Ocio y sociedad

El arte no pide permiso: el Cabaret del Arte Criollo reinventa a Valledupar

Diógenes Armando Pino Ávila

05/11/2025 - 04:25

 

El arte no pide permiso: el Cabaret del Arte Criollo reinventa a Valledupar

 

Una mirada al CAB como forma de resistencia estética y expresión del Caribe urbano.

En Valledupar, “Capital mundial del vallenato”, las diferentes manifestaciones artísticas se hayan escondidas bajo la fronda oficial y de los medios tradicionales que solo promueven la música de acordeón, tal es la presión, que abundan pinturas de acordeones, monumentos, estatuas, medallones con la monotemática acordeonesca, cuyo culmen parece ser el “Centro cultural de la Música Vallenata” más conocido como “El palo de mango”.

Como un grito de rebeldía, un grupo de jóvenes, liderados por una joven artista inconforme de nombre Laura Carolina García Cárcamo, izaron una bandera diferente, un estandarte nuevo en dicho entorno, y bajo la denominación de “El Cabaret del arte criollo” rompieron el telón de que en el Valle todo tenía que girar en torno al acordeón. Estos jóvenes subvirtieron el orden y en el año 2013 emergió como un acto de resistencia cultural El Cabaret del Arte Criollo (CAB). Desde entonces cada año en una ciudad que pocas veces voltea a ver más allá de su música, donde los jóvenes artistas, creadores no tenían espacios, Laura Carolina y su grupo de jóvenes tomaron de la calle el arte que se produce en la calle y convirtieron la calle en arte.

El Cabaret criollo no es un show de luces, mucho menos la tarima para mostrar los prohombres de la ciudad, el CAB es un espacio popular donde las almas inquietas y libertarias habitadas por el arte, realizan como un ritual de rebeldía un acto de comunión y resistencia donde se demuestra que Valledupar, o mejor, El Caribe, sus jóvenes, cantan, pintan, escriben, diseñan, fotografían, performan, es decir, se reinventan.  El Cabaret de Arte Criollo (CAB) nace como un grito de resistencia, como la necesidad de los jóvenes para mostrar la dimensión de su arte desde su propio territorio (La calle), pero no lo hace como un eco amparado por el vallenato, no como evento del folclorismo parroquial, lo hace desde la calle, desde lo cotidiano, mostrando que el arte también puede ser otra cosa

Del 7 al 9 de noviembre de este año, tendrá lugar la 13.ª edición. Habrá fotografía, música, pintura, ilustración, performance y un espacio académico con cuatro panelistas que hablarán sobre diversos temas relacionados con el arte, la cultura y el feminismo. Creo que este evento se ha ganado su lugar y merece la pena asistir, porque no se trata solo de nuevos talentos; se trata, también, de una nueva forma de ver el arte, como una forma diferente de conectar con los demás y resistir, como una forma de asumir la identidad y construir el tejido social sin pedir permiso. En una época de uniformidad y ostentación, el cabaret criollo es, sencillamente, un acto de libertad.

 

Diógenes Armando Pino Ávila

Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

@AvilaDiogenes

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