Música y folclor

Miguel Morales: ¡La voz!

Nicolás Fernando Ceballos Galvis

26/02/2024 - 03:20

 

Miguel Morales: ¡La voz!
El cantante Miguel Morales / Foto: El Espectador

 

En 1993, apareció uno de los mejores discos de la onerosa discografía de Miguel Morales conocido como “La diferencia”: varios paseos vallenatos, en todo sentido, más románticos que de costumbre.

Connoto que, desde siempre, el cantor de “Sirena encantada” (esa que dicta en su primera estrofa: “Yo sé bien que te voy a adorar toda la vida; porque tú me ayudaste a calmar mis sufrimientos; en mis sueños siempre vas a estar, mi reina linda; este amor nunca terminará, te lo prometo”) ha querido en calidad de alcalde liderar a su natal, Valledupar, aunque el triunfo le ha sido esquivo en esa tierra de cajas, guacharacas y acordeones donde yace por excelencia el folclor vallenato.

Pese a sus intentos, tal vez ese adagio que reza “La política no es para gente decente” se le puede atribuir sin inconveniente alguno a la “Voz” no política, propiamente, sino vallenata. Aquella que, sin temor a equivocarme, puede considerarse como una de las más grandes en la historia del vallenato: “¡De verdad, verdad!” como el título del álbum con el que inició por allá en 1985 en conjunto con el extraordinario acordeonero y compositor, Omar Geles, una historia llamada “Los Diablitos”.

A propósito, fue allí, en tan magnífica y recordada agrupación, que el esposo de Nevis, el amor de su vida, a quien le clama en un clásico del año 97: “¡Es imposible que te pueda cambiar, si tú eres todo en mi vida, mujer!” y el padre de quienes nombra con ahínco en sus espectaculares clásicos de antaño al invocar “¡Ay, mis hijos!”: sus adoraciones Katy Julieth y Eva Sandrith; el fenecido, Kaleth; Kanner y Keyner quienes en honor a su hermano tomaron la batuta de su temprano legado (la “Nueva Ola” del vallenato) bajo el grupo artístico los “K-Morales” se inició musicalmente hasta el año 1991 cuando decidió independizarse. La escisión que, justamente, en términos políticos, lo llevaría a la gloria en una década tan trascendental para el vallenato: los noventa.

En efecto, con “Los Diablitos”, Miguel Morales interpretó las melodías del ayer: “De verdad, verdad” y “Tú” (ambas del año 85); “Te esperaré” contenida en el trabajo “Especiales” de 1986; “Me gustas porque sí” incluida en el cancionero de “Candente” (1987) y si de más románticas se trata también se incluyen “Por un error”, “Un viejo amor” y “No puedo olvidarte” publicitadas en “Primera clase” (1988); “No más palabras” y “Mi rival” surgidas en “Nuestra música” (del año 89) y las especiales “Te voy a olvidar”, “Como le pago a mi Dios” y “Me domina el amor” del álbum “Tentación” (1990).

A modo de despedida, Morales consignó para la historia de “Futuro” (1991) las clásicas “No me dejes morir”, “No digas que terminamos” y “Por qué serán así”.

Ya en calidad de solista, Miguel Morales emprendió hacia 1992 labores artísticas con el fallecido acordeonero, Víctor “Rey” Reyes, para efectuar con esplendor la producción de aquel lustro “El pueblo quiere al cantante”: título homónimo de la tonada en remembranza al recién asesinado cantautor vallenato, Rafael Orozco. Si la anterior se considera esencial, de igual modo “Acompáñame” y “Como puedo ser feliz” ostentan tal dignidad.   

A falta de un ingrediente para resaltar el primer trabajo como solista, en 1993 apareció uno de los mejores discos de su onerosa discografía conocido como “La diferencia”: varios paseos vallenatos, en todo sentido, más románticos que de costumbre.

Así pues, los títulos de poesía “Quiero saber la verdad”, “Cinco melodías de tristeza”, “Por ti hasta el final”, “Que puedo hacer por ti” y las colosales “Solo me faltabas tú” y “Dos sentimientos” componen un trabajo musical simplemente para el aplauso generalizado del público vallenato al cual adhiero. En absoluto.

Y si de más paseos vallenatos se trata con sus respectivos caracteres románticos incluidos se halla, en primera instancia, el clásico que por unanimidad contempla con preciosidad la palabra mujer o, mejor aún, para conquistarla con suntuosidad: “Mi diosa humana”; en cuya idílica estrofa denota “Eres la reina más linda que ha creado mi Dios; y yo he sentido el encanto que hay en tu mirar; mi reina linda, mi mundo, le hace falta tu sol; con esos ojos color miel me hace suspirar” añadiendo a la anterior oda la también hermosa canción “Que me puedas amar” (anteriores títulos con aparición estelar en el proyecto discográfico: “Avanzado” (1994) realizado con el “Rey Vallenato” (1996) Juan David “Pollito” Herrera quien, valga acotar, acompañó a Morales en el acordeón hasta 1998)).

En “Gracias mi gente” (1995) se incluyó, aparte de “Sirena encantada”, el poema “No te detengas” y en 1996 la inclusión de más éxitos románticos, a saber: “No puedo vivir sin ti”, “Jamás me cansaré de ti”, “Vamos a cambiar” y “Miéntele al corazón” contenidas en el listado de canciones del álbum “Más popular”.  

Junto a su hijo, Kaleth, estrenaron en 1997 el tema “Tu forma de amar” que, aparecido en “Auténtico”, refuerza su sentir con las canciones “La verdad de tu amor”, “No tengo culpa”, “Vivamos lo nuestro”, “Lo mejor de mi vida”, “Déjame besarte” y la dedicada a Nevis “No puedo cambiarte”.

Adicional, fueron de gran fama “No debí enamorarme”, “Quiero regresar”, “Rosas rojas”, “Luna” y “Nadie es perfecto” encontradas en “Con categoría” (1998).   

En bienaventuranza de su ya avezado camino artístico destelló en la presente centuria con más canciones románticas -hoy, de grata recordación-, en especial, “Cuando te enamores” y “Me estoy enamorando” inauguradas desde “Orgullo vallenato” (2000) en cuya producción contó nuevamente con los servicios del acordeonista “Rey” Reyes.

Además, se trae a colación la historia que inscribió junto a Gabriel “Chiche” Maestre con los lanzamientos “Nueva primavera” (2001) donde yacen las apreciables canciones “Ayúdame a olvidarla”, “Nunca fue amor”, “Seguiré tus huellas” y “Otra primavera”; “Sigo enamorado” (2002) que, sin obviar el lema que titula el álbum, trae consigo, también, los temas protagónicos “Por un beso de tu boca”, “La llevaré en mis sueños”, “Mientras te olvido” más la canción insigne de 2004 “Por qué nos insultamos”.

2005 fue un lustro fatídico para la familia Morales: el “Rey de la Nueva Ola”, Kaleth, el cantautor de las inolvidables “Todo de cabeza”, “La hora de la verdad” y “Vivo en el limbo” inesperadamente falleció en un accidente automovilístico lo que, a modo de resiliencia, generó el lanzamiento del compacto “Homenaje a mi hijo – 20 años” donde descansan “Despertar contigo” (a dúo con su fenecido hijo) y la proclama del alma “Es normal sentir así”.

Anexo al tema “estrella” de 2007, “En el lugar de siempre”, se suman los álbumes “A mi estilo” (2008), “Colombia vive mi canto” (2011), “Con furor” (2013), “No pasa de moda” (2016), “Pasión” (2018) y “Yo soy la voz” (2022) que continúan sustentando su exitosa carrera de igual manera amparada en su loable participación en la admirada serie musical la “Combinación vallenata” interpretando los éxitos de otrora “Con el corazón” (1997), “Más amor que heridas” (1998), “Sigue tu camino” (1999), “Ese hombre soy yo” (2000), “La distancia” y “Vivirás llorando” (2001) y “No tengas miedo” (2003).

Toda esta vida musical anteriormente transcrita concluye que la “Voz” aún continúa llenando de entusiasmo a una multitud que, siendo su propio pueblo, de alma y corazón, ¡de Valledupar para el mundo!, no se cansa de seguirle su sabor musical, su carismática personalidad y sus huellas a donde vaya.

En cualquier rincón de la Tierra.

 

Nicolás Fernando Ceballos Galvis

Sobre el autor

Nicolás Fernando Ceballos Galvis

Nicolás Fernando Ceballos Galvis

Comunicación sin fronteras

Columnista cultural y redactor web con trayectoria en periodismo cultural, crónica y análisis narrativo, enfocado en música, identidad y territorio. Autor de columnas destacadas entre las más leídas en PanoramaCultural.com.co (2024–2025). Ganador del concurso de crónica corta “La realidad de nuestro territorio a través de tus ojos”. Su escritura combina investigación, sensibilidad cultural y claridad narrativa, con especial interés en la divulgación y la memoria cultural.

 

@NicolasFCG1

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