Música y folclor

Tres golpes: una breve historia sobre el origen de la champeta en el Caribe colombiano

Nina Sofía Lozano Rodríguez

08/01/2024 - 01:20

 

Tres golpes: una breve historia sobre el origen de la champeta en el Caribe colombiano
Muestra de baile de Champeta en las calles de Cartagena / Foto: créditos a su autor

 

Al norte del país, separadas por hora y media de viaje, las ciudades de Barranquilla y Cartagena no se acercan a darle tregua a una de las disputas culturales más grandes en toda su historia: ¿A cuál de las dos le pertenece la champeta?

La misma interrogante es responsable de discusiones acaloradas entre personas de ambas ciudades, cuyos puntos de encuentro toman forma en las abiertas terrazas de los hogares costeños, acompañados del vallenato y la comparsa que ponen a todo volumen en los equipos de sonido de las salas. Se abanican con trozos de cartón o revistas dobladas a la mitad, y se jactan con sus propios argumentos de ser dueños de los compases acelerados y las bocinas champeteras. Al final del día, los debates no acaban en algo concreto. Cometen el pecado de divagar por horas y, finalmente, ninguna de las dos partes es capaz de ceder. Grande sería su sorpresa si es que alguien, un tercero, se sentara en medio de la discusión y afirmara que la champeta no pertenece a ninguna de las dos ciudades concretamente, sino a San Basilio de Palenque, comunidad negra segregada en los tiempos de la colonia. Víctimas de las miradas altivas de los colonos que residían en Cartagena y Barranquilla, los palenqueros se alzaron en voces y sentaron los cimientos de la que sería una de las mayores herencias musicales que la costa colombiana alguna vez tendría el placer de bailar y cantar: la champeta.

Como punto de partida, debe decirse que, en esencia, la champeta tiene apellido africano. Esto se debe a que luego de que Cartagena se proclamara como el primer puerto al que llegaban a comercializarse africanos esclavizados, alrededor del siglo XVI al XX, la música comienza a tomar cierta relevancia siendo proveniente de países como Sudáfrica y Nigeria (Martínez, 2011). En medio de este desfile de esclavitud, los palenqueros concentrados en la ciudad concretarían sus primeros nexos con la cultura y música africana.

Ahora, con el asentamiento de las colonias africanas en sectores rurales como Palenque, las comunidades se vieron relegadas a labores estrictamente agrícolas o comerciales. Hablamos de pescaderías, transporte de cargas, entre otras. El cuchillo por excelencia para descamar pescados era conocido como ‘champeta’, de ahí y de entre las bocas de las élites costeñas, surge el término ‘champetúo’. Despectivo y que señalaba la negritud, sencillez y pobreza (EcuRed, s.f). Sin embargo, como primer movimiento de rebelión, los habitantes de estas colonias se asieron con el término y lo adoptaron como distintivo que prevalece hasta estos días. Designio que toma fuerza en el uso de estos cuchillos al bailar los ritmos de la champeta, y como arma en medio de las riñas callejeras en los años 60 (Martínez, 2011).

Los esclavos africanos y palenqueros, resistentes a perder su memoria e identidad cultural, tardaron pocos años en dar forma a los primeros ritmos relacionados con la champeta actual. Recreando las culturas y los bailes, dieron cuenta de una gigantesca huella ancestral que, incluso hoy, permanece vigente en ritos fúnebres como el Lumbalú palenquero (Martínez, 2011).

De Palenque, la champeta se extiende a los barrios populares de Cartagena primero que a los de Barranquilla; Chambacú, El pozón, San Francisco, entre otros, caracterizados por su alta concentración de población palenquera y africana (Martínez, 2011). Desde la periferia de las ciudades portuarias, la champeta se abrió paso como movimiento de resistencia negro en contra del yugo religioso, cultural y costumbrista de los colonos, hasta llegar al centro de la cultura costeña.

Desde el baile a saltos cortos y enérgicos como si el piso quemara, a las aglomeraciones en torno a un ‘picó’ y los carteles pintados de neón, colgados en los barrios populares de Cartagena y Barranquilla, la champeta, más que un género musical, resulta ser un movimiento sociocultural. Muestra del sacrificio y la sangre negra que nos corre por las venas, es historia cantada, bailada y llamada ‘Rey de Rocha’. Forma parte de nuestra identidad como costeños, como colombianos. De ahí, que nuestras discusiones por el mérito de la champeta sean tan altaneras y nos lleven a despotricar si dudan de nuestro juicio. Porque, como las comunidades fundadoras de la cultura ‘champetúa’, reconocemos la champeta como una parte de nosotros de la que nos rehusamos a desprendernos.

La champeta es memoria histórica, resistencia y coraje directo desde San Basilio de Palenque, Bolívar. Entonces, si lo que queremos es una capital para nombrar como la madre de la champeta, lo más lógico sería Cartagena, sin embargo, la heroica no deja de ser solo el medio por el cual la champeta atravesó al país entero. Por eso, estimado lector, la próxima vez que se siente en una terraza costeña, sobre una mecedora de mimbre, a abanicarse con una revista doblada a la mitad, usted limítese a enmudecer la discusión con San Basilio de Palenque y su historia de resistencia.

 

Nina Sofía Lozano Rodríguez

 

Referencias

Martínez Miranda, L. G.,  (2011). La champeta: una forma de resistencia palenquera a las dinámicas de exclusión de las elites "blancas" de Cartagena y Barranquilla entre 1960 y 2000. Boletín de Antropología Universidad de Antioquia, 25(42),150-174.[fecha de Consulta 8 de Noviembre de 2022]. ISSN: 0120-2510. Recuperado de:   https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=55722568006

EcuRed. (s. f.). Champeta (género musical de Colombia) - EcuRed. https://www.ecured.cu/Champeta_(g%C3%A9nero_musical_de_Colombia)

 

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