Música y folclor

La maya, un canto y una danza a la fertilidad presente en el Caribe colombiano

Álvaro Rojano Osorio

06/12/2023 - 01:13

 

La maya, un canto y una danza a la fertilidad presente en el Caribe colombiano
Las danzas de trenzas, como la maya, parecen remontarse a los tiempos de la primera edad de hierro / Foto: Carnaval de Barranquilla

 

Según el investigador Antonio Brujes Carmona (2014) la maya es una danza colectiva, por ser un baile y un canto a la fertilidad; así como trashumante, debido a que una veintena de hombres y mujeres van por las calles agarrados de las manos, en forma de cadena, bailando de manera lineal, recta, haciendo, también, circunferencias, zigzags y eses (Rangel, s, f). Lo hacen seguidos de un grupo de músicos que tocan una melodía conocida con el mismo nombre, mientras que, los bailadores cantan versos. Por su parte, el investigador cartagenero Luis Enrique Muñoz Vélez la sitúa geográficamente en la Depresión Momposina y en parte de la zona de influencia del río Magdalena. Con razón: en tres de las principales localidades de la depresión y del río, Mompox, El Banco y Magangué, esta ha tenido la mayor importancia.

Del nombre de la danza podemos afirmar que, pese a que importantes investigadores como Gnecco Rangel Pava y Brujes Carmona, la llaman malla, quizá por la forma como se entrelazan los danzantes; su nombre es maya, que es un derivado de mayo. Mes que debe su identidad a la diosa Mia, diosa romana que representa la floración, la fertilidad, la castidad y la salud. El mes de mayo ha sido considerado como un período rico en actos y ceremonias asociados, alguno de ellos, a una regeneración, tanto material como espiritual. En torno al primer día de este mes se han asociado las ceremonias rituales más antiguas son aquellas en las que el árbol aparece como protagonista principal [1],

El origen de las danzas de trenzas, como la maya, parecen remontarse a los tiempos de la primera edad de hierro, y desde entonces han estado ligadas a ritos de iniciación propios de las culturas agrarias, además, derivadas de esquemas sociales y económicos neolíticos (Cabre y Moran. 1975) citados por Castelo, 1990). Entre los habitantes de la zona mediterránea y meridional de la Península Ibérica, entre el siglo VI a. C., también hizo presencia una danza de manos entrelazadas, como lo menciona en sus textos el geógrafo y viajero griego Estrabón. Este indica que los serranos, durante la bebida, bailan en ruedas acompañados por flautas y cornetas, haciendo saltos y genuflexiones (Castelo, 1990).

Esta tradición llegó de España al Caribe colombiano, y debió provenir de distintos lugares de España, entre ellos Asturias, donde la noche de la víspera de San Juan, hombre y mujeres, entrelazados por las manos, bailaban al son de un tamboril y de una dulzaina. También fue usual que la pusieran en escena en otros lugares de Europa durante los días de San Juan, San Pedro y San Juan Bautistas. Estos santos están relacionados con el campo, debido a que el primero representa el sol abrasador, que cae sobre los campos, el otro el que refresca y prepara el nuevo brote (Ocampo, 2009) de la campiña; mientras que San Juan al fuego y al agua.

Esta tradición dancística musical europea, al llegar a América, también fue puesta en escena en las fechas anteriores, como sucedía en Evitar, Bolívar, tal y como lo describe el norteamericano George List (1994), donde, el 24 de julio, día de San Juan, se bailaba maya por las calles, al son de un bombo, y cantaban lo que en ese lugar llama Gavilán. Esa noche los danzantes visitaban las viviendas de las personas que se llaman Juan o Juan, para serenatearlos. Lo hacían mientras consumían Martinica, una bebida preparada por las mujeres del pueblo.

Pero, no solo estas fiestas sirvieron como marco para la puesta en escena de la maya, en algunos lugares del sur del Atlántico, ciento o doscientas personas recorrían triunfalmente por todo el pueblo, lo hacían bailando pío, pío, pío, gavilán, manifestando, de esa manera, la alegría por la abundancia de la cosecha (De Lima. (2014). 

En Bahiahonda, Magdalena, localidad de arraigadas tradiciones agrícolas, donde la tradición pervive con el nombre de Co, co, pío”, se celebra el 28 de diciembre, con carreras de caballo, a la usanza de lo que sucedía en Mompox en el siglo XIX.  La que desapareció fue la tradición de danzar y cantar, al son de una gaita y de un tambor; puesta en escena donde los bailadores se tomaban de las manos haciendo una fila para circular, bailando y cantando, en torno al tamborilero y al gaitero, como sucede en los bailes cantaos (Rojano, 2017).  

Otra modalidad tuvo asiento en Concordia, Magdalena, donde el 25 de enero, en la madrugada, miembros de la familia Polo salían a las calles, cantando, bajo el marco musical de unas gaitas, Canta, mayero, mayero/ Despierta si estás dormida/ Deja la cama y el sueño/ quien te viene a visitar/ Tu amante, que digo, tu dueño. Luego de cantar, los participantes golpeaban el suelo, al unísono, con el pie, reiniciaban la marcha y la interpretación musical.

Relación entre esta danza y el canto del pío, pío gavilán 

 

Ya la quema está lista, y shio gavilán

Coro: popopío gavilán

Ahora esperamos las lluvias, y shio gavilán

 Coro: popopío gavilán (De Lima. 2014).

 

Llora gavilán,

Yo no quiero que te vayas.

¡Llora, gavilán!

Pío, pío, pío, gavilán.

Ni tampoco que te quedes

¡Llora, gavilán!

Pío, pío, pío, gavilán (List. s. f),

Tradicionalmente, la puesta en escena de la maya ha estado amenizada con versos asociados con el Gavilán y su canto. Pío, pío. Estrofas en los que se nota la impronta del romancero español. Sin embargo, en Tenerife, el estribillo que se ha cantado es: Ya se va la maya, ya se va, que sirve de base para que los participantes en la danza La maya tapegüera, declamen versos alegóricos a flores como la azucena, la de San Felipe, la Blanca, blanca rosa, rosa roja, blanca azucena, a productos como el maíz, el tabaco, el ron caña, la yuca, la galleta, la calabaza.

La mención del gavilán en distintos temas musicales ha trascendido los límites geográficos y musicales de América. En Colombia, entre otros le cantan, Aníbal Velázquez, Pío, Pío, Gavilán se llama el tema musical que grabó para el sello Fuentes, después para discos Philips, en 1971, con el acompañamiento de música de Arnedo y su grupo. Es la misma canción que canta Petrona Martínez, en ritmo de bullerengue, en 1998, para el sello Ocora radiofrance.

La importancia de esta ave la encontramos a lo largo de la historia de la humanidad, de ahí que esté presente en la mitología de Germanía, donde simbolizaba a un pájaro sagrado. En la griega, donde era consagrada al sol; además de ser mencionada en el mito de Procne y Filomena, en la que la abubilla, que era un ave, sufría la metamorfosis de transformarse en gavilán. En la egipcia, en la que, según Heródoto y Claudio Eliano, dedicaban este pájaro a Horus, deidad cuya cabeza era la de un gavilán[1].  También ha estado presente, junto con otras, en los libros de emblemas, género literario gráfico-textual de finalidad didáctica y moralizante que se generalizaron en los siglos XVI y XVII [2].

La maya, el éxito musical de los años 60

En Mompox, durante las fiestas en honor a San Juan, San Pedro y San Pablo, hasta casi mediados del siglo decimonónico, la maya era bailada al frente de las iglesias, lo que sucedió hasta que fue prohibida en la década del cuarenta del siglo XIX, la que duró hasta mediados del XX. No obstante, su música se siguió interpretando y bailando, acorde con sus características danzarías, en otro escenario: los carnavales. En efecto, según lo narra Jesús Zapata (2015), mujeres y hombres, participantes en la celebración, danzaban por las calles de esta localidad, lo hacían agarrados de las manos y haciendo zigzag, mientras la banda de viento interpretaba la maya, cuya base melódica era el pío, pío, pío, gavilán. 

Fue principios de los años 60 cuando los momposinos Horacio y Edmundo Rojas grabaron para el sello Tropical de Barranquilla, la canción La maya, de autoría del primero, que hace parte del disco de larga duración Dos pianos, Éxito musical, especialmente en el mes de diciembre y en los carnavales, que llevó al sello disquero a lanzar, en 1960, el tema en discos de 45 y 78 revoluciones por minutos, y a Horacio a grabar un número importante de canciones cuyo género musical es la maya. Además, se convirtió en la cortina melódica de la puesta en escena de este tipo de danza en Magangué y El Banco.  

De la interpretación de Horacio y Edmundo señalan Luis Enrique Muñoz Vélez y Paulina Rondón que Rojas, padre, desarrolla una línea melódica armónica, mientras que el hijo utiliza el piano empleado la técnica del ostinato que hace con el pulso rítmico del bajo pianístico que realiza contra melodías cuyos contrastes realizan contrapunteos. Además, indican que la melodía de la canción es corta y las variaciones son con acompañamiento de diversos instrumentos de viento. En fin, es una obra que presenta una estructura responsorial entre guiños melódicos rítmicos del porro o de la cumbia, con soportes en la estructura de los formatos de los bailes cantaos.

Hoy en Mompox, la tradición de esta expresión dancística musical está en manos del grupo de danza de Samuel Mármol, Abundio, quien asegura que su puesta en escena no representa una danza, ni una comparsa. Se trata de un baile en el que los hombres participantes se visten de blanco, con una pañoleta al cuello, mientras que las mujeres lo hacen a usanza de las modas de los años 30 y 40 del siglo pasado.

En El Banco, donde la tradición de la maya hace presencia desde principios del siglo XX, la versión de Horacio y Edmundo Rojas es interpretada por las bandas de viento que acompañan a los danzantes que, en horas de la madrugada, recorren las calles de este lugar durante los nueve días de las fiestas de la Candelaria.

En esta localidad se cuenta que la primera vez que se escuchó la melodía relacionada con la maya, fue cuando el músico de origen plateño, Hernando Oliveros, la interpretó, a principios del siglo pasado, una madrugada, en la cantina y restaurante El Gran Fogón; lo hizo acompañado de Sebastián «Chan» Morón que tocaba el bombardino.

Hecho histórico que nos permite indicar que, de tratarse de la misma melodía, la de los Rojas, padre e hijo debieron recogerla de la tradición musical de Mompox, la grabaron, previo arreglo, y se convirtió en un éxito musical.  Circunstancia que parecen destacar los autores en la contra carátula del trabajo musical donde fue incluida La maya, en la que se lee que se trata de la evocación de melodías que se remontan a 1897, y otras, a 1948.

Es la misma versión musical, con el nombre de Maya magangueleña, con otros arreglos y la inserción de un verso, que es declamado, se baila la maya en Magangué en el marco de las fiestas del once de noviembre. En este lugar se asegura que esta danza se pone en escena desde el siglo XIX; además, que fue tradicional que los participantes en ella partieran a las siete de la noche de la plaza Girardot, ubicada en el barrio sur, culminando su recorrido, tras pasar por la calle de las damas, a las once de la noche en inmediaciones al barrio Olaya.

El travestismo en la maya

La maya, como expresión dancística, tanto en Tenerife como en Magangué comparten una característica inexistente en otros lugares: el travestismo. En la primera localidad, la Maya Tapegüera fue donde se manifestó esta práctica cultural, que se manifestaba con la presencia de hombres vestidos de mujer que cubrían su cabeza con pañoletas, las que declamaban: 

Nosotras las tapegüeras

Hoy venimos de tapegua

A ver si nos curan ligero

Una mordida de culebra

Se va la maya

Ya se va (bis)

 

Nosotras mostramos todo

Y a nadie la interesa

Y el que se porte mejor

Le mostramos la galleta

Se va la maya

Ya se va (bis). 

Mientras que en Magangué tuvo como características que era conformada por cuarenta parejas, correspondiéndole a los hombres vestirse de mujer y a ellas de hombre. Esta danza era la que preludiaba las fiestas de la independencia del once de noviembre, lo hacían desde la segunda semana del mes de octubre, todos los fines de semana, sin dejar de participar en las fiestas principales.

 

Álvaro Rojano Osorio

 

Bibliografía:

Castelo, R. (1990). Aproximación a la danza en la antigüedad Hispana. Manos entrelazadas. El espacio, tiempo y forma. Serie II, Ha, Antigua, T,3.

De Lima, E. (2014). Folklore colombiano. La iguana Ciega. Barranquilla.

Rangel, G. (s. f). El país del Pocabuy. Editorial Kelly. Bogotá.

List, G. (s. f). Música y Poesía en un pueblo colombiano. (1994). Editorial patronato colombiano de las artes y la cultura. Bogotá.

Rojano, A. (2017). La música del Bajo Magdalena, Subregión río. La iguana Ciega. Barranquilla.

Zapata, J. (2015) Mompox y su cultura musical (una visión histórica y social 1540-1993). La iguana Ciega. Barranquilla.

 

[1] https://www.laopiniondezamora.es/comarcas/2018/05/03/mayo-rito-fecundidad-1082634.html

[2] https://www.cpgp.pt/evolucao1/LivroResumos_Caves2018.pdf#page=104

Sobre el autor

Álvaro Rojano Osorio

Álvaro Rojano Osorio

El telégrafo del río

Autor de  los libros “Municipio de Pedraza, aproximaciones historicas" (Barranquilla, 2002), “La Tambora viva, música de la depresion momposina” (Barranquilla, 2013), “La música del Bajo Magdalena, subregión río” (Barranquilla, 2017), libro ganador de la beca del Ministerio de Cultura para la publicación de autores colombianos en el portafolio de estímulos 2017, “El río Magdalena y el Canal del Dique: poblamiento y desarrollo en el Bajo Magdalena” (Santa Marta, 2019), “Bandas de viento, fiestas, porros y orquestas en Bajo Magdalena” (Barranquilla, 2019), “Pedraza: fundación, poblamiento y vida cultural” (Santa Marta, 2021).

Coautor de los libros: “Cuentos de la Bahía dos” (Santa Marta, 2017). “Magdalena, territorio de paz” (Santa Marta 2018). Investigador y escritor del libro “El travestismo en el Caribe colombiano, danzas, disfraces y expresiones religiosas”, puiblicado por la editorial La Iguana Ciega de Barranquilla. Ganador de la beca del Ministerio de Cultura para la publicación de autores colombianos en el Portafolio de Estímulos 2020 con la obra “Abel Antonio Villa, el padre del acordeón” (Santa Marta, 2021).

Ganador en 2021 del estímulo “Narraciones sobre el río Magdalena”, otorgado por el Ministerio de Cultura.

@o_rojano

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