Ocio y sociedad

Los patacones del Chapú

Enoc Adolfo Guzmán

18/09/2026 - 06:55

 

Los patacones del Chapú
Fiestas patronales Real del Obispo, Tenerife, Magdalena / Foto: IA Recreación

 

A raíz de los negocios de su padre en Plato, mi compadre Argemiro Herrera se enamoró de una hermosa plateña de ojos miel y cabello dorado, hija única de un reconocido comerciante a quien para no herir susceptibilidades llamaremos “La Mona”, y cuya belleza iba de la mano con su altivez.

Entusiasmado, invocó la solidaridad del combo para invitarla a las fiestas patronales del Real del Obispo, que estaban en su esplendor.

—Compa, nosotros te vamos a hacer dos porque somos tus llaves, pero ojo, esa vieja tiene fama de remilgosa. Yo conozco mi gente —advirtió Iván Roncallo.

Después de incesantes ruegos, logramos que nuestra querida madre nos facilitara el Land Rover de la familia, a quien en el pueblo apodaban “El Canato” por su incesante entrar y salir, con el compromiso de no beber tanto y regresar temprano.

Llegamos a Plato y ahí empezaron nuestras vicisitudes. Apenas mi hermano Omar, que oficiaba de conductor, se había parqueado frente a la amplia residencia de los padres de "La Mona", regresó Argemiro todo azarado diciendo:

—¡Compa, compa! ¡Corra al carro un poco más adelante! Lo dice "La Mona". Porque de pronto el papá lo ve y no la va a dejar ir con nosotros.

 —¡Ay! ¡mi canatico!, ya lo calumniaron —se lamentó Omar.

—Ajá, ¿y qué tiene el canato? —ripostó Iván.

—No, es que yo le había dicho que la iba a recoger en el Toyota nuevo carpado y con aire de mi papá —se excusó Argemiro.

—¡Joda, compa! ¡Usted sí sueña! ¿Tú crees que el viejo William te iba a soltar ese carro? —le restregó Iván.

Tras largos minutos de espera, apareció despampanante "La Mona" —enterizo de fino olán, gafas oscuras, tacones altos, pañoleta importada y un exclusivo bolso Dolce & Gabbana. Pinta totalmente inapropiada para la ocasión.

—Anja y ella qué se cree, ¿que va pa´l reinado de Cartagena? —manifestó con sorna Rafa Osorio.

“La Mona” no encontraba acomodo en la silla delantera del vehículo, por lo cual mi compadre Iván le inquirió: 

—Anja y qué, ¿no cabes, mi amor?

Ella contraatacó.

—Es que estoy acostumbrado a andar en carros más cómodos.

Recogimos las otras amigas invitadas quienes como era previsible estaban con ropa deportiva, camisetas, jeans y tenis, apropiada para estos eventos.

No sé porque percibí que mi hermano Omar frenaba justo donde había más polvo en la vieja carretera y el polvillo se nos metía por la nariz hasta el alma; así llegamos todos empolvados al Real del Obispo justo a tiempo para el inicio de la tarde de corralejas.

Ahí se presentó otro inconveniente: “La Mona” decía que ella no iba a entrar junto a esa “montonera” de gente…

A lo cual Iván, rebosado, le precisó:

—Joda, Mona, eso es lo que normalmente se hace. Y nosotros no somos ninguna montonera, somos un combo de amigos.

“La Mona” persistió en su terquedad y le exigió a mi compadre Argemiro le comprara su boleto por aparte.

Antes de subir al palco, por poco "La Mona" propicia uno de esos incidentes de "usted no sabe quién soy yo", al reconocer entre los de la junta —precisamente el que recaudaba en la taquilla— a un deudor de su padre.

—Anja, ¿y usted cuándo es que le va a pagar a mi papá? —le espetó sin ningún aspaviento.

El comerciante se puso pálido y, con voz apagada, contestó: "El lunes voy por allá, señorita".

—Imprudente esa vieja —musitamos al unísono.

En el ingreso al palco, su inapropiado zapato de tacón se incrustó entre las tablas de la improvisada escalera de acceso, ocasionándolo un traspiés, seguido de una impublicable expresión.

Ya en el palco, "La Mona" empezó a cuestionar la seguridad y la rusticidad de la madera, mientras el resto del combo disfrutábamos de La Papayera, las frías y la apagada jornada taurina. Ella le exigió a mi compadre le buscara un cojín para sentarse. No sé de dónde lo consiguió, pero ella lo rechazó toscamente y en voz alta manifestó:

—Uff, llévate eso, ¡eso huele a mico!

Poco después, puso nuevamente en apuros a mi compadre Argemiro porque ella quería una Heineken, pero en botella de vidrio, porque las de lata eran antihigiénicas.

Al finalizar la deslucida tarde de toros, “La Mona” remató jactanciosa:

—Le hubieran dicho a mi papá, que tiene un sinnúmero de amigos en la sabana, y hubiera traído un bulto de toros buenos...

De regreso, las demás muchachas y nosotros compartimos fritos a la salida de la corraleja, mientras "La Mona" se comió unos cuantos patacones donde "El Chapú", que silbando y cerveza en mano los preparaba ágilmente.

No hubo forma de esperar la presentación de Silvio Brito y "El Pangue Maestre" en plaza pública, porque "La Mona" exigió perentoriamente que la lleváramos a Plato de inmediato: había prometido estar en su casa antes de las siete.

—Mi palabra vale oro.

Llegamos a Plato y nos atrincheramos, junto con las otras amigas de prestantes familias plateñas, en la plaza del “Hombre Caimán” y allí rematamos con bofe, chinchurria y unas deliciosas butifarras en tanto que “La Mona” permanecía estoicamente de píe en una esquina de la plaza.

Una vez dejamos a "La Mona" en su casa, mi compadre Iván Roncallo le notificó a Argemiro:

—Bueno, compadre, tiene de multa dos cajas de frías por la jodedera de esa vieja.

En la evaluación de la jornada y el calor de las cervezas, Rafa Osorio comentó burlonamente:

—Tan melindrosa y se pegó una hartura de patacones del “Chapú” quien con la misma mano que sacudía su miembro cuando iba al orinal les echaba la sal a los patacones…

Las risas no se hicieron esperar.

Poco tiempo después, mi compadre Argemiro tuvo la pésima idea de recrear el episodio de los patacones del “Chapú” en casa de “La Mona”, lo cual le ocasionó el reclamo airado de sus padres, la terminación del incipiente noviazgo y un acceso severo de náuseas a “La Mona” que, por poco, la manda al hospital.

Pasados los años, “La Mona” se casó con un próspero comerciante de Plato con quien tuvo tres preciosos hijos todos ellos profesionales; con ella conservo una lejana amistad y en reciente visita a Plato a atender una invitación de mi compadre Carlos Roncallo, me comentó:

—Ocasionalmente, voy a las fiestas del Real, pero eso sí, tengo buen cuidado de no comer los patacones del Chapú…

 

Enoc Adolfo Guzmán

Sobre el autor

Enoc Adolfo Guzmán

Enoc Adolfo Guzmán

Hablando de Vallenatos

Enoc Adolfo Guzmán, abogado especializado en derecho administrativo, quien, años atrás mantuvo la columna “Hablando de Vallenatos” en el Diario La Libertad de Barranquilla, alusiva a la temática de canciones y compositores vallenatos, retoma su pluma con registro de publicaciones anecdóticas recientes en medios culturales de la Costa Caribe.

18 Comentarios


Ivan roncallo 18-09-2026 09:55 AM

Definitivamente dr guzman necesitamos q escriba mas a menudo o escriba un libro por q de verdad me traslada a mi tenerife del alma.

Heberto Gutierrez Navarro 18-09-2026 10:00 AM

Vivencias del ayer q siempre se recuerdan

EROS HERRERA 18-09-2026 10:24 AM

Jajaja muy melindrosa pero el hambre ni pelea con nadie ????????????\n\nY los patacones que son es ricos, le quitaron la farteda jajaja

Humberto 18-09-2026 10:24 AM

Ombe , las vainas de mi pueblo ... excelente relato..!!

Yeider Osorio 18-09-2026 10:36 AM

¡Qué joya de crónica, Dr Enoc! Definitivamente, la altivez y la ‘pinta’ de reina de belleza no aguantan una corraleja en Real del Obispo ni mucho menos un trasegón en el Land Rover \'El Canato\'. Lo mejor de todo fue el toque magistral del final: tanto sufrir por los lujos, las Heineken de botella y el cojín que \'olía a mico\', para terminar rindiéndose ante la sabrosura de los patacones del Chapú (¡con el ingrediente secreto de la casa y todo!). Cosas muy nuestras que solo la buena pluma costeña sabe contar. ¡Excelente relato!

Manuel Esteban Rodriguez Garcia 18-09-2026 11:10 AM

Del melodrama jactancioso de la plateña imaginé la inspiración de Tobias Enrique Pumarejo (Saludo a Plato) y Rafael Escalona ( La Plateña).

Lacides Orozco 18-09-2026 11:24 AM

Acontecimientos reales que pasan en nuestros pueblos mi estimado Doc. Muy bien!

Miguel anillo Arrieta 18-09-2026 12:01 PM

Jajajaja buena historia compa menos mal que la mona le terminó a argemiro por qué si no lo acaba jajaja

Argemiro Herrera Arias 18-09-2026 12:19 PM

Leer estas anecdotas es transportarme a epocas inolvidables de compartir vivencias macondianas con amigos que nos comportabamos como verdaderos hermanos.

Carlos Andrés Dominguez Caro 18-09-2026 07:39 PM

​¡Genial relato! La narrativa engancha de principio a fin y refleja con maestría el humor, la picardía y el folclor de nuestra tierra. Definitivamente, el hambre no sabe de alcurnias y el Chapú dejó una huella imborrable. ¡Felicitaciones por tan excelente publicación!

Ramiro Ricaurte 19-09-2026 11:00 AM

Esta crónica está repleta de vivencias que marcan nuestra vida a través del tiempo, y nos alegra el alma cuando en añoranza, volvemos a vivir esas épocas de travesuras, jovial, jocosidad y amistad pura...que muchas veces celebramos entre abrazos, risas y unos buenos tragos...rematando: que viejos tiempos!!!éxitos compadre, fraterno abrazo. Fort Lauderdale, Florida, USA, 09-19-2026

Hernán del Portillo Vega 19-09-2026 09:08 PM

Dr, conociendo los temperamentos de esos muchachos, yo digo que con Omar, le salió barata la jodedera a la mona. Por otra parte, tengo viaje para el real, y me gustaría saber si chapú, todavía vende patacones, para no comprar alla.

Hernan Jose Cabrera Romero 20-09-2026 08:50 AM

Eso pasa con Esas pelás de pueblo que se las dan de mucho Café con Leche ,de vivir de alcurnias, y apellidos de la familia que ya ni “sueñan ni truenan” pelando el cobre en el momento menos pensado y de la peor forma si pa rematar se las dan de muy finas y excelsas gourmets…! En casos extremos, Terminan “Jartando lo que haya” por que la verdad es que un buen “Filo” no respeta pinta. Muy Jocosa con mucha escencia de pueblo esta anécdota mi querido Dr. Enoc Guzmán. Habemus pluma pa rato!!!!

Jorge Luis Curcio 21-09-2026 06:47 AM

\nQué crónica tan sabrosa. Se retrata con mucho humor y sin maldad esa altivez tan nuestra de pueblo. Y me encanta el final, La Mona hoy madre de tres profesionales y volviendo al Real. El tiempo lo acomoda todo.\n\n

Luis Domingo Garcia Marimón 22-09-2026 09:08 AM

El compa Argemiro, un amigo de historias contar Compadre Enoc Guzmán usted también se sabe otras que le pasaron con el amigo Eder Fandiño. Jejeje

Alberto Mojica Arias 24-09-2026 08:27 PM

Jajajajajaja y es que pasan vainas \nEl compae Argemiro y sus anécdotas

Elsy Badillo 28-09-2026 10:42 AM

JAajjajajajajaj muy buena, me he reido mucho conestos escritos.\nFelicidades Doc

Jose Padilla 16-10-2026 12:32 PM

Excelente historia...\nEs una realidad que siempre pasa y se repite en muchas ocasiones. ????????

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