Ocio y sociedad
Karoll Cotes y el poderoso legado de su padre el gran “Toñé”

¿Qué es ser mujer Guajira? Es fuerza, perseverancia, ternura y dedicación; es eso y más, es útero de amor, es paz y ejemplo; así son las mujeres de mi tierra, una nota musical que sorprende, una poesía que día a día se reinventa, una esperanza colorida que nos envuelve y un eterno derecho a ser felices. Las mujeres se entregan con la fuerza del mar, son ellas la inspiración perfecta para ejercer la fuerza del amor.
Es mi misión exaltar a los liderazgos femeninos y desde ellos reconocer que podemos tejer nuevas y mejores realidades; por eso, escribo para ellas con genuina sororidad. Hoy hablaré de una mujer con esencia guajira que asume su rol como empresaria y heredera de un legado familiar con valentía.
Ella es Karoll Cotes, una guerrera nacida en una familia de 10 hermanos, es esposa y madre de unas bellas niñas, estudió administración de empresas y mientras estudiaba también trabajaba, comenzó su vida laboral desde los 16 años, ayudando a su papá en el asadero familiar “Donde Toñé” afirma que desde ahí nació el amor por la buena cocina.
Karoll es una heredera con honores del legado de sus padres, quienes abrieron el reconocido asadero en Riohacha, un lugar de historias, encuentros y tejidos de afectos propios de nuestra tierra, La Guajira.
El legado de Toñé continúa con el liderazgo de una mujer que no se rinde
La historia del asadero “Donde Toñé” comenzó hace más de 30 años. Toñé vendía carne en el mercado, y su esposa, buscando una manera de ayudarlo tuvo una idea, que fue abrir un pequeño asadero en la puerta de la casa, aprovechando que estaban cerca de un parque. Éste comenzó de manera informal y comprando poco a poco cada cosa que se requería.
Hasta que Toñé empezó a involucrarse cada vez más y dejó la venta en el mercado para dedicarse al asadero y, como todo el mundo lo conocía como Toñé, aquel pequeño negocio fue bautizado con su nombre: Asadero Donde Toñé.
De esta manera, lo que comenzó como una forma de salir adelante terminó convirtiéndose en el sustento y en parte fundamental de la historia familiar. Por ello, los diez hermanos participaban de alguna manera en el negocio. Como resultado de la entrega al asadero pudieron culminar sus estudios, surgieron muchos sueños y recuerdos.
En ese tiempo no existían las redes sociales, ni se manejaba la publicidad como en la actualidad, así que el fuerte en la promoción era la gente (el voz a voz). Un cliente le contaba al otro. Y así poco a poco la sazón de Toñé logró total reconocimiento en Riohacha.
Desde 1995 hasta 2017, muchas familias disfrutaron del asadero. Esta historia tuvo un antes y un después cuando el gran Toñé falleció y con ese suceso también se apagaron por un tiempo las brasas del asadero.
El llamado a la continuidad que venció miedos
Karoll ha entendido que, más que un sueño de continuar con el legado familiar, es una responsabilidad con su papá y la comunidad, así que seguir es darle honra a la memoria de una familia luchadora, entendiendo que su familia se esforzó por posicionar una marca con identidad guajira y sería muy triste dejar olvidado el esfuerzo de sus padres por mantener el negocio familiar.
Karoll recuerda que el gran Toñé le enseñó que todos los días había que abrir el negocio, así se presentaran factores adversos, les invitaba a tener fuerzas para continuar. Vencer el miedo y la tensión de las incertidumbres para avanzar.
“Hay sabores que uno prueba y olvido, pero hay otros que se quedan viviendo en la memoria. Así que durante mucho tiempo repetía: “Algún día lo voy a volver a montar.” Y mientras yo lo aplazaba, había algo que nunca desapareció: la memoria de la gente. Personas que todavía me encontraban y me decían: “Karoll, ¿cuándo vas a volver a montar?” “No dejes perder el negocio de tu papá.” “Todavía recuerdo esas carnes.” Y entendí algo, quizás yo había cerrado un negocio, pero la gente nunca había olvidado su sabor” Karoll Cotes
El nuevo comienzo
Karoll menciona que su esposo fue parte fundamental de este nuevo comienzo. Cada vez que algo no salía como se deseaba él la motivaba a seguir. Y así fue como poco a poco volvió a creer y a soñar. El asadero comenzó nuevamente desde su casa, inicialmente como cocina oculta. Pero pasó algo muy bonito: la gente no solamente quería pedir la comida, quería vivir una experiencia, sentarse, recordar, reencontrarse con el buen sabor.
Karoll afirma que su gran objetivo es cuidar el legado y construir algo nuevo desde el respeto por esa bella historia. Por ello, quieren revivir la grata experiencia en las personas que alguna vez comieron Donde Toñé y quieren volver a encontrarse con ese sabor y también para la nueva generación que nunca tuvo la oportunidad de conocerlo en el pasado, conozca esta buena historia riohachera.
Hoy, esa historia vuelve a encender su fuego. Porque hay sabores que no mueren cuando se apaga el fuego sino que se convierten en legado.
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Para finalizar comparto un mensaje que Karoll quiere dejar a aquellas personas que desean emprender:
“Que no lo piensen tanto, que utilicen el tiempo para materializar ideas perfeccionar técnicas capacitarse y tener una visión clara de lo que desean, porque lo más difícil es vencer el miedo, pero este miedo debemos soportarlo y lanzarnos, porque es mejor decir, lo intenté que quedarse con una idea de algún emprendimiento en la cabeza y dejar perder oportunidades por ello aconsejo aferrarse a Dios que es el constructor de sueños en grandes realidades”.
La dirección del asadero del Legado de Toñe, es: Calle 14b # 20 -73 Barrio Cooperativo. Gracias, Karoll, por tu ejemplo de valentía y entrega, adelante siempre.
Fabrina Acosta Contreras






