Ocio y sociedad

Memorias de un conversatorio sobre Alfonso López Michelsen

Milagros Oliveros

09/01/2014 - 11:30

 

La nostalgia que mana de las anécdotas de amigos y familiares de Alfonso López Michelsen marcó la conmemoración del centenario de su natalicio, durante el cual se celebró un desfile de acordeones, un conversatorio sobre su vida y la presentación de un libro que da cuenta de su prolífica pluma.

‘López, el Vallenato’ fue el nombre del encuentro realizado en la Biblioteca Departamental Rafael Carrillo Lúquez, donde varias personalidades confluyeron para hablar del papel del primer Gobernador del Cesar y de su influencia en la música, el folclor y la economía de la región.

Todos coincidieron en que ‘El Pollo’ López, como es popularmente conocido, nacionalizó el vallenato llevándolo al interior del país con el orgullo de ser descendiente de esta tierra de acordeones y que, junto a Gabriel García Márquez, le dio otra cara a la costa Atlántica, pues en la misma época de la creación del departamento del Cesar y del Festival de la Leyenda Vallenata, fue publicada la obra que le dio el Nobel de Literatura al autor nacido en Aracataca, Magdalena.

Que le gustaba viajar cada fin de semana, que mantenía una relación estrecha de amistad con la cantante Helenita Vargas y que era un luchador constante en cada aspecto de su vida, fueron solo algunos de los detalles íntimos de la vida de López Michelsen compartidos por los ponentes.

Alfonso Araujo Cotes destacó el amor que Alfonso López sentía por el Cesar y lo recordó como un presidente poco mediático, “untao´ de pueblo”, de mucho temple, que no aceptaba errores y que le dio connotación nacional al Cesar, política y económicamente.

“Amó a este departamento más que a su propia tierra. Fue un impulsor y un creador. Rompió muchas barreras regionales y nos presentó ante el país como un potencial extraordinario de valores morales e intelectuales y de prospección del desarrollo. Se refirió al Cesar como el espejo de la patria. Fue un ‘cachaco’ que se impuso por su grandeza”, expresó el ex gobernador del Cesar.

Por su parte, Aníbal Martínez Zuleta, ex alcalde de Valledupar, lo describió como un hombre dialéctico, versátil, buen conversador y parrandero. “¡Era un gran vallenato!”, manifestó lleno de certeza.

Y es que eso de buen parrandero queda demostrado en el hecho de que, durante toda su vida, no faltó a ningún Festival Vallenato, a los cuales traía consigo a sus hijos y nietos, a quienes les trasmitía la conexión profunda que existía entre su ser y el folclor de la tierra que vio nacer a su abuela Rosario Pumarejo de López.

“Me trajo por primera vez cuando tenía seis años. Fue como un premio. Para él, esta región siempre fue muy especial. Cazábamos venados y en los Festivales nos hospedábamos en la casa de Hernando Molina, donde se tomó cataratas de whisky durante las parrandas vallenatas”, contó su hijo Alfonso López Caballero entre risas, pero notablemente conmovido.

Los ánimos se tornaron aún más melancólicos cuando el escritor y periodista Rafael Oñate Rivero subió a la tarima para dirigirse al público y reprodujo el audio del memorable discurso que Alfonso López Michelsen pronunció ante el Senado de la República defendiendo la importancia de la creación del Cesar, en el que argumentó el porqué debía ser erigido como nuevo ente territorial de la patria y con el cual logró tal aprobación.

Escuchar la voz enérgica y firme de ese hijo ilustre de estas tierras fue el preludio del lanzamiento del libro ‘El pollo López, el cronista de Macondo’, una compilación de artículos, discursos y textos que narran y dan testimonio de la estrecha relación de Alfonso López Michelsen con la provincia de Valledupar, antes de la creación del departamento.

“Este compendio que da cuenta del conocimiento y el vínculo que él siempre tuvo con la Costa Caribe, pero de manera especial con el Cesar, busca que las nuevas generaciones analicen y aprendan del legado que López dejó para los cesarenses”, explicó Oñate Rivero, autor del libro y quien se encargó de recoger dichos textos.

Incontables columnas escritas por López Michelsen con referencia a Consuelo Araujonoguera, a Rafael Escalona, a Gabriel García Márquez, a la economía de la Región Caribe y al vallenato como esencia folclórica del país, revolotean como mariposas por las páginas de una obra antológica que hace reconocimiento al ex presidente como difusor de la importancia del vallenato ante Colombia y el mundo, labor que hoy cobra gran actualidad debido a la declaratoria de la música vallenata como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Nación.

Sus escritos se complementan con entrevistas y artículos de prensa sobre su gestión, su gobierno y su vida, además de un acopio fotográfico que evidencia su paso por los rincones del Cesar, un nido que lo acogió por muchos años y que lo recibió, con el mismo amor, durante los actos que conmemoraron el centenario de su natalicio.

Los homenajes brindados a su memoria y el texto que permanecerá para las generaciones futuras se convierten, conjuntamente, en una oportunidad de conocer a Colombia, a la Costa Caribe y al Cesar, y de recordar los caminos trazados por un hombre que ocupó las esferas intelectuales, políticas, económicas y folclóricas de la nación durante casi todo el siglo XX: López, el vallenato.

 

Milagros Oliveros

@Milakop

Sobre el autor

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Ágora

Milagros Oliveros Cordoba. Vallenata. Comunicadora Social interesada en la divulgación de la cultura y las artes colombianas, y en la investigación de la compleja relación entre comunicación, cultura y tecnología.

Con el objetivo de ampliar mis conocimientos y descubrirme como comunicadora social y periodista, he trabajado en distintos medios masivos a lo largo de mi carrera, participado en procesos de comunicación para el desarrollo y en proyectos de investigación sobre comunicación y cultura. Este viaje por los diferentes campos de la comunicación me ha servido para confirmar mi pasión por la escritura y la investigación. Veo el periodismo como un género literario y siento que, a través de crónicas, reportajes e historias de vida, muestro el reflejo del mundo a los lectores que, en última instancia, son los que pueden identificarse con mis textos. Eso es lo que me mueve como periodista.

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