Ocio y sociedad

Bonnie y Clyde, la historia de unos criminales famosos

Nagore Eizaguirre

27/05/2016 - 06:40

 

Bonnie y Clyde / Foto: The Mirror

Bonnie y Clyde vivieron una época muy compleja y convulsa, en la que era común la pobreza y la exclusión social. Declarados “enemigos públicos n°1” junto a John Dillinger, fueron testigos de unas desigualdades extremas que provocaban en la gente un desamparo y una frustración difícilmente disimulable. Era en gente como ellos en los que veían algo así como héroes populares.

Bonnie nació el 1 de Octubre de 1910 y Clyde Barrow el 24 de Marzo de 1909, ambos eran de Texas. Desde que se conocieron en 1930 formaron un tándem inseparable y sólido creado en base a la violencia, las armas de fuego y las huidas a toda velocidad; dejando tras de sí 12 víctimas mortales en un período que transcurrió entre 1931 y 1934.

Los únicos miembros fijos fueron Bonnie y Clyde, otros componentes de la banda de Barrow fueron Raymond Hamilton, el hermano de Clyde “Buck” y su esposa Blanche, W.D. Jones y Henry Methvin. Sus objetivos principales fueron bancos, gasolineras y pequeños comercios. Actuaban con violencia, matando a algunas víctimas de sus atracos, por lo visto no muy bien planificados; los descuidos y errores parecían ser bastante habituales, llegando a escapar in extremis en algunos casos.

En 2009 Jeff Guinn publicó Go down together: The true, untold story of bonnie and Clyde; un libro en el que expone porqué fueron tan famosos, entre la gente y la prensa.

Centraron la atención al ser los más buscados por el FBI. La agencia desclasificó en 2008 unos archivos de casi 1.000 páginas, en los que aparte de abundante información se encontraron fotografías inéditas.

Ambos mantuvieron correspondencia poco después de conocerse, cuando Clyde estuvo en prisión; después ella le ayudaría a escapar facilitándole un arma. De esta manera ella se convertiría en su cómplice y unió su destino al de él.

El comienzo de los problemas para Bonnie y Clyde

Algunos miembros de la banda como W.D. Jones testificaron que ella nunca empuñó un arma. Las únicas pruebas que hay de sus sentimientos y motivaciones para estar con Clyde son sus poemas y la correspondencia que mantuvo con él. Bonnie y Clyde por separado parecían corrientes, pero juntos creaban una extraña energía pasional y oscura que los mantuvo unidos hasta el final. Para algunos que conocieron a la pareja como Ted Hinton fue una gran historia de amor, otros piensan que ella lo utilizó.

Aparte de todo lo que tenían en común ella mostraba una sensibilidad hacia la poesía que parecía incompatible con toda la sangre y la violencia que generó su unión con Clyde. Prueba de ello son los poemas que ella escribía y mandaba a la prensa como The Story of Bonnie and Clyde o Saga of Bonnie and Clyde en ellos contaba como era su vida juntos y sugiriendo en alguno de ellos la posibilidad de morir.

En abril de 1932 estaban en Joplin (Missouri), donde se realizaron las sesiones fotográficas en las que quedaron inmortalizados posando con las armas, esas famosas fotografías son ya parte de su leyenda. Fue aquí donde encontraron su poema La balada de Suicide Sal y esa imagen en la que fumaba y por la que la prensa la bautizó como La fumadora compañera de Clyde Barrow foto que se convirtió en un símbolo de rebeldía. Fue en este momento quizás donde los acontecimientos llegaron a un punto de no retorno, ya tenían algunos muertos a sus espaldas entre ellos dos policías a los que mataron huyendo de Joplin.

El final de Bonnie y Clyde

A partir de ese momento ya no tuvieron tranquilidad y sintieron sin descanso el acoso de la policía, que los persiguió a través de varios estados. En enero de 1934 liberaron a Raymond Hamilton de la Eastham Texas State Prision Farm en la que resultó muerto un guardia. Fue esta última muerte lo que provocó que el estado de Texas tomara una drástica decisión con la persecución de Bonnie y Clyde.

El grupo de agentes de la ley que lo llevó a cabo estuvo formado por Frank A. Hamer, el Texas Ranger B.M. Gault, el Sheriff de Bienville Parish (Lousiana) Hendison Jordan y su ayudante Prentiss Oakley y Bob Alcorn y Ted Hinton Sheriffs del condado de Dallas (Texas).

Fue el 23 de mayo de 1934 a las 9:10 de la mañana. Ese día los agentes estaban escondidos, cuando escucharon que se acercaba un coche. Se trataba sin ninguna duda del Ford V8 que conducía Clyde; parece que no sospecharon nada. Los agentes por lo visto tenían órdenes muy específicas en cuanto al modo de actuación; sin previo aviso abrieron fuego acribillando a la pareja. El Ford tenía 167 agujeros de bala. Uno de los cuerpos tenía más de 50 impactos. Ella todavía tenía 23 años y él 25.

Inmediatamente después del suceso hubo alguien que quizás sospechando del momento histórico que acababa de acontecer hizo una grabación de la escena. No fue este el único detalle morboso, hubo gente que intentó llevarse recuerdos personales de los cuerpos de Bonnie y Clyde así como mechones de cabello, retazos de su vestimenta o incluso partes de su cuerpo como dedos de la mano. 

Su muerte fue la inspiración para una de las escenas más recordadas de la película que Arthur Penn rodó en 1967 (Bonnie and Clyde), escena brutal pero bellamente coreografiada y filmada utilizando la cámara lenta, en la que la artificialidad de sus movimientos simulan los de unos títeres inertes a tamaño natural.

Lo que no consiguieron Bonnie y Clyde fue ser enterrados juntos como ella sugiriera en uno de sus poemas. En la lápida de la tumba de Bonnie se puede leer parte de un poema suyo que se adivina dedicado a Clyde.

As de flowers are all made sweeter / by the sunshine and the dew / so this old world is made brighter / by the lives of folks like you” ("De la misma manera que el sol naciente / y el rocío dan esplendor a las flores / este viejo mundo es más brillante / por las vidas de gente como tú"). 

 

Nagore Eizaguirre

 

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