Ocio y sociedad

De la pared a la pantalla

Diógenes Armando Pino Ávila

31/10/2025 - 01:40

 

De la pared a la pantalla

 

En la década de los 70, cuando cursaba el bachillerato en Cartagena, se vivía una época de activa participación política estudiantil, donde se conformaban grupos de estudio, grupos de interés, grupos políticos, grupos estos, conformados físicamente, es decir con jóvenes estudiantes de carne y hueso, no existía Internet y, por tanto, no había redes sociales. El trato interpersonal, el calor humano, la amistad y la hermandad, marcaban las relaciones de esos grupos.

Por ese entonces, la juventud comunicaba al público, al pueblo, a la calle, su pensamiento y rebeldía a través de los grafitis, se acostumbraba a salir de noche a rayar los muros, a hacer “las pintas”, como las llamábamos. Era una actividad clandestina realizada por grupos compartimentados, donde algunos de los participantes no conocían a los otros, siempre al mando había un joven experimentado al que respetábamos sus indicaciones “por ser un joven comprometido”.

Los muros o paredes eran los lienzos donde se exponía el pensamiento, la rebeldía, contrariando el decir de los maestros y padres que repetían como una jaculatoria el dicho “La pared y la muralla, el papel de la canalla”. Era un reto para el joven trasgredir ese dicho, la verdad que rayar muros en la soledad de la noche era una aventura inigualable, era adrenalina pura, el punto para desfogar la rebeldía reprimida por la disciplina escolar y del hogar.

Generalmente, en esas pintas casi siempre se rayaba con consignas políticas de los grupos de izquierda del momento (casi todos clandestinos), sin embargo, algunos tenían mensajes diferentes, recuerdo algunos tenían mensajes religiosos, pero los jóvenes lo contestaban con mamadera de gallo como este: “Cristo viene”. Decía el grafiti y alguien lo contestó “a pie”. Era común encontrar algunos con mensajes sobre ese enfrentamiento regional entre costeños y cachacos, los que han sido mencionados por muchos en ensayos y crónicas.

De los mensajes políticos, poéticos recuerdo algunos: “Que nos digan dónde han escondido la primavera para regarla de noche y que florezca clandestina”. “Continua la hoguera sin llama, pero con lumbre”.  “Que no muera la utopía”.  "Nos borran los grafitis, pero no la memoria”.

El expresidente Turbay había desatado una persecución enorme, incluso sangrienta contra todo los que pensaran diferente y en esa cacería de brujas, tuvieron que salir del país gran cantidad de intelectuales, entre ellos García Márquez huyendo de la cárcel y la tortura a que eran sometidos, entre los encarcelados estuvo Fals Borda y huyendo Olga Behar, Daniel Samper Pizano, Sergio Acevedo, Eduardo Umaña Luna y Carlos Gaviria Díaz, por solo citar algunos. Las cárceles estaban repletas de profesionales, obreros, estudiantes con pensamiento disidente.

Ante la crítica internacional y las denuncias de organismos de Derechos Humanos del mundo, Turbay con su ya conocida falta de inteligencia, quiso hacerle el quite a la presión emitiendo la frase de que: “¡En Colombia, el único preso político soy yo!”. Desde Bucaramanga, le contestaron con un grafiti inolvidable, lleno de sarcasmo corrosivo, inteligente y simple: “Libertad para Turbay”.

Otros grafitis estaban llenos de humor: “Pluto es un perro marica. Atte Snoopy”.  “Los buenos al cielo, los malos a todas partes”. En la actualidad se encuentran algunos con tinte político y de denuncia: “Todas las vidas valen”. "El futuro es hoy oíste bien", “Las cuchas tenían razón”. "La vida no es perfecta, pero es tuya", "No se mata la vida, se mata la miseria".

En los últimos tiempos, el grafiti se ha refugiado en un formato tecnológico, ahora se ve poco en los muros y paredes y ha pasado a ocupar los muros de usuarios de redes sociales Instagram, TikTok, YouTube y Facebook, donde algunos conservan el sarcasmo, la denuncia política, el ingenio creativo, pero hay otros procaces y de una pobreza intelectual extrema… ¡Que no muera el grafiti!

 

Diógenes Armando Pino Ávila

 

 

Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

@AvilaDiogenes

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