Ocio y sociedad

Los reyes magos: ¿eran reyes o magos?

José Verdu

06/01/2016 - 07:50

 

La palabra “mago”, la cual se traduce en ocasiones “hombres sabios”, es la raíz de la palabra “magia”. Esto no significa que dichos hombres eran “prestidigitadores”, palabra que se utiliza hoy en día como significado de “mago”. Algunos de ellos eran hombres eruditos en muchas materias, quienes estudiaban el mundo físico y tenían conocimientos respecto a muchos campos, incluyendo la astronomía.

Los reyes consultaban con estos magos para recibir dirección respecto a los asuntos de estado importantes del día. Esta práctica era común también en tiempos más antiguos. Por ejemplo, durante el cautiverio de los judíos en Babilonia, aproximadamente 500 años antes, el rey Nebucodonosor mantenía una escuela de magos en su corte. Nabucodonosor nombró al profeta Judío Daniel como jefe de los magos durante su reinado después de que Daniel logró interpretar un sueño del rey mientras que los otros magos fueron incapaces.

Philo era un filósofo Judío contemporáneo de Jesús quien radicaba en la extensa comunidad Judía de Alejandría en Egipto. Philo redactó documentos admirando cierta escuela oriental para magos y su alto nivel de educación y  conocimientos del mundo natural. Es posible que dicha escuela descendiera de los tiempos de los magos de Babilonia en los tiempos de Daniel. El Apóstol Mateo reporta en su Evangelio que los Magos provenían del Oriente, y Babilonia se encuentra al Oriente de Judea. Dicha ciudad fue en un tiempo parte del imperio Persa, lo que coincide con Philo. Por lo tanto, es posible que los Magos provinieran de esta prestigiosa escuela del Oriente. Esto explicaría porque Herodes les permitió una audiencia, y también explicaría el porqué de su impetuosa reacción al enterarse del mensaje que traían estos extraños.

¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos? — preguntaron -.

La pregunta que hacen los magos nos hace considerar tres factores más que debemos incluir en nuestra compilación de criterios para identificar la estrella. Sea cual fuera el fenómeno que estaba ocurriendo en los cielos el mensaje indicaba 1) nacimiento, 2) reinado y 3) algo relacionado con los judíos. Esto también nos ofrece una pista para identificar a los magos: les interesaban las costumbres y los datos históricos de los judíos.

Vimos levantarse su estrella y hemos venido a adorarlo.

Cuando los magos anuncian “vimos levantarse su estrella”, el significado de esta frase no infiere que “Vimos su estrella mientras estábamos en el Oriente.” El texto Griego menciona que la estrella era en Anatolé “que significa estrella de la mañana”,” sugiriendo que observaron la aparición de su estrella en los cielos del oriente. Esto concuerda con el comportamiento de todas las estrellas excepto las polares dada la rotación terrestre. Las estrellas aparecen en el oriente, sin embargo, no todos los astros se comportan de este modo. Este relato nos proporciona otro requisito necesario para identificar la estrella. 4) El astro tiene que aparecer en el oriente, al igual que la mayoría de las estrellas.

Contrariamente a la creencia popular, esto no necesariamente significa que los magos vieron una estrella en su tierra natal en oriente. Más bien está implícita la siguiente interpretación: que ellos vieron la estrella “en su salida en oriente”. El texto declara literalmente en tê anatolê, es decir, “de salida, en el este”. Por consiguiente, no se puede asumir que los magos estuvieran en su tierra natal cuando vieron la estrella. Ellos bien pueden haberla visto “saliendo de oriente” desde algún lugar de Israel.

Si se interpreta de esta manera, también tiene más sentido astrológicamente. En Mesopotamia, los sacerdotes versados en astronomía y los astrónomos, prestaron especial atención a la primera salida de la mañana (o salida heliaca) de un astro luego de un periodo en el cual fuera invisible. Mateo menciona específicamente una “aparición” (phaínesthai) de la estrella. Durante el curso de un año, la mayoría de estrellas desaparece una vez en el cielo vespertino occidental y reaparece unas semanas más tarde en el cielo matutino oriental. En el intervalo son adelantados por el sol y su luz los eclipsa de modo que no pueden ser vistos. El pasar de ser invisibles a ser visibles en el cielo diurno de oriente se entendía como una analogía al proceso de nacimiento. Algunos horóscopos de nacimiento babilónicos que han sido preservados en tablas cuneiformes mencionan la salida heliaca de planetas, si ocurrían cercanas a un nacimiento.

El motivo de los magos de ir a Jerusalén nos sugiere mucho más acerca de ellos. Deseaban adorar a un rey judío. Esta conclusión no se puede probar en el texto, pero es posible que algunos de los magos fuesen de descendencia judía, quizás un remanente de aquellos exiliados en los tiempos de Daniel. Esta hipótesis explicaría por qué un filósofo judío, Philo, les tuviera tanta admiración, fue porqué estaban vigilando los fenómenos celestiales conectados con las profecías judías, su deseo en adorar a un rey judío, y porqué Herodes y el jefe de los sacerdotes judíos les dieran tanta importancia. De no haber sido judíos, entonces tuvieron que haber contado con un inmenso prestigio puesto que los judíos de aquellos tiempos eran sumamente prejuiciosos contra los paganos y sus creencias.

Es necesario que usted conozca más detalles para que pueda comprender lo preocupados que Herodes y Jerusalén se pusieron al enterarse del mensaje que los magos traían. Los historiadores nos dicen que el respeto por las estrellas y a las predicciones que los astrólogos derivaban de las mismas era sumamente popular. Tanto los historiadores antiguos como la Biblia dejan muy claro que los judíos de estos tiempos anticipaban el surgimiento al poder de un dirigente judío en base a las profecías judías. Y se tomaba como hecho que las estrellas anunciarían dicha llegada.

Por ejemplo, unos 60 años antes, en el año 63 AC., ciertos magos hicieron una presentación ante el senado romano. Durante esta audiencia, describieron los presagios celestiales que indicaban el nacimiento del nuevo dirigente. Evidentemente lamentando escuchar esta noticia, el senado respondió con la orden de asesinar a los niños varones nacidos dentro de las fechas determinadas. ¿Le suena familiar? Resulta que cuando Herodes ordenó el asesinato de los niños en Belén, quizás estaba siguiendo el mismo tipo de precedente romano. Dicho precedente quizás sea una de las razones por las cuales los habitantes de Jerusalén se perturbaron al escuchar las noticias que traían los magos. Quizás se dieron cuenta de que esto resultaría en una matanza por parte de los romanos.

vers.4 Así que convocó de entre el pueblo a todos los jefes de los sacerdotes y maestros de la ley, y les preguntó dónde había de nacer el Cristo. 5 ­ En Belén de Judea ­ le respondieron-, porque esto es lo que ha escrito el profeta: 6 “Pero tú, Belén, en la tierra de Judá, de ninguna manera eres la menor entre los principales de Judá; porque de ti saldrá un príncipe que será el pastor de mi pueblo Israel.”

Herodes interpretó el mensaje de los magos como un hecho, y consultó a los expertos judíos con respecto a la localización del nacimiento. El versículo fatídico, que se encuentra en el Libro de Miquéas y que los expertos judíos le citan a Herodes, resultó inmediatamente en la pena de muerte de una multitud de niños varones en Belén.

vers.7 Luego Herodes llamó en secreto a los sabios y se enteró por ellos del tiempo exacto en que había aparecido la estrella.

Otro requisito necesario para reconocer la Estrella: 5) aparece en un momento exacto; 6) Herodes no supo cuándo apareció. Él tuvo que preguntar.

vers.8 Los envió a Belén y les dijo: – Vayan e infórmense bien de ese niño y, tan pronto como lo encuentren, avísenme para que yo también vaya y lo adore. 9 Después de oír al rey, siguieron su camino, sucedió que la estrella que habían visto levantarse iba delante de ellos hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño.

Concluimos finalmente con los tres últimos factores necesarios para identificar a la estrella: 7) permaneció visible durante un largo lapso de tiempo. Los magos la vieron, quizás desde Babilonia, viajaron a Judea y continuaron observándola. 8) La trayectoria de la Estrella siempre parece dirigir a los magos durante toda su jornada. Es imperativo que el lector comprenda la importancia de este detalle. Quizás usted no se dé cuenta de que esto no significa que era necesario que la Estrella dirigiera a los magos a Belén. La ciudad de Belén queda a sólo cinco millas al sur de Jerusalén por la vía principal. No era posible perderse.  la Estrella parece “moverse” delante de ellos mientras ellos viajan rumbo al sur no tanto como guía sino como una confirmación más de los fenómenos que han observado hasta este punto. Finalmente, 9) ¡La Estrella se detuvo! ¿Puede una estrella detenerse?

 

José Verdu

lascronicasdelmesias.org

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