Ocio y sociedad

Jaime, el de la Nacho

Diego Niño

13/08/2018 - 06:40

 

Jaime, el de la Nacho
Jaime Garzón

La mañana del 13 de agosto del 1999 yo estaba en la Universidad Nacional iniciando la carrera de matemáticas. Primero se escuchó un zumbido, luego un murmullo que fue creciendo hasta ser un rugido que detuvo la clase.

¡Asesinaron a Jaime Garzón!, gritaban los estudiantes.

Se organizaron grupos para marchar por la Avenida El Dorado. Algunos fueron al del lugar del asesinato para corroborar los rumores. Las clases se interrumpieron y algunos estudiantes, aprovechando el desorden, se fueron a sus casas o a beber en los bares vecinos de la Universidad.

Yo fui a la Biblioteca Central que fue mi refugio durante muchísimos años. Allí intenté leer lo primero que me encontré en los estantes del primer piso. Sin embargo, no dejaba de pensar en Jaime. Pero no en el humorista que vi por primera vez el 31 de octubre de 1990, cuando se emitió el primer capítulo de Zoociedad, ni en el hombre de los años restantes que acababa de morir. Pensaba en el Jaime Garzón que fue estudiante de derecho de la Universidad Nacional.

Jaime Hernando Garzón Forero entró a la Facultad de Derecho en 1983. En aquel año era un estudiante que vestía saco, corbata, pantaloneta de paño, medias escocesas de borlas y mocasines. Su medio de transporte era una bicicleta que lo llevaba desde su casa en el barrio La Perseverancia hasta la Universidad. Algunas veces se sentaba en clase con los pantalones en las rodillas como si estuviera en el inodoro. Hacía preguntas fuera de contexto y los ensayos se desbordaban hacia parajes bastante alejados de la temática del curso.

También era un personaje fuera de clase.

Una noche, un grupo de estudiantes iban a linchar a un muchacho que encontraron robando en las Residencias Estudiantiles. Jaime apaciguó los ánimos y dijo que debía hacerse un juicio. Entre los concurrentes se nombró un jurado, un fiscal y un juez. Él, como era apenas lógico, fue el defensor del muchacho que no poco más que un campesino del Huila.

Jaime dijo en el alegato que no podría acusarse de robo a una persona que pasaba por una situación económica tan lamentable. Que lo que debían hacer era crear una comisión de estudiantes que le mostrara el norte de la ciudad para que supiera dónde estaban la plata y los objetos de valor para robarlos a sus anchas. Entre las risas se desbarató a turba que quería linchar al joven huilense.

En 1987 se fue a la campaña de Andrés Pastrana.

Jaime, después que Claudia de Francisco, la gerente, lo hiciera esperar por horas, le envió un papel con las esquinas quemadas con cigarrillo en el que decía “Su excelencia, os pido una audiencia a la mayor brevedad”. Ella lo hizo entrar. Jaime desde la puerta le dijo: “ya sé qué es lo que piensa la izquierda. Ahora quiero saber qué piensa la derecha”. Ella le dijo que no había dinero para ofrecerle un sueldo. A él no le importó, podía trabajar gratis.

Entretanto la Universidad naufragaba sin remedio.

A las 7:15 de la noche del 18 de enero de 1988, un grupo de hombres entró a las oficinas de la campaña y encañonaron a Andrés Pastrana. Cuando lo sacaban a empujonazos, Jaime se abrazó a la rodilla de uno de los secuestradores diciendo “llévenme a mí también que yo soy el jefe de campaña”. El hombre se zafó como pudo y se llevó a Pastrana en un Mazda forrado de afiches de Andrés.

Una semana después fue liberado. El secuestro lo subió en las encuestas y finalmente ganó las primeras elecciones de alcalde.

Una vez Andrés Pastrana se posesionó como Alcalde Mayor de Bogotá, nombró a Jaime Garzón Alcalde Menor de Sumapaz. A pesar que el reto era grande, lo hizo bien: en menos de dos años remodeló el Colegio, construyó un Centro de Salud y la única carretera de la región.

Esos trabajos le impidieron tener buen rendimiento en la Universidad. Por esa razón, el 2 de febrero de 1989 hizo la siguiente solicitud:

Señores

CONSEJO SUPERIOR

Facultad de Derecho

Universidad Nacional.

Apreciados Señores:

Dado que la estructura orgánica y funcional de la Alcaldía Menor hasta ahora se está formando, pues su creación es reciente, ha implicado una dedicación minuciosa y una actitud de permanente interés para hacer del Derecho una práctica dirigida a los necesitados tal y como lo aprendí de Uds.; pero esta situación, por demás apasionante, ha traído como consecuencia el hecho de haber si no descuidado por lo menos desatendido, en parte, mis quehaceres universitarios, hecho por el cual me critico y pretendo corregir. La estructura está andando, y con tranquilidad y orgullo que quiero compartir con Uds. como su alumno, hoy podemos decir que la Zona de Sumapaz está siendo realmente atendida y que las principales necesidades de la comunidad se están llenando, aún a pesar de los innumerables burocráticos y políticos con que a diario me tropiezo. Pero ahora requiero de Uds. de su colaboración para conmigo y por ende para la zona: se me conceda el permiso para presentar un examen supletorio de la materia de bienes que hasta ahora puedo presentar.
Las razones por la que hasta ahora lo solicito son expuestas en parte en el principio de este escrito, pero fundamentalmente, en mi deseo de dedicar toda mi capacidad mental en estos tiempos para terminar con juicio los requisitos para graduarme. Dentro de este objetivo he organizado el horario de atención a la comunidad en días precisos y he reducido los viajes a la zona para lo mismo, pues desde Bogotá hasta el lugar se necesitan entre tres y cuatro horas para llegar.

Un Abrazo

Jaime Garzón Forero

Alcalde de Sumapaz.

 

La petición, como la mayoría que hizo a lo largo de su carrera, fue rechazada. El 23 de junio de 1989, envío una insistencia en la que se lee: “En mi condición de empleado público (hecho notorio), no me hallo en capacidad legal para litigar, solicito de ustedes me homologuen mi actividad como alcalde de Sumapaz como consultorio en tanto que es servicio comunitario”.

También fue negada.

Ese año, cansado de las negativas, decidió abandonar la carrera. Sin embargo, a final del segundo semestre pidió reintegro.

Contra todos los pronósticos, la solicitud fue aceptada en el Acta 32 de la sesión del 14 de diciembre de 1989.

En 1992 aparecen sus últimas calificaciones. En 1993 aparece matriculado, pero no tiene notas. Sólo le faltaban tres materias para graduarse como abogado. Ese año Ricardo Sánchez, Decano de la Facultad de Derecho, lo echó porque se sintió agredido cuando Jaime salió en un capítulo de Zoociedad con un perro llamado Ricardo Sánchez.

Pero la vida de Jaime en la Nacho no terminó ahí.

El 13 de agosto de 1999, mientras yo leía el libro en la Biblioteca Central y su cuerpo era llevado a Medicina Legal, Liborio Belalcázar Morán, director de la carrera de Derecho, tramitó la solicitud para que él obtuviera el título de abogado:

Santa Fe de Bogotá DC, 13 de agosto de 1999.

Doctor

LEOPOLDO MÚNERA RUIZ

Presidente

Consejo Directivo

Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales

Universidad Nacional

Ciudad

Apreciado Señor Decano:

Hoy el país ha despertado con otra información trágica, el asesinato de JAIME GARZÓN, periodista de muchas cualidades, entre ellas su enorme sensibilidad en búsqueda de la reconciliación nacional.

Por lo anterior deseo presentar ante el Consejo Directivo de la Facultad, como director de la Carrera de Derecho, la postulación de JAIME GARZÓN al otorgamiento de su grado post mórtem en la sesión en que la universidad otorgará distinciones académicas a los docentes; por ello con toda consideración solicito a usted, como presidente del Consejo Directivo, se ordene esta propuesta en el orden del día de la próxima sesión.

Cordialmente,

LIBORIO BELALCÁZAR MORÁN

Director de la Carrera de Derecho.

 

Diego Niño

@Diego_ninho

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Fuente: Izquierdo, G. El genial impertinente. Bogotá. Planeta, 2009.

 

Sobre el autor

Diego Niño

Diego Niño

Palabras que piden orillas

Bogotá, 1979. Lector entusiasta y autor del blog Tejiendo Naufragios de El Espectador.

@diego_ninho

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