Ocio y sociedad
Los besos que marcaron la historia: de Times Square al cine y el arte

El beso, ese gesto tan simple y a la vez tan cargado de significado, ha trascendido el tiempo como símbolo de amor, pasión, celebración, traición e incluso rebeldía.
A lo largo de la historia, algunos besos han quedado inmortalizados en fotografías, lienzos, esculturas y fotogramas, convirtiéndose en iconos universales que siguen emocionando y generando debate décadas o siglos después.
El beso espontáneo que simbolizó el fin de una guerra
Uno de los besos más famosos de todos los tiempos ocurrió el 14 de agosto de 1945 en Times Square, Nueva York. Mientras miles de personas celebraban la rendición de Japón y el fin de la Segunda Guerra Mundial (V-J Day), un marinero estadounidense agarró a una mujer vestida de blanco y le dio un apasionado beso. El fotógrafo Alfred Eisenstaedt, de la revista Life, capturó el instante con su Leica. La imagen, publicada una semana después, se convirtió en el emblema de la alegría y el alivio colectivo tras años de conflicto. Durante décadas se identificó al marinero como George Mendonsa y a la mujer como Greta Zimmer Friedman, una asistente dental (a menudo confundida con enfermera).
Greta relató años más tarde que el beso la tomó completamente por sorpresa y que en ese momento pensó en permitirlo porque el hombre había luchado por ella. Con el paso del tiempo, la fotografía ha generado controversia: algunos la ven como un símbolo romántico de celebración espontánea, mientras otros la interpretan como un acto sin consentimiento. Aun así, sigue siendo una de las imágenes más reproducidas y evocadoras del siglo XX.
En el arte: besos que trascienden el lienzo
El arte ha elevado el beso a categoría de obra maestra. La más célebre es “El Beso” (Der Kuss) de Gustav Klimt, pintada entre 1907 y 1908 durante su “Período Dorado”. La obra muestra a una pareja envuelta en un abrazo íntimo sobre un fondo dorado, rodeada de patrones ornamentales y flores. Klimt, inspirado en los mosaicos bizantinos que vio en Rávena, utiliza pan de oro para crear una atmósfera mística y sensual que celebra la unión del amor y el eros. Hoy se conserva en el Palacio Belvedere de Viena y es considerada uno de los máximos exponentes del Art Nouveau.
Otras obras destacadas incluyen:
- “El Beso” de Auguste Rodin (escultura en mármol, 1882), que transmite deseo y ternura con una delicadeza extraordinaria.
- “Los Amantes” de René Magritte (1928), donde dos figuras se besan con la cabeza cubierta por una tela, simbolizando la imposibilidad de conocer realmente al otro.
- “El Beso” de Francesco Hayez (1859), un ejemplo romántico del siglo XIX con gran carga dramática.
El beso que escandalizó al cine naciente
El primer beso registrado en la historia del cine data de 1896. Se trata del cortometraje mudo “The Kiss”, producido por Thomas Edison y dirigido por William Heise. En apenas 18 segundos, los actores May Irwin y John Rice recrean una escena de la obra teatral The Widow Jones. El simple acto de besarse provocó un enorme escándalo en la puritana sociedad victoriana, pero también marcó el inicio del cine romántico y del “final feliz”.
Desde entonces, el séptimo arte ha acumulado besos legendarios:
- “Lo que el viento se llevó” (1939): el apasionado beso entre Rhett Butler (Clark Gable) y Scarlett O’Hara (Vivien Leigh).
- “De aquí a la eternidad” (1953): Burt Lancaster y Deborah Kerr besándose en la playa mientras las olas los cubren.
- “Casablanca” (1942): Humphrey Bogart e Ingrid Bergman con la mítica frase “Siempre nos quedará París”.
- “La Dama y el Vagabundo” (1955): el tierno beso de los perros compartiendo un espagueti.
- “Spider-Man” (2002): el beso invertido bajo la lluvia entre Tobey Maguire y Kirsten Dunst, uno de los más originales de la cultura pop.
Otros momentos inolvidables incluyen la escena bajo la lluvia en Titanic, el beso en el balcón de Oficial y caballero o el icónico beso entre Madonna y Britney Spears en los MTV Video Music Awards de 2003.Besos que cambiaron percepcionesNo todos los besos han sido románticos. El beso de Judas en la Biblia representa la traición suprema.
En la política, el beso entre los líderes comunistas Leonid Brezhnev y Erich Honecker (1979) se convirtió en símbolo ideológico y luego en arte pop. En la realeza, el beso de la princesa Diana y el príncipe Carlos en el balcón de Buckingham Palace tras su boda en 1981 fue visto por millones.
El beso, en definitiva, es un lenguaje universal capaz de expresar lo más elevado y lo más controvertido de la condición humana. Algunos fueron planeados para la eternidad; otros, como el de Times Square, surgieron de la pura espontaneidad del momento. Todos ellos siguen vivos en nuestra memoria colectiva.
Verónica Salas
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