Ocio y sociedad
Mujeres del Caribe destacadas: Yenis López, la ingeniera poderosa que teje academia de manera original

Las mujeres del Caribe inmenso tienen un poder universal abrazado al mar, al rio, a la pluriculturalidad, a la biodiversidad y la ancestralidad de una tierra que es vientre fructífero con un macondo inagotable que se viste de realismo mágico en todas las historias que transitan por sus territorios.
Esta nota es una de mis formas de reafirmar mi misión existencial de aportar a la reivindicación de los derechos de las mujeres y mi compromiso feminista de visibilizar sus grandes historias, por lo cual, me inspiré a escribir sobre una mujer poderosa e inspiradora como la ingeniera Yenis López, quien me ha demostrado el significado de la sororidad y el valor de la juntanza femenina, las admiro, respeto y la honro con todo mi espíritu.
¡Gracias, ingeniera, por ser inspiración y ejemplo para la humanidad!
Yenis López, la ingeniera civil de Arjona Bolívar para el mundo
Es oriunda de Arjona, Bolívar. Desde niña demostró que su inteligencia y compromiso en todo lo que emprende eran su sello más identitario. Lo primero es mencionar que es madre, hija, hermana, amiga de las leales y una docente apasionada por polinizar al mundo con sus grandes aportes. Fue premio Andrés Bello 1992 en su bachillerato, es ingeniera civil egresada de la Universidad de Cartagena, con más de 25 años de experiencia profesional.
Su formación académica incluye una maestría en Ingeniería Civil con énfasis en Infraestructura Vial y Transporte (Universidad de los Andes), un máster en Transporte, Territorio y Urbanismo y un Doctorado en Infraestructura de Transporte y Territorio (Universidad Politécnica de Valencia).
Cuenta con más de dos décadas de experiencia en docencia universitaria en diferentes entidades. Desde 2009, es docente de planta de la Universidad del Magdalena, donde actualmente dirige el Programa de Ingeniería Civil. Ha acompañado la formación de estudiantes en áreas como tránsito y transporte, diseño geométrico de vías, transporte urbano y seguridad vial, entre otras.
Por su trayectoria académica recibió por parte del Ministerio de Transporte el reconocimiento «Mujeres que mueven el territorio».
Compartiré una parte de los diálogos que hemos tejido como mujeres caribes comprometidas con el desarrollo de nuestros territorios
¿Qué significa ser ingeniera civil en un mundo que apenas se abre para las mujeres?
Elegí una profesión en la que durante mucho tiempo predominaron los hombres. Ser ingeniera civil ha significado prepararme, hacer valer mi criterio y construir mi lugar en espacios donde la capacidad de una mujer no siempre se da por sentada. En ese camino también he encontrado colegas que han reconocido mi trabajo y me han abierto oportunidades de colaboración.
Hoy veo a más mujeres en las aulas y en el ejercicio profesional. Ese cambio me alegra, aunque todavía existen barreras para acceder a determinados espacios de decisión y para que nuestra autoridad técnica sea reconocida con la misma naturalidad. Para mí, ejercer esta profesión también implica contribuir a que las mujeres que vienen detrás encuentren más posibilidades.
¿Cuál es el valor agregado que aporta desde la academia y su forma de ver el ejercicio profesional?
Creo en una ingeniería que comprende el territorio y a las personas antes de proponer soluciones. Las decisiones de ingeniería no deben sustentarse únicamente en criterios técnicos y económicos; también requieren comprender a quiénes afectan, qué necesidades existen, cómo se relacionan las personas con la infraestructura y qué transformaciones puede generar una intervención en su entorno. Es la mirada con la que busco enseñar y ejercer la profesión.
En el aula, busco que los estudiantes relacionen los conocimientos técnicos con problemas reales. Me interesa que observen, hagan preguntas, argumenten sus decisiones y comprendan la responsabilidad que tendrán como ingenieros. Por eso, procuro llevarlos más allá del aula, promover las visitas técnicas y aprovechar cualquier espacio que les permita acercarse al ejercicio profesional, enriquecer sus conocimientos y poner en práctica lo aprendido.
¿Qué desafíos representa ser profesional, académica, madre y mujer?
Uno de los mayores desafíos ha sido aprender a responder a responsabilidades que demandan tiempo y presencia al mismo tiempo. La vida académica va mucho más allá de las horas de clase, el ejercicio profesional exige mantenerse actualizada y asumir cada proyecto con seriedad, y se madre tiene sus propios tiempos, con momentos que no se repiten. Con los años he aprendido que no siempre se trata de encontrar un equilibrio perfecto, sino de permitir que esas distintas dimensiones de mi vida puedan crecer juntas.
Una de esas decisiones fue continuar mi formación en España. Cuando surgió la posibilidad de irnos, mi hijo tenía 11 años y los dos asumimos ese cambio con ilusión, como una aventura que íbamos a comenzar juntos. Para mí significaba continuar mis estudios de doctorado; para él, conocer otro país, continuar allí su formación y descubrir una realidad diferente. Fueron años de experiencias compartidas, aprendizajes, retos, nuevos lugares y nuevas formas de ver el mundo. Cada uno vivió su propio proceso de crecimiento y, al mismo tiempo, aprendimos a acompañarnos en el camino.
Comparta un mensaje para las mujeres que quieren iniciar un camino en profesiones consideradas históricamente «de hombres»
Les diría que se preparen, que confíen en su criterio y que se atrevan a ocupar los espacios que les interesan. Que una profesión haya sido ejercida históricamente por más hombres que mujeres no significa que esos espacios les pertenezcan.
No dejen que otros definan qué pueden hacer o hasta dónde pueden llegar. Prepárense, defiendan sus ideas con conocimiento y argumentos y construyan su propia manera de ejercer la profesión, sin sentir que tienen que parecerse a nadie para demostrar su capacidad.
Y algo que considero especialmente importante: apoyémonos entre nosotras. Reconocer el trabajo de otra mujer, recomendarla, abrirle una oportunidad o simplemente hacerle saber que confiamos en sus capacidades puede marcar una diferencia. Muchas mujeres abrieron camino antes que nosotras y gracias a ellas hoy encontramos puertas que antes estaban cerradas. Que nuestro paso por esos espacios también contribuya a dejar más puertas abiertas para las que vienen.
Fabrina Acosta Contreras






