Ocio y sociedad

De policía a vendedor de cholados

Herlency Gutiérrez

31/10/2014 - 07:05

 

De policía a vendedor de cholados

Libardo Cúdriz

Hielito picado servido en vasitos, hielito con sabor a vainilla, piña, coco, tamarindo, hielito con leche condensada, al hielito combinado de esta manera lo llaman cholado. Don Libardo Cúdriz tiene 67 años y desde hace 10 vende este refresco. “De haber sabido que este negocio daba pa´ vivir hubiera empezado desde joven”, confiesa.

“¿Quién no ha comido cholado?”, pregunta. “Niños, jóvenes y adultos lo consumen”. Y en la región Caribe el sol es un factor sumamente favorable para esto. “Entre más calor haga más cholado compran”, dice.

Durante nueve años fue agente de Policía, “me salí porque no me gustó, en este negocio no tengo problema”, comentó. “¿Se tiene mucho problema cuando se es policía?”, le pregunté. Sonrió y no me contestó. Supuse que vender cholado es ‘más refrescante’.

La piña se compra en la tienda, se hace trocitos, se le agrega esencia del mismo sabor, agua y azúcar, esta mezcla cubre el vaso con hielo y por él se cobra 500 pesitos. Esto me lo explica mientras una mujer se acerca con su niño de seis años y pide dos cholados, uno para ella y otro para su pequeño.

Si lo quieren con leche condensada, deberán pagar 700 o mil pesos dependiendo de la cantidad. “La compramos venezolana porque es más barata”, me cuenta.

Para vender estos cholados se necesita un molino especial para triturar hielo. “La máquina pica el hielo, cae en un bastidor y, luego, lo servimos según el sabor solicitado”. 

“Por más importante que sea una reunión de trabajo, me levanto de la silla y con tono de voz serio digo ‘ya regreso, permítanme unos minutos’. Salgo de la empresa y me compro un cholado” –expresa el gerente de una importante empresa ubicada en los alrededores de la plaza Alfonso López de Valledupar–. No hay quién se resista a estos refrescos”.

En diferentes sectores de la capital del Cesar, es común encontrar vendedores de cholados, hay algunos más preparados con porciones de frutas y variedad de ingredientes. “Yo vendo cuando quiera y me voy cuando quiera”, explica Don libardo Cúdriz quien se gana entre 20 a 25 mil pesos diariamente. “Todos los días tengo plata y cuando tengo sed, adivine qué consumo”.

Siete hijos tiene este hombre, tres de ellos son varones y los tres también venden cholados.

 

Herlency Gutiérrez

@HerlencyG

 

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