Ocio y sociedad

Abril en Valledupar

José Atuesta Mindiola

04/04/2025 - 05:50

 

Abril en Valledupar
El monumento a Carlos Vives en Valledupar / Foto: PanoramaCultural.com.co

 

Abril es la entrada triunfal de la primavera, aunque según el canto del maestro Leandro Díaz entra el 22 de marzo, pero es en abril cuando llegan las lluvias a calmar la sed de la tierra y de los ríos,  y las plantas muestran la plenitud de sus colores; por eso hay más rosas y más aromas de fiestas, y el nombre de Valledupar hasta en el aire se siente porque el ambiente del festival ilumina el cielo de los vallenatos.

En Valledupar hay más luz en los corazones que se abren de ensoñación con las notas de los acordeones de niños, jóvenes y adultos que avizoran la ilusión de ser coronado rey vallenato.  Las calles se adornan con la presencia de mujeres bellas que bailan con sus cimbreos de caderas la tradición ancestral de pilar y ventear el maíz. Los tambores, flautas y acordeones acompañan los ensayos de grupos de piloneras y los patios de las casas  viejas y los andenes exhalan el sabor de los árboles de mangos.

En abril el sentimiento vallenato es desbordante. La alegría por el festival se siente como perfume en el viento, recordando el verso de una canción vallenata. Las esquinas, los parques, los restaurantes o cualquier otro lugar sirven de tertulia para hablar de los juglares vallenatos, los viejos compositores y las hermosas melodías que permanecen en la memoria del tiempo.

Abril es el mes de fiesta, y la gente se contagia de la  música que es una flexible red que aprisiona los recuerdos, surge entonces el sentir siamésico de agradar y ser agradado, de atender y ser atendido. Y por eso el verso:

A quién se le canta aquí,

a quién se le dan las gracias,

a  los que vienen de afuera

o  a los dueños de la casa.

El culto a la amistad es uno de los patrimonios más reconocidos de mujeres y hombres vallenatos. Valledupar es una ciudad sin murallas y de puertas abiertas. Es un paraíso de lealtad, aquí vibra la calidez del abrazo sincero,  las atenciones sobran para que nadie se sienta forastero. Es una tierra de magia y encanto que enamora y quien viene buscando amores con amor aquí se queda.

En abril, las noches y los días son más cortos, las horas fluyen en el espiral sonoro de un acordeón, en las cuerdas de guitarras y en los versos que evocan la nostalgia de tiempos idos, la sonrisa de la mujer amada, la rama  del árbol donde se mece un sombrero o el tiempo en sus amoríos que repite el nombre como la noche en el río.

Abril será siempre abril, por la gente que ama y canta al ritmo de los acordeones. Este año son dobles los motivos que tienen los amantes del Festival. Primero la razón de todos los años, los concursos, el foro, los reencuentros de amigos y las parrandas. Segundo, el homenaje al ídolo más grande de la historia del canto vallenato, Diomedes Dionisio Díaz Maestre.

Complemento a la fiesta de los acordeones, los católicos practicantes de la liturgia se aprestan a vivir la tradición del santo Ecce Homo y, después, la veneración a la Virgen del Rosario.

 

José Atuesta Mindiola

 

Sobre el autor

José Atuesta Mindiola

José Atuesta Mindiola

El tinajero

José Atuesta Mindiola (Mariangola, Cesar). Poeta y profesor de biología. Ganó en el año 2003 el Premio Nacional Casa de Poesía Silva y es autor de libros como “Dulce arena del musengue” (1991), “Estación de los cuerpos” (1996), “Décimas Vallenatas” (2006), “La décima es como el río” (2008) y “Sonetos Vallenatos” (2011).

Su columna “El Tinajero” aborda los capítulos más variados de la actualidad y la cultura del Cesar.

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Tejiendo legados: de Eufemia Vásquez a Karina Gutiérrez Acuña

Tejiendo legados: de Eufemia Vásquez a Karina Gutiérrez Acuña

  En Valledupar, donde el vallenato abraza el alma y el río Guatapurí murmura secretos, Eufemia Vásquez brilló como un lucero en ...

El videojuego: un sector en pleno crecimiento en Colombia

El videojuego: un sector en pleno crecimiento en Colombia

Mientras que el sector del videojuego ha llegado a su plena madurez a nivel mundial, la industria colombiana se encuentra en un momento...

Mandy, la patinadora que no sabe perder

Mandy, la patinadora que no sabe perder

En la pista de la vida corre una historia que marca el menor tiempo posible porque el reloj de repente se detiene cuando nadie lo esper...

Bijoux Indiscrets, la marca que te hará disfrutar más intensamente del sexo

Bijoux Indiscrets, la marca que te hará disfrutar más intensamente del sexo

  Internet se ha convertido en las últimas décadas en toda una revolución. La red de redes ha permitido una mayor interconexión e...

Navegando por la Suerte: cómo elegir el mejor casino en línea para tus necesidades

Navegando por la Suerte: cómo elegir el mejor casino en línea para tus necesidades

  En la era digital actual, la experiencia de juego ha trascendido las puertas de los casinos físicos para instalarse cómodamente e...

Lo más leído

¿Cuál es la función del arte?

Gemma E. Ajenjo Rodríguez | Artes plásticas

La Junta, la tierra de Diomedes Díaz

Alcibiades Nuñez | Turismo

La política, el bogotazo y la muerte de la esperanza

Carlos Alberto Salinas Sastre | Historia

Aproximación a la definición del Arte

Eduardo Vásquez | Artes plásticas

Los designios del tiempo en la lente de Nereo

Brayan Buelvas Cervantes | Fotografía

El cine y la defensa de la naturaleza

Enrique Martínez-Salanova | Cine

Alberto Pacheco y su revelación póstuma

Álvaro Yaguna Nuñez | Música y folclor

La calumnia y el chisme: inspiración de nuestros juglares

Luis Carlos Guerra Ávila | Música y folclor

El arte de saludar en el vallenato: historia y evolución

Luis Carlos Guerra Ávila | Música y folclor

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados