Ocio y sociedad
Los 61 años del único departamento de Colombia que se escribe con pronombre femenino

«El mundo puede intentar limitarte, pero tu potencial es ilimitado si crees en ti misma» (Malala Yousafzai)
Las mujeres de la Guajira tienen un poder universal abrazado al mar, al río, a la pluriculturalidad, a la biodiversidad y a la ancestralidad de una tierra que es vientre fructífero, uterino y cabeza de un país. Mujeres que no solo existen desde la resiliencia (a menudo condicionante), sino desde la libertad de trascender a universos espirituales, viviendo su ser desde la plenitud y activando conscientemente el poder que poseen.
Esta nota es una de mis formas de celebrar el cumpleaños número 61 de mi tierra. Mi compromiso feminista es visibilizar los liderazgos femeninos, por lo que me inspiré en escribir sobre mujeres guajiras que han emprendido caminos de luz, valentía y conciencia de sus poderes plurales y de incidencia.
Mujeres que no se quedan en la tristeza sin reinventarse, ni en los desafíos sin crear senderos transformadores. No son perfectas; precisamente son tan conscientes de su ser perfectible que se disponen a vivir para trascender, siendo tejedoras de nuevas realidades. Ellas son: Lays Móvil, Kenysleth Salgado Lyons, Norela Daza, Saray Guerra y Sara Daza.
Lays Móvil
Es una joven wayuú perteneciente al clan Apshana de la etnia Wayuu, empresaria, visionaria, gestora cultural y fundadora de Alewashi. Su trabajo está enfocado en preservar, promover y visibilizar el arte ancestral wayuu a través de piezas artesanales que combinan tradición, identidad y diseño contemporáneo. Cree firmemente en el poder de la cultura como herramienta de transformación social y en la importancia de generar oportunidades para las comunidades artesanas. Es hija, hermana y tía ejemplar, amiga leal y una mujer con la sororidad siempre encendida al servicio de grandes misiones lideradas por mujeres.
¿Qué es Alewashi?
Es su empresa, su hija consentida, a quien cuida con su útero creativo. Nació del amor por sus raíces, de la admiración por el trabajo de las mujeres wayuu y del deseo de aportar al fortalecimiento de su cultura.
Ella afirma que, más que una marca, es un proyecto que busca conectar el conocimiento ancestral con nuevos mercados, resaltando el valor de las artesanías elaboradas por manos expertas que han heredado estas técnicas de generación en generación.
A través de Alewashi trabaja de la mano con artesanos y artesanas de diferentes comunidades, promoviendo un comercio justo y llevando al mundo piezas que cuentan historias, preservan tradiciones y reflejan la riqueza cultural de la Guajira.
Kenysleth Salgado Lyons
Es ingeniera electrónica y modelo que va por el mundo dejando en alto el nombre de la Guajira. La moda es uno de esos espacios de poder que comunican y generan gran incidencia. Lo he dicho muchas veces: la moda es un acto político. Dentro de ese universo están las modelos, y hoy quiero hablar de una de ellas: Kenysleth Salgado, una mujer de origen guajiro que camina con la fuerza de los cactus, el ritmo ancestral de tambores y acordeones, y la mística cósmica de los Montes de Oca, en la serranía del Perijá, al norte de la Guajira.
Una modelo de talla mundial que engalana las pasarelas más importantes del planeta, demostrando el talento de las mujeres guajiras y del Caribe.
Escribir sobre ella es todo un honor, porque es una forma de inspirar a otras mujeres desde la sororidad genuina. A continuación, les comparto apartes del diálogo que logramos tejer. La pregunta obligada desde mi mirada feminista fue: Como mujer joven, ¿cuál es tu mensaje de poder femenino para otras mujeres que quieren dejar su huella a través del modelaje?
Su respuesta fue: “Mi mensaje para otras mujeres es nunca dejar de luchar y persistir en sus sueños. No debemos permitir que nada ni nadie nos impida alcanzar nuestras metas. La clave es tener un objetivo claro, sin importar cuán grande o pequeño sea. La mayor lucha es contra nosotras mismas, ya que somos nosotras quienes decidimos si seguimos adelante o nos detenemos por las opiniones de la sociedad. Vivimos en un siglo de cambios, y ser diferentes, en lugar de conformarnos con los moldes impuestos, es lo que nos hace únicas y auténticas”.
Norela Daza Figueroa
Sanjuanera de nacimiento, de 55 años, casada hace 31 y madre de dos hijas. Diseñadora textil. Una mujer fuerte y carismática, con el temple y la alegría propia de las mujeres guajiras. Es un orgullo guajiro porque lleva en esencia la fuerza de nuestra tierra. Compartir con ella es contagiarse de su ternura, sororidad, afecto y fortaleza; es aprender del sentir humano y del linaje femenino de una tierra que no se rinde y que siempre reverdece.
Es sobreviviente de cáncer de mama. Sobre ello dijo: “Para mí, ser sobreviviente de cáncer de mama representa un renacer. No es solo haber superado una enfermedad, es haber atravesado un proceso que me transformó profundamente, física, emocional y espiritualmente. Significa reconocer mi propia fuerza, incluso en los momentos en los que me sentí más vulnerable. Es entender que el miedo existe, pero que también existe una valentía inmensa que nace cuando decides seguir adelante. Ser sobreviviente también es reconciliarme con mi cuerpo, amarlo desde otro lugar, con más respeto, más conciencia y más gratitud. Cada cicatriz cuenta una historia de lucha y también de vida”.
Norela tiene un profundo sentido de pertenencia con su tierra y habla de ser dama guajira con un sentimiento que contagia: “Para mí, ser una dama guajira es llevar en el alma la fuerza del desierto y la dignidad de nuestras raíces. Es ser mujer que resiste, que cuida, que honra su historia y su territorio. Es caminar con orgullo incluso cuando el viento sopla fuerte. Ser dama guajira también es ser voz: voz para contar nuestras historias, para defender lo que somos y para abrir caminos a otras mujeres. Es una mezcla de tradición y valentía, de cultura y transformación”.
Saray Guerra Sánchez
Empresaria guajira que, desde sus inicios como estudiante de ingeniería industrial, visionaba ser autónoma y creativa. Por ello, en un tejido de sororidad con María Margarita, su socia y aliada, co-crearon SERRA, un espacio de moda colombiana y café de la sierra: un lugar lleno de magia en el que quienes llegan no quieren salir, por su ambiente acogedor, cálido y de bienestar.
Saray proviene de un linaje riohachero de mujeres poderosas y capaces, que aman su tierra y apuestan por su desarrollo. Ella es un ejemplo de liderazgo femenino que engrandece al departamento, asumiendo un retorno digno con la altura de quien crea un espacio innovador, excelso y con visión global.
Serra le ofrece a Riohacha un espacio de moda con altura, co-working, cafetería, pastelería y lugares para tejer la palabra, las ideas, los negocios y los grandes sueños.
Saray es una riohachera con fuerza y creatividad, comprometida con el amor por su tierra y dispuesta a poner a Riohacha en el lente mundial con un espacio repleto de valor agregado y tejido humano. Por eso y mucho más, es un orgullo guajiro.
Sara Daza Maestre
Es la dama guajira que lidera en la actualidad la gestión social del departamento. Representa el ahínco de las mujeres jóvenes que han entendido que no deben estar detrás de los hombres, sino a su lado, incluso como luz, guía y maestras, sin competencia dañina, sino desde la corresponsabilidad y la cooperación.
Sara es una joven profesional en Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, con magíster en Evaluación y Gestión Ambiental y magíster en Planificación y Desarrollo Territorial Sostenible. Es mamá de Monserrat y de Jairo Raúl, esposa de Jairo Aguilar Deluque, actual gobernador de La Guajira. Es una eterna enamorada de su familia y lleva a La Guajira en su corazón.
Tiene experiencia, conocimiento profundo del territorio, espíritu emprendedor, decisión, solidaridad y gran capacidad de servicio. Su firme convicción es hacer de La Guajira un territorio visible y desarrollar todas sus potencialidades para un verdadero desarrollo sostenible: energías limpias renovables, agricultura, turismo, educación y desarrollo portuario. Ha logrado construir una imagen de gestora social con liderazgo propio, no a la sombra de un gobernante, sino a su lado, aportando a la transformación del territorio.
Normalicemos honrarnos entre mujeres
Estas son mujeres que no se limitan al miedo, a la frustración o a la derrota, sino que enaltecen el poder universal que tenemos. Desde acciones de aprendizaje, solidaridad, fe y amor profundo por cada momento de la existencia, se atreven a vivir en plenitud. Somos seres espirituales con un poder inagotable. Que el mundo siga recibiendo el aporte de mujeres como ellas, que se reinventan y crean nuevas y mejores realidades.
¡Que vivan las mujeres!
Gracias, Lays, Kenysleth, Norela, Saray y Sara, por inspirarnos.
Fabrina Acosta Contreras






