Ocio y sociedad

El colectivo Rosa Negra, empoderando a la mujer afro en el Cesar

Samny Sarabia

20/06/2016 - 07:15

 

Mili Yulieth Pardo / Foto: Samny Sarabia

Mili Yulieth Pardo Piñeres es la creadora del Colectivo Rosa Negra, un espacio de proyección sociocultural donde mujeres jóvenes negras se autoreconocen y sienten orgullo de ser afrodescendientes, palenqueras y raizales.

Esta iniciativa nace como respuesta a la ausencia de oportunidades para esta población en Cesar.  Con una visión de cambio y con los deseos de emprender una nueva etapa generacional, a través de esta agremiación, las jóvenes que la conforman desean reclamar su lugar en la sociedad haciendo aportes estructurados que contribuyan al fortalecimiento de los procesos afros en el departamento.

El trabajo del colectivo está enfocado básicamente en promover una concientización a cerca de las costumbres africanas y de lo que significa ser una mujer negra. Su discurso trasciende la estética, quieren crecer políticamente e incidir en las decisiones importantes que les atañen a nivel cultural pero sobretodo organizativo.

Están movidas por la necesidad de trabajar por su comunidad y porque se cansaron de reacciones racistas y cotidianas como ser rechazadas en un empleo por la forma de llevar su cabello.

¿De dónde nace la idea de la creación del Colectivo Rosa Negra?

El colectivo es la materialización de un sueño. Desde el año 2014 comencé como socióloga a investigar y a escribir sobre la estética afro. Inicié indagando sobre nuestras particularidades físicas: nuestra textura, nuestro cabello y ese tipo de cosas. Comencé a indagar sobre lo que es la descolonización, ya que la colonización no solo nos esclavizó laboralmente, también corporal y mentalmente.

A partir esa investigación, vi la necesidad de descolonizar nuestro cabello y todo lo demás, pero hay algo más. Hay cosas, hay acciones afirmativas que tenemos que llevar a cabo y de eso se trata, de empoderarnos políticamente. Es materializar acciones que nos permitan combatir el racismo, las desigualdades y más nosotras como mujeres negras que tenemos otras condiciones en la sociedad.

¿Cómo se configura todo este proceso?

Rosa Negra ha sido transformado, ha sido configurado de muchas maneras pero hasta ahora ha sido aterrizado. Se plantea como un colectivo de mujeres que se integran en un espacio donde pueden identificarse con otras mujeres, un espacio donde pueden encontrar similitudes de situaciones, charlar sobre lo que nos sucede pero también un espacio donde podemos expresarnos sobre el autoreconocimiento y hacer muchas cosas más.

Kusuto Cesar y Admusic han sido las dos organizaciones que han estado en todo el proceso de construcción de Rosa Negra Colectivo. También contamos con el respaldo de Procesos de Comunidades Negras –PCN a nivel nacional, que es una organización de segundo nivel porque hacen parte palenques del Pacífico y del Caribe. Nuestro colectivo no está en el aire, tenemos el soporte Kusuto que es nuestra organización de base, nos está apoyando y con ella es la que queremos trabajar.

¿Es un colectivo de mujeres solo para mujeres?

Es un colectivo solo de mujeres pero el trabajo que queremos desarrollar está dirigido a toda la comunidad: niños, viudas, comunidades en general. Es un colectivo social y cultural porque se van a manejar temas diversos.

El colectivo nace para mujeres jóvenes, chicas con ideas que tengan muchas ganas de trabajar  pero ya con todos los mensajes que hemos recibido tenemos pensado abrir el Colectivo Rosa Negra para madres y no madres en el sentido de tener un hijo sino madres de guianzas, madres que puedan contribuir a través de sus experiencias, de sus conocimientos y saberes. Es tener ese grupo de mujeres mayores que nos guíen y que ellas también encuentren un lugar donde puedan relacionarse con otras mujeres, hacer amigas y trabajar para las comunidades. Eso es lo que queremos hacer.

Pensábamos que iba a ser algo solo para jóvenes pero las necesidades son otras. Cuando quieres hacer cualquier tipo de investigación, crees que debes hacer una cosa pero las condiciones pueden ir cambiando, pueden presentarse mil cosas y tienes que ser flexible a eso porque la idea es abarcar aspectos significativos y si las cosas se presentan para que haya apertura de esa manera, pues bienvenida.

Incluso, los hombres también me han pedido. Aunque el tema de género no solo se trata con mujeres, los hombres son parte fundamental pero por ahora, nuestro trabajo se enfocará en trabajar con las mujeres, los chicos se sumarán más adelante.

¿Cuántas mujeres hay actualmente en el colectivo?

El pasado 12 de junio tuvimos nuestro segundo encuentro oficial y contamos con la asistencia de 30  mujeres negras, palenqueras, afrodescendientes e incluso mestizas que se sienten muy identificadas y representadas con nuestro trabajo. Ha sido muy especial. Estamos en contacto con ellas y la idea es que se sigan sumando muchas mujeres para este proceso.

¿Cuánto tiempo lleva este proyecto madurándose para salir a la luz?

Tenemos aproximadamente dos meses trabajándole fuertemente a planear y plantear estrategias de convocatoria. Por ejemplo, para la última acudimos a una organización que se llama ‘Negra Soy’ que tiene un alto poder de convocatoria en las redes, con ella nos hemos unidos. Estas chicas hacen turbantes y trabajan todo lo que tiene que ver con el autoreconocimiento, el amor propio y el autoestima.

También a través de la maquilladora Maleja Ovalle que hace un trabajo espectacular. Ella se sumó al proceso del colectivo y también tiene un alto impacto de convocatoria, decidimos unirnos para que aquellas chicas que les gusta maquillarse, los turbantes y el trenzado vieran que existe este espacio al que pueden llegar y ser parte de él de una manera más activa.

¿Cuál fue la respuesta en el primer encuentro?

El primer intento fue fallido, solo fue una chica pero son de esas experiencias que vale la pena contar porque dan cuenta de un proceso de crecimiento, de darse a conocer; digamos que fue un encuentro – ensayo. A partir de la charla con la asistente al primer encuentro pudimos vislumbrar muchas cosas, diagnosticar qué necesitábamos hacer para que las chicas llegaran, qué estrategias aplicar y ver qué sucede en el contexto de las mujeres negras en la ciudad de Valledupar.

Eres negra y te autoreconoces así pero cómo fue ese encuentro al investigar e ir conociendo tantas cosas de la mujer negra?

Mi familia es palenquera, entonces digamos que el autor intelectual de mi interés por esto es mi papá. De cierta manera, desde pequeña me llevaba a talleres sobre Ley 70 (1993), a los consejos comunitarios cuando enseñaban sobre legislación afro y todo lo demás. Yo me fui identificando mucho con esto del activismo, con el movimiento social negro en Colombia, luego me di cuenta que me reconocía como negra pero comencé a ver que las mujeres negras necesitamos una mirada enfática, tenemos cosas específicas que notar, que denunciar incluso.

Fue a raíz de identificar que el cabello es un foco importante en nuestro ser como mujeres negras. En mi caso fue impactante porque sufrí discriminación de chiquita porque mi mamá me hacía trenzas y no lo soportaba, me hacían mucho bullying por eso. Hace unos años yo comencé a mirar documentales, a leer y a investigar y dije, no así como yo estaba perdida con lo que significa el cabello y el trenzado que tiene una carga histórica importante, así deben haber muchas mujeres también.

Data desde mi experiencia como niña, joven y mujer negra, las situaciones que tuve que atravesar por mi condición de ser negra. Me dije que así como me sucedía a mí, lo mismo pasaría con otras mujeres por nuestro color de piel, por nuestras curvas, por nuestros labios, por muchas cosas que nos hacen ser particulares. Entonces, por esa razón decidí enfocarme en esto,  a partir de mi experiencia y de toda esa construcción social de lo afro que he venido recibiendo desde chiquita  a través de mi padre, de mi familia y de la sociología que fue algo importante.

Ya que tocamos el tema de las trenzas y el cabello afro, ese trenzado no es por moda sino que los esclavos lo utilizaban como un mapa. Podrías ilustrar a los lectores sobre el tema?

El trenzado es una de esas formas organizativas muy simbólicas, era como un acto de complicidad entre los africanos esclavizados y descendientes de africanos esclavizados.  Se trataba de una manera estratégica sin que se descubriera la intención de liberación. En los cabellos de las mujeres trenzaban los caminos que los podían llevar hacía la libertad. Eran las rutas hacía los palenques, esos lugares que eran aptos para ellos estar. Tejían las rutas en los cabellos, incluso los hombres también lo hacían pero era más más representativo en las  mujeres, incluso ponían semillas en los cabellos para sembrar luego en los palenques. Históricamente el cabello fue un impulso grande hacía la libertad de nuestros ancestros.

¿Qué opinas de las mujeres blancas que se hacen esas trenzas propias de la mujer afro?

El problema de las trenzas es cuando se hace por moda y no se entiende la carga representativa que tiene. No usar nuestras representaciones o expresiones estéticas por moda, sino porque la persona se identifica con el sentir de ser negra. Es entender el contexto y la carga histórica que tiene el trenzado. Me pongo el turbante y me hago trenzas pero entiendo la carga y el sentido que lleva consigo.

Yo creo que la moda no la debemos consumir porque sí, hablando ya de moda, debe tener un sentido y debe haber una conciencia de por qué estoy usando esto y para qué lo estoy usando.

Hablabas del bullying que te hacían cuando eras niñas. ¿Crees que ha cambiado esa conciencia en la sociedad en estos momentos? Tú te autoreconoces pero sientes que los demás te aceptan más ahora que antes?

Eso cambió por mi actitud. Cuando estaba niña me hacían bulling y yo me apenaba, me arrinconaba, me ponía triste no lloraba pero sí me entristecía mucho. Ahora, la seguridad que te da conocer lo que llevas y tienes encima a la gente la bloqueas, no hay manera que te violenten o que te discrimines porque cuando las mujeres negras nos alisamos porque nos avergüenza el cabello y no porque nos sentimos bien con él y podemos usarlo de muchas maneras, sino porque nos avergonzamos de él, le estamos diciendo a la gente “no quiero que me discrimines”.

Cuando no le damos la libertad a nuestro cabello afro de que sea entonces, cuando nos ven con el cabello afro se extrañan porque nosotras mismas de cierta manera contribuimos a que sea una rareza porque lo ocultamos mucho tiempo, cuando ya sale ¡Wao!

Se trata de que nuestra actitud también ayude a que las otras personas vean de forma natural como debe verse nuestra estética, nuestro cabello, nuestras trenzas. Eso de que esa forma de llevar el cabello afro está de moda, también ha ayudado a que las personas se naturalicen con el trenzado. Lo importante no es solo que sea natural sino que sean conscientes de las razones por las que las negras nos trenzamos, por qué lo hacían nuestras abuelas en el tiempo de esclavitud.

Ya adulta te has sentido rechazada, ¿has vivido algún acto de racismo en Valledupar?

Sí. Ahora que me corté el cabello estoy usando accesorios como turbantes, sombreros  o lo uso suelto, normal. En una ocasión me dijeron que parecía una bruja porque tenía turbante, me asociaron de inmediato por llevarlo en mi cabeza. Hace unos días también iba en un taxi y un taxista hizo un chiste refiriéndose al turbante de una  manera burlona. Eso es racismo.

¿Se podría considerar que una de las razones por las que las personas hacen esos tipos de comentarios es por el desconocimiento?

¡Claro! De hecho al taxista que me hizo el comentario le expliqué todo el significado que tiene llevar un turbante.

¿Qué significado tiene para la mujer afro llevar el turbante?

Es poder. Dentro de la estética afro es un símbolo de poder, lo usa la realeza. Es como llevar una corona.

¿Qué tiene de especial este colectivo?

Es una pregunta que me he venido haciendo. Ha causado mucho impacto, al menos en las redes y he recibido muchísimos mensajes. Yo me pregunto por qué el impacto de este colectivo si hay muchos, entonces, no sé estoy en esa búsqueda todavía. De todas formas, creo que es porque en nuestra ciudad no había uno así. No hay un antecedente siquiera de un colectivo de jóvenes negras, conscientes y pensantes, entonces eso ha marcado un precedente importante. Eso está  bien, pero todavía me pregunto por qué ha causado tanto revuelo si hay mucho.

Es dinámico porque hay gente joven, va más acorde a las formas de mostrarse, también puede ser posible eso.

¿Cuál es objetivo a largo plazo con este proyecto de asociación afrocultural femenina en Valledupar?

Incidir políticamente en la ciudad, que se conozca que hay comunidades afros, que sepan que existimos y que estamos presentes. En la sociedad vallenata hay una hegemonía cultural fuerte, están nuestros hermanos indígenas que es una gran influencia cultural pero también tenemos comunidad afro, tanto rurales como urbanas. Entonces dijimos que necesitábamos un espacio para nosotras y que a la vez le permitiera a la comunidad de la ciudad interactuar con los afros. Como nuestros hermanos indígenas merecemos espacio y eso es lo que queremos, apropiarnos de ellos.

Estamos en ese proceso de construcción pero claramente nuestro objetivo también abarca la comunidad palenquera que existe en nuestra ciudad, queremos identificarlos, trabajar con ellos, sumarlos a este proceso si lo desean y si se sienten identificados con lo que vamos a hacer y también muchas otras personas que se autoreconozcan como raizales, afrodescendientes, palenqueros.

¿Qué puede esperar la comunidad de ‘Rosa Negra’ próximamente?

Está cocinándose la idea todavía pero queremos hacer una feria de expresiones culturales afro; planeamos hacerlo en un lugar llamativo de la ciudad como un parque central donde puedan llegar muchas personas a conocer nuestra cultura.  La idea es que vayan mujeres que quieran hacerse trenzas, que quieran ponerse turbantes, que puedan probar la gastronomía afro, disfrutar de nuestra música y pues, de muchas cosas que tenemos pensando hacer.

 

Samny Sarabia 

@SarabiaSamny 

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