Música y folclor
Cheo Feliciano: un tributo al niño mimado de Puerto Rico

In memoriam de José Luis “Cheo” Feliciano Vega (Ponce, Puerto Rico, 3 de julio de 1935 - San Juan, Puerto Rico, 17 de abril de 2014)
El pasado 3 de julio, “Cheo” Feliciano, “el niño mimado de Puerto Rico”, estuvo de cumpleaños: 89 años de vida ya no física pero sí celestial que, desde luego, comparte con las más grandes glorias de la salsa esencial; en lo que, de antaño, se denominó como la mundialmente conocida, “Fania all stars”, de la que hizo parte e integrada con suntuosidad por varios de sus compañeros de fórmula quienes, por cierto, destacables, en todo sentido, hoy lo acompañan en lo más alto del nirvana: Celia Cruz, “La guarachera de Cuba” (1925 – 2003); Héctor Lavoe, “El cantante” o “El jibarito de Ponce” (1946 – 1993); Ismael Quintana (1937 – 2016); Pete “El conde” Rodríguez (1932 – 2024); Junior González (1949 – 2012); Santos Colón (1922 – 1998); Ismael Rivera, “El sonero mayor” (1931 – 1987) y Chirivico Dávila (1924 – 1994) cuyo himno cumbre, el sentido bolero, “Mar y cielo” (Julito Rodríguez Reyes), integra las prodigiosas veinte canciones del hermosísimo compilado que reposa en mi discoteca personal titulado “Los boleros de la F.M.” (2002) en el que, incluso, tienen cabida los acreditados títulos bajo la inconfundible “voz tenor” de “Cheo” “Amada mía” (José Nogueras), “Inolvidable” (J. Rodríguez) y “Juguete” (Félix Roberto “Bobby” Capó).
El oriundo de Ponce, Puerto Rico (1935), inició sus primeros pasos musicales entre los lustros 1955 y 1956 al lado de la orquesta del cantautor puertorriqueño, Pablo “Tito” Rodríguez (1923 – 1973), y, al lado de la agrupación del prodigioso pianista y compositor musical neoyorquino, Eduardo “Eddie” Palmieri (1936 -), entre 1967 a 1969, para, en 1957, despuntar, en pleno, su impoluta vida artística al integrar el denominado “Sextete” ingeniado por el célebre “Padre del boogaloo”, Gilberto Miguel Calderón Cardona (1931 - 2009), quien, a la postre, conocido en la industria salsera con el seudónimo de “Joe Cuba”, hizo realidad la aún vigente oda, “Mujer divina”, propiedad del destacado compositor y arreglista neoyorquino Héctor Rivera (1933 – 2006).
Con el ya referido “Sextete” de Joe Cuba, “Cheo” participó de las producciones “Diggin' The Most” (Seeco Records, 1963) interpretando los temas “Ariñañara” (D. en R.); “Aprieta” (Tito Puente); “Mambo of the times” (Nick Jiménez) a dúo con Willy Torres (1929 – 2020), -entre otras cosas, primer cantante que tuvo el “Sextete” en sus inicios-; el bolero “Aunque tu” (N. Jiménez); “La lapa” (Jimmy Sabater); “Siempre sea” (J. Cuba) y “Remember me” (Stan Applebaum); Steppin' Out (Seeco, 1963) interpretando, en primera instancia, la principalísima, “Cachondea” (D. en R.), a modo de mambo, y las subsiguientes “A las seis” (J. Sabater), “Yo vine pa’ ver” (D. en R.) más los títulos de su autoría “Que va”; “Wabble-cha”; “Como ríen” y “Mujer” (estas dos últimas en coautoría con N. Jiménez); “Vagabundeando! (Hangin' Out)” (Tico Records, 1964) en cuya presentación del mismo le dedican un pequeño extracto a “Cheo” el cual reza: “…son las interpretaciones de Joe (Cheo) Feliciano, en la música alegre tanto como en los boleros sentimentales, lo que en más de una ocasión lo acreditan como un gran vocalista del ambiente…”, y, adicional a ello, aparte de su principal composición, claro está, en su magna voz, rotulada “El ratón”, se integran sus demás letras “Flaco’s cha cha” (en coautoría con Jules Cordero); “Yo y borinquen” y “Quieres volver” (ambas, en coautoría con N. Jiménez) y “Ya se acabó” (en coautoría con Tommy Berrios); “El Alma Del Barrio = The Soul Of Spanish Harlem” (Tico, 1964) donde tienen espacio sus composiciones “En la carretera” (en coautoría con T. Berrios) y “El tapón”; “Bailadores” (Tico, 1965) con las voces de “Cheo” y J. Sabater y “Comin' At You” (Seeco, 1965) interpretando los temas “Guaracha y bembe”, -incluso, en calidad de coautor de la misma con J. Cuba, T. Berrios y N. Jiménez-; el bolero “Seré feliz” (N. Jiménez); “Ya no tengo amigo” (D. en R.); el también bolero-son “Quisiera yo tener” (N. Jiménez) a dúo con W. Torres; “Chichón” (o “Juan Ramón”) (Henry Álvarez); “So what?” (Frank Rivas); “Pancho foo” (J. Sabater); “Flavia” (F. Rivas); “Tremendo coco” (H. Álvarez); “Stuff’n things” (N. Jiménez / S. Colón) y “Joe’s Cuba mambo” (H. Rivera).
Pero fue bajo la bendición de la Fania Records que, en 1971, inició su carrera en solitario con la interpretación de la recordable, “Anacaona” (Catalino “Tite” Curet Alonso), incluida en el álbum, “Cheo”, producido por Vaya Records, subsidiaria de la Fania, la cual produciría sus propuestas musicales hasta 1982.
Así pues, en 1972 apareció su segundo trabajo discográfico: “La voz sensual de Cheo”; con la principal, ya nombrada con anterioridad, el bolero, “Juguete” (B. Capó), y, un año después, la aparición del título propiedad de “Tite” Curet, “Naborí”, insertada en el LP “With a little help from my friend”.
Reconocibles, por sobre todas las cosas, las canciones setenteras “Mapeye” (J. Feliciano, “Felicidades”, 1974) y “Los entierros” (“Tite” Curet, “Estampas”, 1979) sin soslayar las producciones de la época “Looking for love” (“Buscando amor”) (1974), “The singer” (1976) y “Mi tierra y yo” publicitado hacia 1977.
Con “Sentimiento, tú…”, abrió la década de 1980 acompañado de las canciones “Amada mía” (J. Nogueras), -también, ya referenciada anteriormente-, más las composiciones insignes de “Tite” Curet “Sobre una tumba humilde” y “Salí porque salí”, aunque, en 1982, finalizaría su paso por Vaya Records dejando para el recuerdo el proyecto musical, “Profundo”, e, iniciarse, con su propia casa discográfica, “Coche Records”, en lanzamiento de sus propuestas “25 años de sentimiento” (1984), “Regresa el amor” (1985), “Sabor y sentimiento” y “Te regalo mi sabor criollo” (1987) y “Como tú lo pediste” (1988).
En 1990, la ya desparecida RMM Records & Vídeo Corp. se convirtió en su nueva casa disquera con la publicación de su álbum “Los feelings de Cheo”, entre salsas y boleros, pero fue en 1991 que floreció la figura de un “Cheo” más salsero que de costumbre -y, de paso, apostándole a lo romántico-, con los discos, “Cantando”, en donde se inmiscuyen las clásicas recordables “Mentira” (Gloria González) y “Yo no soy un ángel” (Ángel “Cucco” Peña / Guadalupe García), y, “Motivos” (1993), que, hasta con algo de boleros y baladas en el buen sentido de la palabra “a cuestas”, integró a su espíritu musical las asimismo canciones clásicas recordables, el poema, “Experto en ti” (Pedro Arroyo) y “Me fascina esa mujer” (Omar Alfanno).
Destacable “Un Sólo Beso” (“Cheo Feliciano Interpreta A Armando Manzanero”) del año 1996 en el cual “El niño mimado de Puerto Rico” le rinde un imperioso homenaje al magnífico intérprete mexicano, ya fenecido, A. Manzanero (1935 – 2020), “El hijo de Yucatán”, siendo “Contigo aprendí” la lírica por antonomasia de dicho álbum, y que, creada por el mismísimo, Manzanero, este la interpretó hace un largo tiempo atrás a dúo con la afamada cantante peruana, nacionalizada mexicana, Tania Libertad (Zaña, Perú, 1952), a manera de mosaico al integrar otra de sus más sesudas y célebres composiciones titulada “Somos novios”.
En finalización de los años noventa, aparecieron “En Cuba” (1997) sustentado principalmente de sus canciones de otrora “Juguete”, “El ratón” y “Anacaona”; “Pinceladas navideñas”, -este sí, con el auspicio de la CTD Records (1998)-, y, un año más tarde, “Una voz… Mil recuerdos”, para cerrar con broche de oro su glorioso siglo XX musical.
Claro está que, antes del cierre de aquella década dorada, el público latinoamericano vislumbró los estrenos de “Cheo” con “La rondalla venezolana” en formulación de los proyectos artísticos “Son inolvidables” (1995); “Soñar” (1996); “Le cantan al amor” (1997) y “Cosas del alma” (1999); todos los anteriores, bajo la publicación del sello fonográfico venezolano “Palacio de la música”.
En la presente centuria, RMM avaló, en 2002, su trabajo, “En la intimidad”, aunque con el apoyo del productor musical dominicano, Ariel Rivas, nació “Eba say ajá” (2012) en compañía del portentoso cantautor panameño, Rubén Blades, “El intelectual de la salsa”, en el que adhiriendo a lo prorrumpido por Héctor Rivas en su juiciosa reseña “cada uno interpreta canciones del otro” y compuesto de las siguientes doce canciones, en su orden: “Nina”; “De aquí pa’ allá”; “Dime”; “Franqueza cruel”; “Inodoro Pérez”; “Juana mayo”; “Lo bueno ya viene”; “Los entierros”; “Manuela”; “Busca lo tuyo”; “Si te dicen” y “Sin tu cariño”.
La voz de José Luis “Cheo” Feliciano Vega, por cierto, infortunadamente apagada, culpa de un accidente de tránsito acaecido en la capital puertorriqueña de San Juan hace, ya, diez años, -más exactamente el 17 de abril de 2014-, ha sido una de las mejores que he tenido oportunidad de escuchar y apreciar a lo largo de mi vida: no fue sólo con las canciones que encontré, siendo niño, valga acotar, en el mencionado compilado de “Los boleros de la F.M.” (2002) que logró cautivarme “Cheo” sino otras tantas que, a lo sumo, yo, ya crecido, de igual modo logré escuchar en mi casa o, por ahí, en tardes y noches de bohemia, tales como “Cachondea”: “…A Fruko el bravo le dicen: "¡Lo dejaron tira'o!". Como efecto de los golpes camina cachondea'o. Antes, roncaba de guapo, pero ahora mismo está. Recogiendo galletazos por todita la ciudad y camina de la'o…”; “El ratón”: “…Mi gato se está quejando. Que no puede vacilar. Si donde quiera que se mete. Su gata, lo va a buscar…”; “Anacaona”: “…Anacaona, oí tu voz. Cómo lloró, cuánto gimió. Anacaona, oí la voz. De tu angustiado corazón. Tu libertad nunca llegó, ne ne ne ne ne na na…”; “Salí porque salí: “…A tí llegué porque llegué, y salí porque salí. Amo cuando pueda amar, ¡sigo andando por ahí!...”; “Mentira”: “…Todo es mentira. Yo vivo repitiendo esa mentira. Fingiendo una sonrisa compasiva. Para ocultar al mundo mi dolor. ¡Pero todo es mentira!...”; “Yo no soy un ángel”: “…Mírame… ¡Ay!, dame una oportunidad… Óyeme… Es que te hablo con sinceridad… ¡Solo soy un hombre enamorado de tí! ¡Sí, sí! ¡Enamorado de tí!...”; “Contigo aprendí”, a dúo con Manzanero: “...Aprendí… Que la semana tiene más de siete días. A ser mayores mis contadas alegrías. A ser dichoso, yo, contigo, lo aprendí…” o el poema, “Experto en ti”, cuyo bello inicio interfiere: “…Te conozco, de sur a norte, de norte a sur. He volado como vuela un ave por el cielo azul. He recorrido desde lo alto toda tu extensión. Hasta conocer a tu corazón…”.
El niño mimado de Puerto Rico, ¡vive!
Nicolás Fernando Ceballos Galvis
Sobre el autor
Nicolás Fernando Ceballos Galvis
Comunicación sin fronteras
Columnista cultural y redactor web con trayectoria en periodismo cultural, crónica y análisis narrativo, enfocado en música, identidad y territorio. Autor de columnas destacadas entre las más leídas en PanoramaCultural.com.co (2024–2025). Ganador del concurso de crónica corta “La realidad de nuestro territorio a través de tus ojos”. Su escritura combina investigación, sensibilidad cultural y claridad narrativa, con especial interés en la divulgación y la memoria cultural.
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