Ocio y sociedad

De Malala a Natalia

Natalia Gnecco

04/11/2014 - 06:30

 

Malala Yousfzai (izq) y Natalia Silva (der)

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero hay situaciones que ameritan acudir a ciertos tipos de estructura comparativa, para invitar a la reflexión, por eso vale la pena recordar que mientras el mundo entero rendía homenaje a la paquistaní Malala Yousfzai de 17 años –ganadora del Premio Nobel de la Paz por su labor en defensa de la educación de la niñez–, en Colombia, importantes medios de comunicación no cesaban de elogiar la hazaña de Natalia Silva, modelo de 19 años por caminar desnuda en las principales avenidas de Bogotá.

Malala, quien sobrevivió al atentado del grupo terrorista Talibán que le prohibía ir a la escuela, es una joven activista que lucha constantemente por los derechos a la educación y su nominación fue un tremendo jonrón, pues es la mujer más joven en recibir el Nobel desde su origen en 1901, gracias a una de sus tantas premisas: “La educación es la mejor arma para luchar contra la pobreza, la ignorancia y el terrorismo”.

Pero bien, el boom de Malala pasó en Colombia sin pena ni gloria, porque para los principales medios de comunicación del país la realización de la fotonovela de Soho sí que ameritaba muchos más titulares, vídeos, comentarios, páginas sociales y una larga lista de personajes de la política, el arte o la cultura como Alfredo Iriarte, Carlos Gaviria, Martín Santos, Santiago Botero, Carlos Vives, Humberto de la Calle, etc, listos para posar con la ganadora Natalia Silva en su traje de Eva.

El encuentro más publicitado fue el beso lésbico entre Natalia Silva y su coterránea la modelo y DJ Natalia París, una manera bastante singular de estas dos mujeres paisas de apoyar los esfuerzos de la Alcaldía de Medellín por desestigmatizar la capital antioqueña de ser el “burdel más grande del mundo”. Pero como la idea es seguir confundiendo la gimnasia con la magnesia, entonces sigamos confundiendo el arte con la pornografía, porque de lo contrario, nos catalogan como mojigatos e incultos.

Creo que hasta al escritor irlandés James Joyce mundialmente reconocido como uno de los más importantes e influyentes escritores del siglo XX lo mandarían a freír espárragos si se atreviera a afirmar de nuevo lo que dijo en su obra “Retrato de un artista adolescente” sobre el arte apropiado, aquel que tiene que ver con la experiencia estética, que es estático y el arte inadecuado, aquel que le mueve el deseo, el odio o el miedo hacia un objeto representado, porque se mueve por la acción. Mejor dicho, desde hace marras, Joyce afirmó que el arte que se mueve por el deseo hacia un objeto es pornográfico.

El pobre Joyce ya está mandado a recoger, dirán algunos. Mejor es promover la publicidad que utiliza a la mujer como un objeto sexual, seguir degradándola para que sea percibida como un valor económico poniendo de relieve su desnudez, así no tenga ninguna relación con el producto que ofrece. Después de todo, el éxito de la convocatoria fue rotundo. Llegaron 500 candidatas con deseos de ser la “Protagonista de fotonovela edición Soho Aniversario”, convertirse en la portada y ser parte de la Agencia SoHo.

Todo esto comprueba que incentivar a la juventud colombiana a descubrir los valores de personajes como Malala Yousfzai les quedó grande a la mayoría de nuestros medios de comunicación, la tendencia que prevalece es promover estereotipos como el de Catalina, la protagonista de “Sin tetas no hay paraíso”, quien por un par de implantes de silicona se arrojó a la boca del lobo, entonces mejor que salgan todas las jovencitas a desnudarse para fotonovelas que no tienen ni siquiera calidad editorial, porque eso no es nada… si se compara con una masacre, ¿cierto?

Lo digo, porque recuerdo que el antiguo director de la revista SoHo vendió muy bien su idea que todos los colombianos somos de “doble moral”, pues nos aterramos más con un desnudo que una masacre y la gente le comió cuento, cuando está ampliamente sustentado el papel de la pornografía en el desarrollo de la violencia sexual, en informes como el reporte de la Comisión Meese (1986) o “Meese Report” de la era del ex–presidente Ronald Reagan.

Este reporte  habla sobre los efectos nocivos de la pornografía, las conexiones en los pornógrafos y el crimen organizado, temas que están más vigentes que nunca con la nueva era digital, pero que no llega a la mesa de trabajo de los medios de comunicación de Colombia, ellos prefieren seguir difundiendo el “arte” de empelotarse, las narco novelas e ignorar los valores de la niña más valiente del mundo.

Menos mal existen otros recursos para conocer a fondo a seres humanos de la talla de Malala, y periodistas como Christiane Amanpour de CNN INT que se esfuerzan por que sepamos quién es Malala Yousfzai, a través de entrevistas tan conmovedoras como la que le hizo en octubre 2013 en Nueva York, donde la joven activista afirmó: ”They only shot a body but they cannot shoot my dream” (“Ellos sólo pueden disparar a un cuerpo, pero no le pueden disparar a mis sueños”).

 

Natalia Gnecco

@NataliaGnecco 

 

Sobre el autor

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Natalia Gnecco Blog

Natalia Gnecco es una periodista y comunicadora social independiente. Ganadora del Premio Literario y Periodístico Cesar Vallejo 2011 (Caracas, Venezuela). Su columna “Natalia Gnecco Blog” contiene su trabajo periodístico producido en Canadá y en Colombia sobre personajes interesantes, temas culturales, sociales y turísticos.

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