Ocio y sociedad

Darío Pavajeau Molina, el Darío de los vallenatos

Juan Rincón Vanegas

10/08/2026 - 07:21

 

Darío Pavajeau Molina, el Darío de los vallenatos
Darío Pavajeau, un gran promotor del folclor vallenato, falleció el primero de agosto de 2026 / Foto: créditos a su autor

 

Esculcar los detalles que enmarcaron la vida y obra de Darío Pavajeau Molina, desde el día que nació, miércoles 21 de mayo de 1941 hasta su muerte, sábado primero de agosto de 2026, es unir los extremos de la vida donde dejó inmensos recuerdos por el camino que recorrió durante 85 años. Al regresarse al ayer se escuchan notas de acordeones, cantos de gallos y canciones eternas.

Darío Pavajeau Molina, el que saludaba con cariño Rafael Orozco, fue el Darío de los vallenatos, como lo describió el maestro Rafael Escalona, en el año 2009. “Cuando Alejandro Magno invadió Asia Menor y se encontró con el soberano de ese país llamado Darío, dijo: ‘Tú, aunque ya sin vida, eres Darío El Grande, bendecido de los dioses’, por lo noble con su pueblo. Hoy, yo creo que Darío Pavajeau Molina, es el Darío de los vallenatos y de los forasteros que pisan Valledupar. Dios, lo bendiga”.

También se hace énfasis cuando el maestro Rafael Escalona, compuso en el año 1944 la canción ‘El perro de Pavajeau’, dedicada al padre de Darío (Roberto Pavajeau Monsalvo), la cual grabaron el guitarrista Guillermo Buitrago y después Alejo Durán, entre otros. “De Patillal le vino un perro a Pavajeau, que por rabioso le decían el Mayor Blanco, del patio de la casa desterró los pollos, las gallinas y hasta el gato”.

Es la historia de un perro llamado ‘Cupido’, el cual Augusto Molina había traído del corregimiento de Patillal para la casa de su cuñado Roberto Pavajeau. Al notar que el perro era muy bravo, el vecino José Antonio Cuello Sierra, le puso el nombre de ‘Mayor Blanco’ (Luis María Blanco), quien era el comandante del Batallón Bomboná.

Cuando se habla de Darío, el gallero, ganadero y agricultor; el hombre bueno, bondadoso y noble siempre se pinta con los brazos abiertos donde recibía en su casa desde presidentes de la República, hasta distinguidas personalidades de la región y el país. Aquellas, eran parrandas eternas con los mejores acordeoneros, cantantes y compositores. Todo trascurría al lado de su amada familia donde se brindaba la mejor atención entre notas de acordeones, cantos, versos, tragos y comida. Era el mayor deleite del anfitrión.

En ese escenario de los recuerdos apareció el cantautor Gustavo Gutiérrez Cabello, quien sostuvo. “Darío era un amigo de verdad y su gran empeño fue hacer escuchar la música vallenata en el viejo Valledupar, y lo logró. También fue el benefactor de muchos músicos porque era un hombre humanitario”.

Enseguida, llegó al relato una historia singular que hace referencia a la canción ‘Aquella guitarra’, grabada por El Binomio de Oro, donde en uno de sus versos se canta. “Cuanto me duele, que las costumbres tan queridas de mi pueblo, van muriendo en el recuerdo. Y tú reflejas esa nostalgia del viejo Valle que Darío Pavajeau cantaba con mi guitarra”. Al respecto Gustavo Gutiérrez, indicó que esa canción tiene una larga explicación, pero se resumía con Darío metido en un verso que le gustó mucho.

Riñas de gallos

En medio del tema que más le gustaba a Darío, de la autoría de Emiliano Zuleta Baquero, ‘Las vacaciones de Emiliano’ que él tuvo la oportunidad de cantar en un estudio de grabación con el acordeón del Rey Vallenato Wilber Mendoza Zuleta, se llegó al campo de las peleas de gallos donde era aficionado. Incluso, contribuyó en la apertura del Coliseo gallístico Miguel Yaneth de Valledupar, donde cada año en el Festival de la Leyenda Vallenata se realizaban famosas riñas.

En ese sentido, el escritor, abogado y periodista Daniel Samper Pizano, viendo la pasión de Darío Pavajeau, escribió la letra de la canción ‘Los gallos de Pavajeau’ que grabaron en el año 1998 el maestro Adolfo Pacheco, quien le puso la música, con el acordeón de Ismael Rudas. Es una historia cómica de dos gallos traídos por él desde Andalucía, España, a los cuales les puso los nombres de futbolistas brasileros, Bebeto y Ronaldo, resultando ser gallinas.

Su grandiosa gesta folclórica y cultural fue exaltada en el año 2011 cuando la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata le entregó a Darío Pavajeau Molina la distinción Consuelo Araujonoguera, ‘La Pilonera Mayor’. Ese reconocimiento lo entregaron el presidente de la República Juan Manuel Santos, y el presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, Rodolfo Molina Araújo.

El día de su despedida, todos estos hechos relatados los resumió Efraín Quintero Molina, vicepresidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, en unas sentidas palabras. “Hay tristezas que el tiempo acaricia hasta volverlas silencio y sonrisas que la memoria vuelve eterna. Darío fue y será el faro en noches de tormenta, el amigo indefectible para disuadir al adversario. Nosotros, conservaremos en lo más recóndito de nuestros afectos, el alto valor de cariño y probidad demostrado siempre por él. En los patios cargados de sombras con olor a mango, en las parrandas sempiternas y en las tardes de gallos, traeremos a la memoria la impronta del verdadero amigo”.

La partida de Darío Pavajeau Molina, dejó un vacío inmenso, pero de igual manera huellas en todos los que tuvieron el honor de conocerlo compartiendo un abrazo y algunas palabras llenas de cariño. Los acordeones quedaron tristes guardando un lamento largo que viaja en el viento.

 

Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

 

Sobre el autor

Juan Rincón Vanegas

Juan Rincón Vanegas

Cultivo de folclor vallenato

Periodista, escritor y cronista, natural de Chimichagua, Cesar y ganador de distintos premios de periodismo con historias del folclor vallenato y sus distintos personajes. Actualmente se desempeña como Jefe de Prensa de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata.

@juanrinconv

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