Música y folclor

Parrandita, parrandón, al son de Poncho y Emiliano

Nicolás Fernando Ceballos Galvis

20/03/2024 - 05:25

 

Parrandita, parrandón, al son de Poncho y Emiliano
Los Hermanos Zuleta / Foto: El Colombiano

 

“La gente corre de un lado a otro tras los rumores que hay unos Hermanos llenos de música, que traen en su garganta y el digiteo de un acordeón, todo el bagaje folclórico de sus abuelos, tíos y un padre que los llenó desde niños, de ‘Décimas’ y ‘Canciones’ populares. Después de 30 años de música, esos mismos hermanos continúan como el primer día, cantando y tocando acordeón; son los Hermanos Tomás Alfonso y Emiliano Alcides Zuleta Díaz, historia real de un vallenato que en ellos, es un diario acontecer y que cuenta con un inmenso público que los sigue. Los Hermanos Zuleta son sinónimo de vallenato”. Felix Carrillo Hinojosa

(Especial para el casete “Hermanos Zuleta / 95… (Sony Colombia, 1994)).   

 

Esta es la hora que los añorados Hermanos Zuleta no se han acabado. Todavía andan por ahí dando lidia musical con ínfulas de mandamases indestronables de la legendaria “Dinastía Zuleta”, cuya cofradía le aportó tanto a la vasta historia del folclor vallenato hasta inmortalizando el recordable estribillo “¡y nos acabamos cuando a mí me corten la lengua y a mi hermano los dedos!”, clamado hace ya, 44 años, por el psicodélico cantautor, Tomás Alfonso “Poncho” Zuleta Díaz, a través del clásico de antaño integrado en el álbum Pa’ toda la vida” (CBS, 1980), Mi hermano y yo”, escrito nada más ni nada menos que por su hermano del alma, “Emilianito”.

A través de los tiempos, Poncho” Zuleta se ha ganado el rótulo de artista controversial: de su célebre frase “¡qué viva la tierra paramilitar!” a su evidente enamoramiento hacia la imagen y semejanza de su ídolo político por antonomasia, el expresidente, Álvaro Uribe, recuérdese, también, su exaltado acorralamiento, en plena presentación, para con la artista, Karen Lizarazo, o el jocoso “¡se me volteó la arepa!” al insinuar su apoyo hacia el entonces candidato presidencial, Gustavo Petro. Datos adicionales que, en síntesis, son imposibles de soslayar, aunque, pese a tales detalles (digámoslo negativos) tampoco se puede negar que, a través de los tiempos, también se ha ganado el rótulo de juglar vallenato por su aporte inconmensurable al folclor bajo la égida de su grandilocuente canto.

Su vida musical, desarrollada, en gran parte, con su hermano, el excelso acordeonero, Emiliano Alcides Zuleta Díaz, es larguísima, __tal como la del fallecido, Jorge Oñate, “El jilguero de América”, o la de Alfredo Gutiérrez, “El tri-rey vallenato”__, precisamente porque esta cofradía de artistas vallenatos comenzó su andar por estas lides de la música vallenata por allá en los años sesenta del siglo pasado.

Así las cosas, Zuleta inició su andar artístico en 1969 cuando participó en la producción de Discos Perla titulada “Cuando el tigre está en la cueva”, junto al también fenecido, pero excelso acordeonero, Nicolás “Colacho” Mendoza.

Ya en los años setenta expuso un cántico vallenato más ameno: por ejemplo, en 1974, presentó “Río crecido” (Julio Fontalvo) más el inolvidable clásico de su autoría “Mi salvación__las anteriores del LP “Río crecido” (CBS)__, y, en 1976, “Bendito sea Dios” (Diomedes Díaz), insertada en la producción “Ídolos” (CBS) y “El tropezón” (Lady Anillo), asignada para el cancionero de “Los maestros” (CBS).

“La creciente del Cesar” (Rafael Escalona) y la bella “El cóndor legendario” (Alfonso Molina) (CBS, 1977), son de grata recordación; así como los temas musicales “Río Badillo” (Octavio Daza); “La Virgen del Carmen” (Emiliano Zuleta); “Isabel Martínez” (Germán Serna) y las tradicionales “Tierra de cantores” (CBS, 1978) y “La profecía” (Julio Oñate Martínez).

Con dos títulos más para el recuerdo, “Tanto que te canto” (Gustavo Gutiérrez Cabello) de “Dinastía y folclor” (CBS, 1979), que, como dato adicional, contó con la participación de “El Viejo Mile”, Emiliano Zuleta Baquero, en calidad de acordeonista, y “Luna Sanjuanera” (Roberto Calderón) de “Volumen 12” (CBS, 1979), cerró con tesón una década donde ya imperaban, por citar, Diomedes Díaz, “El Cacique de La Junta”; Rafael Orozco y “El Binomio de Oro”; el mismísimo Jorge Oñate y “Los Betos”.

Pero fue con la ya referida, “Mi hermano y yo”, que se estrenó en la década de los ochenta, añadiendo, de igual manera, las reconocidas “El viejo Migue” (Adolfo Pacheco); “Así fue mi querer” (Gustavo Gutiérrez Cabello) y, el título del álbum, de 1980, “Pa’ toda la vida” (Roberto Calderón Cujía).

Y entre composiciones para el recuerdo, del gran Gustavo Gutiérrez Cabello, sobresalen “Corazón martirizado” del LP “Volumen 15” (CBS, 1981) y “Aquella tarde” compilada en la lista de canciones de “Por ella” (CBS, 1982), cuyo rótulo, valga resaltar, es otra melodía destacable de la autoría de Esteban Montaño.

“El vallenato Nobel” (Rafael Escalona), de 1983, en honor, valga la redundancia, a nuestro premio Nobel de literatura (1982), Gabriel García Márquez, “Gabo”, por su obra cumbre “Cien años de soledad” más la histórica “039” (Alejandro Durán), de 1984, aún prevalecen en la extensa, pero meritoria discografía de “Poncho” Zuleta. Infaltables para el repertorio personal “Sorayita” (Emiliano Zuleta Díaz) y “Amalia Vergara” (Abel Antonio Villa),

Junto a “Beto” Villa, se consuma “Dos dinastías” (CBS, 1988) con las líricas principales “Mi niño se creció” (Gustavo Gutiérrez) y el clásico “La ceiba de Villanueva” (Rafael Escalona) para despuntar con excelencia su carrera artística en la década dorada de los noventa para el folclor vallenato con la inmemorial “Mira mi Dios” (Efrén Calderón) al lado de Raúl “Chiche” Martínez en el acordeón.

De ahí en adelante, fueron naciendo los hits que, sin querer queriendo, lo catapultaron en la cima de los más reconocidos intérpretes de la música vallenata.

Para la respectiva remembranza se postulan las siguientes:

“El retiro” (Emiliano Zuleta) y el himno vallenato “Mi pedazo de acordeón” (Alejandro Durán), pertenecientes a la producción “El Zuletazo” (Sony Colombia, 1991); “Mañanitas de invierno” (Emiliano Zuleta Díaz), “Espinita” (Manuel Nico Jiménez) y “Que te vaya bien” (Juan Humberto Rois) del trabajo “Mañanitas de invierno” (Sony Colombia, 1992); “Tardes de verano” (Emiliano Zuleta), “Reconcilio” (Juan Humberto Rois) y “Senderito de amor” insertadas en “Tardes de verano” (Sony Colombia, 1993).

Una más como “Se equivocó” (Alfonso Cotes Jr.) y la poética “A mamá” (Félix Carrillo Hinojosa) del álbum “Hermanos Zuleta / 95…” (Sony Colombia, 1994). O la plegaria vallenata “Orgullosa” (Fabián Corrales) del LP “El girasol” (Sony Colombia, 1995) y “Ahí vas paloma” (José Alfonso “Chiche” Maestre) de “Somos vallenato” (Sony Colombia, 1996).

Por ejemplo, En “Nobleza y folclor” (Sony Colombia, 1997) se incluyeron “No me abandones” (Jean Carlos Centeno), el sabroso “Mosaico de porros” y la romántica “Cuántas noches” (Iván Ovalle).

¡De remate!: para cerrar la década, con sumo ahínco, se trae a colación el álbum “La trampa” (Sony Colombia, 1998) considerado como la producción estrella con las sobresalientes “La que te hizo el dos” (Fabián Corrales), “Regresa” (Walberth Orozco) y “Como duele el sentimiento” (Gustavo Gutiérrez). Y, un último trabajo, de 1999, conocido como “Los juglares”, apuntándose como la principal canción “Qué lástima mi amor” (Romualdo Brito) más el recordable mosaico bailable rodeado de las clásicas melodías “La brujita”; “Mañana me voy”; “Alicia la flaca” y “El ramillete”.

No puede soslayarse, en absoluto, la también producción discográfica de ese año “Las voces del vallenato”: lo mejor del repertorio de Diomedes por intermedio de unos espectaculares duetos entre ambos. Simplemente, para la historia.

Con “Los Zuleta” (Sony Colombia, 2000) en conjunto con el acordeonero, Iván Zuleta, inició su travesía por ese periodo con tres clásicos de grata recordación: “Dime la verdad” (Jorge Valbuena), “Goticas de dolor” (Julio Rodríguez) y “Decídete” (Walberth Orozco); y, en 2001, la continuación de “Mi hermano y yo” pero con el venerable título “La sangre llama” escrita por su hermano, Emiliano, acompañada de otro éxito lanzado en ese tiempo bajo el título “Soy feliz” (W. Orozco).

El tema “La falda”, de 2002, y las recordables “Ahí va la que me gusta” (Poncho Cotes Jr.) y “Ni pío” (Jorge Valbuena), lanzadas en 2003, reconfortaron su reconocimiento musical tanto que, en 2005, efectuó la muy sobresaliente versión vallenata de “Mi pueblo natal” de la autoría del fallecido, Jairo Varela, fundador de la emblemática orquesta de salsa colombiana “Grupo Niche”.

Los últimos tiempos musicales de “Poncho” han estado cargados de otros éxitos que no pueden dejarse por fuera de las cajas vallenatas como “Cien días de bohemia” (Rafael Manjarrés); “Los ay, ay, ay” (Felipe “Pipe” Peláez); “La campana” (Andrés Beleño); “Amor a siete mares” (Omar Geles); “El Nobel del amor” (Aurelio Núñez); “Parao’ en la raya” (Aurelio Núñez) y “Brinca aquí” (Fabián Corrales) que, sumados con la gran cantidad de líricas, acá escritas, reafirman, en todo su esplendor, el ya anotado estribillo:

“¡Y nos acabamos cuando a mí me corten la lengua y a mi hermano los dedos!”.

 

Nicolás Fernando Ceballos Galvis

Sobre el autor

Nicolás Fernando Ceballos Galvis

Nicolás Fernando Ceballos Galvis

Comunicación sin fronteras

Comunicador social egresado de la Fundación Universitaria San Alfonso (Bogotá, 2015), destacó, allí, por su informe especial relativo al XII Congreso de teología moral: “La objeción de conciencia: ¿un derecho de la persona?” (Bogotá, 2012), y, en 2014, siendo monitor del Centro de Producción Multimedia y Audiovisual, colaborando, principalmente, en el Boletín Institucional, “Máxima Alfonsiana”, en calidad de redactor. En 2015, fue ponente del Primer Encuentro Interinstitucional sobre Investigación Interdisciplinar, base para la realización del trabajo de grado grupal a efecto de optar el correspondiente grado bajo el título “La investigación interdisciplinaria en la Fundación Universitaria San Alfonso”.

Asimismo, participó, en sus tiempos de bachiller, en el “Primer Concurso de Cuento, Poesía y Dibujo Infantil y Juvenil por la Paz de Colombia” promovido por el Grupo Editorial EDUCAR (2006) y ya en calidad de periodista independiente, obtuvo, en 2022, el primer puesto (categoría crónica corta) por el escrito de su autoría, “Diario de ‘Villa Imperial’”, expuesto al interior del concurso “La realidad de nuestro territorio a través de tus ojos” promovido por la Secretaría de Mujer y Juventud de la Alcaldía del municipio de Funza, Cundinamarca.

Participante en diversos simposios y capacitaciones académicas relacionadas con su carrera tanto a nivel nacional como internacional, desde 2019 cuenta con una amplia experiencia en el sector de las publicaciones periodísticas independientes a través de su blog personal, “Comunicación Sin Fronteras”, bajo la elaboración de artículos de interés general con énfasis, principalmente, en asuntos culturales o de reflexión social; musicales (en especial, sobre su admirado folclor vallenato, asuntos netamente salseros y rancheros) y temas futbolísticos, “a sol y sombra”, en remembranza del título del libro que evoca este deporte de la autoría del extraordinario, ya fenecido, cronista uruguayo, Eduardo Galeano.

Ahora, este joven bogotano, “con corazón costeño”, pretende cultivar un constructo social que, desde diversas temáticas, logre cautivar al público lector mayoritario de PanoramaCultural.com.co a través de sus opiniones reflejadas al interior de su tribuna la cual ha decidido titular, igualmente, con el mote de su blog personal en honor a su trabajo periodístico independiente.

@NicolasFCG1

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