Ocio y sociedad
Recordando a Pepe Lozano

Quizás el nombre de José María Lozano Andrade no dice mucho a las nuevas generaciones de Chibolo. Pero si decimos "Pepe" Lozano, eternizado en los saludos vallenatos de "Poncho" Zuleta, "Beto" Zabaleta y Joaco Pertuz, entre otros, ríos de afecto se desbordan.
Ex concejal y ex alcalde de Chibolo, sencillo, noble, buen amigo, servicial, parrandero y connotado folclorista. Su mayor virtud fue magnificar el espíritu hospitalario de los chiboleros, con una espontaneidad y un talento privilegiado para animar parrandas difíciles de transcribir.
Fui testigo privilegiado de su hospitalidad en su primer hogar con la seño Yaneth Becerra y su amor inconmensurable por sus hijos María José y José Raúl, cuya muerte prematura e impensada lo sumió en una profunda tristeza que solo el paliativo del tiempo mitigó.
El 3 de febrero del 2000, bautizos en las fiestas patronales de San Blas, en Apure; el amor, en alas de dulce sutileza, se le apareció bajo el nombre de Itala Maria Beltrán Marenco, con quien convivió hasta el último de sus días. De esa unión nacieron Valeria José, una de las nuevas voces femeninas del vallenato, María Josefina, corista y voz líder del mariachi Santa Marta show “El original”, y José José, quien cuenta hoy 14 años.
Pienso que a Pepe le gustaría que lo recordaran como era: sencillo y jovial, por ello con la venia de sus hermanos Vicente y Javier Lozano y de su compañera Ítala María, extraigo de su extenso anecdotario, como un homenaje tardío a su memoria, los siguientes:
Pidiendo a la carta
Nos encontrábamos en un restaurante de un prestigioso hotel de Bogotá. Pepe examinaba minuciosamente la carta, que estaba en francés. Pacientemente, la mesera respondía a cada una de sus inquietudes.
—Este Faux-filet aux fines herbes, ¿qué es? —preguntaba Pepe.
—Es un corte de carne de res a las finas hierbas, mi doctor —respondía solícita la encargada.
—Y este, Canard à l'orange, ¿qué es?
—Es pato a la naranja, mi doctor.
—Bueno niña, tráeme una carne bien asada con buena vitualla y le pones el nombre que tú quieras— finiquitó Pepe.
Un rayo teledirigido
Conocedor de las bondades de las haciendas de Don José Gamarra, Pepe decidió dejar en una de ellas una novilla que le habían regalado.
Pasado un año, se acercó a recogerla y se encontró con la mala noticia:
—Imagínese, señor Pepe, que la novilla suya, la blanca, orejona, bonita... la mató un rayo— le informó el administrador.
Pepe, lacónicamente comentó: “Joda maldito rayo ése. Yo me lo pinto zigzagueando, buscando en ese bulto de ganado la pobre novilla mía, ¿onde está la novilla de Pepe, onde está…?”. Hasta que la encontró…
La deuda de un presidente
Siendo alcalde de Chibolo, Pepe consiguió junto a otros alcaldes de la región una audiencia en Palacio con el presidente Álvaro Uribe, circunstancia que aprovechó para venderle una boleta de una rifa en favor del hospital Santa Catalina.
El presidente la recibió muy amablemente y se excusó por no tener efectivo en ese momento. Obviamente, a la salida de la reunión el bullying no se hizo esperar:
—¡Ja ja ja!, no le pagaron la boleta —decían burlonamente los otros alcaldes.
Pepe los dejó callados cuando ripostó:
—Ustedes parecen ignorantes. A ver, ¿a cuál de ustedes le debe plata un presidente?
Pesadilla monumental
Amparado en la creencia popular de que los sueños que se cuentan no se cumplen, Pepe le compartió a un paisano una pesadilla monumental:
—Yo iba corriendo por una loma y me perseguía un tipo negro, macizo, como de dos metros de alto, ¡con tremendo machete en la mano! Y cada vez que estaba a punto de alcanzarme, el man se resbalaba...
—¡Qué pesadilla tan maluca! —remató Pepe.
—Joda, compa, yo en un caso como ése me hubiera cagado del susto —anotó su interlocutor.
A lo cual Pepe muy serio le respondió:
—¿Y con qué cree usted que se resbalaba el man?
Es fin de semana en Chibolo. A lo lejos, en una cantina, arranca "María Jesús". Zabaleta lanza su icónico saludo: "Ay, Pepe Lozano, ¡cómo te quiere Chibolo!", y el pueblo entero le contesta con una sonrisa, añorando al amigo que se fue.
Enoc Adolfo Guzmán






