Ocio y sociedad

“Ser periodista no es solamente llevar una grabadora en el bolsillo”

Johari Gautier Carmona

23/07/2013 - 11:50

 

Jineth Bedoya Su vida cambió por completo el 25 de mayo del año 2000. Jineth Bedoya salía a trabajar como de costumbre, lista para entrevistar a un ex-paramilitar detenido en la prisión La Modelo de Bogotá, y sin embargo, se topó ese día con la cruda realidad que zarandea este país.

El maltrato convirtió la subeditora del periódico El Tiempo en una estadística más. En una de esas 400.000 mujeres que han padecido el abuso sexual en la última década, o una de esas 225 mujeres que padecen un maltrato a diario y, difícilmente, salen a denunciarlo.

Los recuerdos son todavía punzantes. Quizás nunca se olviden. Y por eso se hallaba ella, Jineth Bedoya de carne y hueso, frente al gremio periodístico de Valledupar con el firme propósito de sensibilizar acerca de su lucha diaria que hoy se conoce con el nombre de: “No es hora de callar”.

Era una visita que tenía pendiente desde hace mucho tiempo y que, finalmente, pudo concretarse con la colaboración de las Voceras de Valledupar. Desde el principio, la periodista impregnó el evento con su firma: una sutil mezcla de agradecimiento y una implacable voluntad de cambiar las cosas. “La vida me ha enseñado que cada minuto es vital –explicó–. Cada minuto llena el espíritu”.

La experiencia que vivió en la prisión se ha convertido en un símbolo de su campaña, pero también en el detonante de una serie de situaciones que la obligaron a cuestionar cada minuto de su recorrido y ética profesional. Uno de los recuerdos más dolorosos que compartió con el gremio periodístico trasladó los presentes al día después de ese grave atentado, cuando un colega de un periódico se apersonó en su clínica, visiblemente apremiado, para pedirle los detalles de ese abuso. Ella todavía estaba en la cama, recuperándose de los hechos, y no pudo entender cómo un periodista podía actuar de semejante manera.

Evidentemente, esa falta de tacto y sensibilidad la afligieron, y hay que reconocer que afectarían a cualquiera. Pero el dolor que Jineth Bedoya sentía en ese momento iba profundamente ligado al ejercicio de su profesión, a las veces que había incurrido en el mismo error que su visitante, cediendo bajo las presiones insensatas de un jefe de redacción o hiriendo los sentimientos de la persona vejada.

“Me sentí miserable por la periodista que había sido”, admitió la sub-directora y, por ese motivo, quiso hacer otro tipo de periodismo: un periodismo con conciencia, más sensible y humano. Ese nuevo periodismo fue el que vino a reivindicar y la mejor manera de hacerlo era con ejemplos sacados de periódicos locales o noticias cercanas.

Tras esa inevitable inducción, Jineth instó los periodistas presentes a que se pusieran en los zapatos de las víctimas, que pensaran en sus madres o hermanas cuando redactaran una nota judicial donde la mujer es la víctima, y que revisaran también el uso de cada palabra para evitar la multiplicación de mensajes indeseables o la tolerancia a la violencia.

“Crimen pasional” es una de esas expresiones que abundan en los periódicos de la costa Caribe de Colombia, que minimizan la gravedad de lo ocurrido y destacan los “sentimientos” del victimario. “Decir crimen pasional es justificar el asesinato”, subrayó insistentemente.

Por otro lado, es cierto que algunos medios tienen intereses en divulgar la violencia del modo más crudo posible. El sensacionalismo o el esperpento son la realidad de muchas redacciones, y los periodistas terminan siendo piezas de este modo de operar. No obstante, el mensaje de Jineth era claro: siempre existe una forma de incidir en el ámbito de su trabajo y orientar las publicaciones hacia un periodismo más sensato y humano.

“Nosotros, como periodistas, no nos podemos aprovechar de la realidad –expresó la subdirectora de El Tiempo, y un poco más adelante añadió–: Ser periodista no es solamente llevar una grabadora en el bolsillo”.

De todas las preguntas que puede hacerse un comunicador durante su recorrido profesional; una de las más importantes es: “¿Qué tipo de periodista quiero ser?” En el caso de Jineth, esa pregunta la ayudó a cambiar y tomar decisiones importantes, exponer su vida personal y apoyar una campaña nacional que trata de poner la ley 1257 del 2008 en su sitio (es decir en la mirada de todos).

 

Johari Gautier Carmona

Para PanoramaCultural.com.co

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