Ocio y sociedad

En buseta, conversando con el alcalde de Valledupar

Herlency Gutiérrez

09/02/2015 - 06:10

 

En buseta, conversando con el alcalde de Valledupar

Fredys Socarrás Reales

El decreto que restringe el mototaxismo en Valledupar ha sido una de las más sonadas medidas de los últimos años en Valledupar, debido no solamente a sus implicaciones en términos de movilidad sino también en cuestiones económicas para algunos sectores.

Deseoso de mostrar el lado amable y cómodo de las busetas, y convencido de que de esta medida depende el desarrollo futuro de la ciudad, el alcalde Fredys Socarrás Reales se ha subido en numerosas ocasiones a estos vehículos.

Conversamos con él durante uno de esos viajes para conocer –sin las prisas que encierra habitualmente el mototaxismo y el transporte legal-, lo que le depara a Valledupar en el tema de movilidad. De igual manera, quisimos conocer los recuerdos que le surgen al mandatario cada vez que se monta en una buseta.

¿Cuándo fue la última vez qué montó a una buseta… pero, pagando el pasaje?

Cuando estaba haciendo el internado como médico. Siempre tomaba la ruta que pasaba por el hospital Rosario Pumarejo de López de Valledupar.

¿Qué recuerdos le trae andar en bus?

Hoy he recordado muchas cosas, por ejemplo, mi vida de estudiante en Barranquilla. Vivía en el centro de esa ciudad y me iba en bus hasta la universidad Libre. Me han llegado los recuerdos de mis tiempos de estudiante.

¿Cuándo aprendió a conducir y qué fue lo primero que condujo?

Yo aprendí a conducir en un carro marca Suzuki, fue el primer carro que tuve. Me enseñó mi amigo Napoleón, él ya murió.

¿En qué año fue eso?

En el año 1989.

Actualmente, ¿qué carro tiene?

Tengo un carro Ford, en ése andan mis hijos.

¿Los alcaldes conducen?

A mí me gusta manejar. Pero actualmente no lo hago. Y la verdad es que me hace falta.

Para usted, ¿qué significa el mototaxismo?

El mototaxismo es una manera de resolver los problemas, de una forma mucho más cómoda. Cualquier persona compra una moto y sin  tener una preparación, sin conocer las normas de tránsito, sin tener la propiedad del vehículo, sale a rebuscarse. Es un caos, no tiene legalidad, no tiene sentido. No hay responsabilidad, no hay póliza, no hay nada que proteja a conductores ni a pasajeros.

¿Qué le hace falta a los transportadores de Valledupar?

Acompañamiento, autoridad para que puedan tener desarrollo y no una competencia ilegal. Creo que los transportadores vallenatos están dando muestras de que sí están comprometidos. La mayoría son oriundos de la ciudad y, en medio de sus limitaciones económicas, están haciendo grandes esfuerzos. Como alcalde, quiero que la oportunidad de los operadores del Sistema Estratégico de Transporte sea para la gente de aquí y no tengamos que traer a nadie de afuera. Estoy orgulloso de ellos porque son gente de clase media y vienen haciendo un gran esfuerzo.

¿Cómo garantizarles el derecho al trabajo teniendo en cuenta las alteraciones presentadas en el orden público?

Es importante comprometer a la empresa privada, al gobierno nacional; ojalá el gobernador del departamento nos ayude también en ese propósito de generar trabajo y buscar salidas. Yo tengo mucha fe en que este año vamos a resolverle el problema laboral a cerca de dos mil mototaxistas y eso es una gran meta dentro del número que se calculan que son. En Valledupar, la dinámica era tomar el camino fácil, comprar una moto y mototaxiar.

Y a los vallenatos, ¿cómo convencerlos de hacer uso de las busetas?

Lo van a hacer porque no van a tener la oferta del mototaxismo. Hay que reaprender todo, a usar el transporte público, a caminar dos o tres cuadras…a regresar al pasado cuando Valledupar tuvo un transporte bueno. Necesitamos una ciudad cálida y movilidad amable y segura.

Cuando era niño, ¿llegó a jugar a carritos?

Claro y los hacía en la carpintería de mi papá. Mis juguetes eran camioncitos de madera, trompos; me los hacia mi papá y mis hermanos mayores. Yo los ayudaba a lijar, a pintar; y hacía faroles en navidad para venderlos.

Mi papá fue un hombre polifacético, atendía una finca, una peluquería, en realidad mi papá fue todoterreno… Imagínese para sacar una prole de nueve hijos e inculcarnos valores, tuvo que trabajar muy duro. Mi padre no estudió más de la primaria y era matemático empírico, era un hombre de una inteligencia tremenda, nos inculcó el estudio, el estudio y el estudio.

 

Herlency Gutiérrez

@HerlencyG 

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