Ocio y sociedad

El vuelo de la golondrina a su paso por Valledupar

José Luis Ropero de La Hoz

14/03/2013 - 11:40

 

Julia Santander y Aldo Fernández / Foto: José Luis RoperoViajar y conocer el mundo es un sueño de muchos, aunque generalmente se hace realidad sólo en parte, cuando tomando unas vacaciones temporales palpamos a tientas y por la orilla, los extensos y sinuosos terrenos en los que se desenvuelve la vida de los pueblos.

Desde siempre, el turismo ha representado una de las principales actividades del ser humano, es una arteria vital de la economía y una vía ocasional para descansar y despejar la mente.

Sin embargo, en casos especiales encontramos personas que siguen su instinto y con pocos planes y sencillas herramientas, se lanzan a un recorrido del cual sólo conocen el principio y una soñada meta, dejando el camino como una aventura del ingenio, la intuición y la contingencia.

Éste es el caso de una pareja argentina que desde hace dos años recorre este continente a bordo de su peculiar van, volviendo realidad una idea nacida en 2007 y que, hoy, es todo un proyecto de vida llamado “El Vuelo de la Golondrina”.  Ésta es la historia de Julia Santander y Aldo Fernández, peregrinos de la “Indoamérica”, que este mes conocieron Valledupar luego de recorrer 35.000 km a través de los ocho países andinos.

Entre unos buenos mates, Julia nos cuenta que el haberse criado en la extensa y agraria provincia de Córdoba influyó definitivamente en el destino que habría de tomar su vida. El amor que siente por la naturaleza y la necesidad de encontrarse consigo misma, sumergiéndose en ella, la llevó a convertirse en viajera desde la adolescencia.

Así conoció su gigante patria y las vecinas Uruguay, Bolivia y Chile. Aldo, inmerso desde su nacimiento en la gran urbe bonaerense, decidió vivir sus primeras aventuras migratorias en las distantes tierras de Europa, antes de regresar a su país y decidirse a conocer este continente.

El primer encuentro entre estos dos enamorados se dio hace seis años en Bolivia, ahí surgió el vínculo que los mantiene ligados al día de hoy. Mochileros consagrados, no tardaron en concebir la viabilidad de emprender un viaje juntos a través de Latinoamérica; pero esta empresa no sería como las anteriores, primero debían conseguir las herramientas básicas para poder partir; tres años de múltiples trabajos y un disciplinado ahorro les esperaban, pero el preludio de la aventura ya se escuchaba.

Una Peugeot diesel de 1.9 litros modelo 2000, es su hogar desde el 23 de abril de 2011, en el que Aldo no suelta el volante y Julia no deja de conducir. Atacama, Titicaca, Cuzco, Machu Pichu y Nazca, fueron los nombres más resonantes durante los primeros seis meses de un apasionante viaje, llevado con sencillez y austeridad.

“En Perú -dice Aldo- los ahorros que llevamos empezaron a escasear, fue ahí cuando nos estrenamos en el comercio, vendiendo tatuajes temporales y fotografías”.

Afortunadamente, esta pareja, además de ímpetu para realizar sus proyectos, es poseedora de un gran talento artístico; ambos son grandes fotógrafos formados en la práctica cotidiana. Aldo es un excelente dibujante y Julia, cuyo padre fabrica instrumentos de cuerda, es heredera de un gran talento musical; de tal forma que la creatividad y una buena actitud hacia la vida han sido garantías para solucionar los retos y las dificultades del día a día.

Ecuador es el país en el que se han sentido más a gusto, demócratas convencidos y partidarios de la integración latinoamericana, ven en esta nación un ejemplo de cómo se puede construir un proyecto cuya prioridad sea el bienestar general.

“Quisimos permanecer en Ecuador un poco más tiempo -dice Julia-, pero el permiso fue sólo de tres meses”.

A Colombia han ingresado dos veces, primero por Ipiales, salieron por Cúcuta para recorrer Venezuela y hace dos meses entraron por Maicao, para conocer el litoral Caribe y las raíces africanas de nuestra cultura en lugares como Cartagena de Indias y San Basilio de Palenque.

Hoy, se encuentran en Valledupar, acampando en la Escuela Ambiental del Cesar, dando a conocer su proyecto a través de las bellas postales de su recorrido. Acerca del itinerario a seguir, Julia comenta “la meta es llegar a Cuba, quisiéramos conocer México y Centroamérica primero, pero está muy costoso el transporte marítimo a Panamá; una alternativa puede ser volver a Venezuela y partir desde ahí hacia La Habana”.

El Vuelo de la Golondrina, está conformado por dos personas sencillas, que han salido a realizar su sueño. “Queremos ser como la golondrina, vivir en libertad” expone con romanticismo Aldo, a lo que Julia complementa con tono de felicidad: “Hemos escogido un nombre acertado para nuestra aventura, porque el signo común de los lugares que visitamos es la golondrina, que nunca deja de migrar, donde la vemos la saludamos”. Un ejemplo de vida, que enseña cómo es posible a partir del tesón y la decisión, superar obstáculos y alcanzar el éxito.

Más información acerca de esta peregrinación en el blog: elvuelodelagolondrina.wordpress.com

 

José Luis Ropero de La Hoz

@RoperodelaHoz

Sobre el autor

José Luis Ropero de La Hoz

José Luis Ropero de La Hoz

Enfoque directo

Valledupar (1985). Profesor y comunicador por vocación, su columna “Enfoque directo” ofrece una mirada del acontecer cultural sin formalismos. Admirador de la naturaleza y el talento humano.

@Roperodelahoz

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