Ocio y sociedad

Rita Fernández Padilla: “Valledupar es el paraíso de mi alma”

Johari Gautier Carmona

17/01/2014 - 11:25

 

Rita Fernández PadillaValledupar la conquistó desde muy joven. Fue en su primera visita al Festival Vallenato, en 1968, y la convirtió enseguida en una de sus más devotas artistas.

En el interior de su casa, frente a un piano de pared de madera clara, Rita Fernández Padilla reconstruye su idilio con una expresión netamente poética. La ciudad que la vio crecer como artista es hoy la ciudad que canta con orgullo el himno que ella le compuso.

En la letra que representa a la capital del Cesar despunta la esencia de esa mujer apasionada que antepone la emoción y los sentimientos a todo tipo de artificios nacidos con el progreso. Ella es usuaria de Internet, lo reconoce, tiene su cuenta en Facebook, pero no quiere dejarse atrapar por esa nebulosa que aleja inconscientemente de las cosas más auténticas de la vida.

“La tecnología le está arrebatando valoración al ser humano”, explica y enseguida nos recuerda la letra de una de sus canciones: “Muchas cosas no sirven de nada si tenemos vacío el corazón”.

Originaria de Santa Marta, Rita descubrió en la ciudad de Valledupar algo que no tenía el resto de la costa. La fogosidad y el apasionamiento de sus gentes.  “Aquí encontré mucho calor humano, un calor que brota por todos lados. Me gusta mucho la fuerza del orgullo vallenato”.

También descubrió un lugar más cercano de la naturaleza, donde se puede observar con calma la Sierra Nevada y donde el verdor se inmiscuye por las calles con una naturalidad indiscutible.  “Me fascina contemplar la naturaleza, es mi vida, es mi razón de ser, vivo constantemente en abrazo con la naturaleza”, manifiesta Rita.

En medio de este Valle, la compositora comenzó a sentir el efecto de los elementos que la rodeaban y a desarrollar todo su potencial creativo. “Navegaba en el mar de la inspiración –expresa Rita Fernández–. Esa brisa fresca del Guatapurí, todo llegaba a mí con ese esplendor. Valledupar es el paraíso de mi alma”.

Preguntada sobre su himno, el himno que ya es de todos los valduparenses, Rita no puede negar el sentimiento de realización y satisfacción. “Siento que consagré mi alma y mi espíritu a esta tierra y a esta gente –explica con una sonrisa y luego agrega–: lo canto con amor y le doy gracias a Dios. Me fascina ver cómo un pueblo entero lo vive y lo ama”.

Y todo se materializó con un concurso al que venía con mucha preparación. Funcionaria de la Casa de la Cultura a mediados de los 80, la compositora reconoce que llevaba tiempo trabajando en un himno y que la apertura de la convocatoria fue una magnífica casualidad. “Le pedí a Dios que me diera la suerte de hacer el himno de Valledupar”.

El jurado compuesto por Consuelo Araujonoguera, el profesor Simón Martínez y el director de la Orquesta Sinfónica de Colombia Luis Rosenzweig reconocieron la clara superioridad de la obra de Rita Fernández. De hecho, Rosenzweig añadiría después del concurso unas palabras que Rita sigue recordando complacida. “No tiene contendor, ¡es perfecto! –me dijo–. Me sorprende que haya reunido tanta vallenatía en tan pocas líneas”.

A la pregunta de si le cambiaría algo, Rita responde firmemente que no. El himno que compuso constituye primero una necesidad espiritual. “Sentía que Valledupar necesitaba algo formal, marcial.  Inspirada por ese amor y esa placidez que sentía, compuse el himno sin pensar en concursar, sin nexo político”.

Unos segundos de silencio le permiten rememorar esa época que cambió su vida. Algo en su expresión deja entrever una luz de paz. “Para mí es sagrado el tiempo en que lo compuse porque traía una particularidad. Era como una comunión con la música”.

El único detalle que la incomoda se remite a la primera grabación del himno con el cantante Iván Villazón. Una interpretación bellísima que sólo peca por un acento ubicado erróneamente sobre la “o” de río. Desde entonces, los valduparenses cantan el himno con ese pequeño defecto que nadie percibe pero que ella interpreta como una ironía de la historia.

Rita se consuela y sonríe. En breve, el río tendrá su reparación. Con uno de sus últimos proyectos musicales, la compositora tiene pensado grabar correctamente la letra del himno. Será una nueva ocasión para escuchar el amor que siente por su Valledupar del alma.

 

Johari Gautier Carmona

Para PanoramaCultural.com.co

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