Ocio y sociedad

Josephine Baker: una afroamericana en París

Liliana Kancepolski

06/05/2019 - 06:20

 

Josephine Baker: una afroamericana en París
La artista Josephine Baker en París / Foto: Imagenes Mi.

 

Si la mujer blanca sufrió discriminación y falta de reconocimiento (…) la mujer negra en Los Estados Unidos sufría discriminación doble (por su género y por su color de piel). Para Louise D. Stone, “Hay dos clases de mujeres en este país (EE.UU): las mujeres de color y señoras blancas. Las mujeres de color son criadas, cocineras, taxistas, guardias de tráfico, maestras, camareras, y en la única ocasión en que se convierten en señoras es cuando son señoras de la limpieza."

La historia de la mujer afroamericana tiene sus orígenes en uno de los crímenes más aberrantes, humillantes y crueles de la humanidad: la esclavitud. Forzadas a vivir como simples objetos de propiedad en un país que no hablaba su misma lengua, ni le daban la opción de aprender a leerla ni a escribirla. Sus derechos no le fueron legalmente reconocidos hasta los años 60. (Barrios, O. "La mujer afroamericana en la historia: una trayectoria de discriminación, resistencia, supervivencia y creatividad").

Considerada la mujer negra como de dudosa moral, una legislación prohibía los matrimonios mixtos (pero no las relaciones sexuales que mantenían los dueños de las plantaciones con sus esclavas); la negación a otorgarle el título de señorita o señora; la asignación del mismo aseo público para mujeres y hombres negros; y la diferencia de sanciones ante la violación de una mujer (si era negra no había sanción).

Según De La Riva, N. estas dos razones, aparte de su delgadez, impidieron a Freda Josephine Carson, más conocida como Josephine Baker, a principios del siglo XX, conseguir su primer trabajo como bailarina.

Nacida el 3 de junio de 1906, en St. Louis, Missouri, hija de una lavandera y abandonada por su padre, y en la más absoluta pobreza, a los 12 años deja la escuela para trabajar como empleada doméstica, niñera y mesera. Fue a los 16 años cuando se convirtió en bailarina. A pesar del primer rechazo, en 1923, logró unirse al coro de The Dixie Steppers, con los que hacía algunos números cómicos, y trasladarse a Nueva York para actuar en Broadway, en el Plantation Club y en el Cotton Club de Harlem.

En 1925, antes de cumplir los diecinueve años, se traslada a París como corista de La Revue Nègre, donde brillaría su Danse Sauvage, vestida sólo con un cinturón hecho de bananas, el 2 de octubre de 1925, sobre la escena del teatro Music-Hall de los Campos Elíseos. Gracias al público parisino, ávido de exotismo, en solo tres meses consiguió un primer papel en el “Folies Bergères” convirtiéndose en la estrella más aclamada. "Unas curvas de escándalo, sus extravagancias sobre el escenario y una voz sensual convierten a Josephine Baker en la primera mujer negra que triunfa en la capital cultural de principios del siglo XX"  

El teatro de los Campos Elíseos era considerado como el lugar que sellaba el apoteosis de una carrera artística. Fue Sergio Diaghilev quien le dio este prestigio cuando representó sus famosos ballets rusos con la bailarina Pavlova (1913), Isadora Duncán (1920), Josephine Baker y la Argentina. Según Paul Mourousy, gran erudito y culto escritor, fue el “templo de las artes' […] donde todos los artistas del mundo habrán venido, al menos una vez en su vida, a rendir tributo a la maravillosa vocación de París".

Josephine se casó varias veces y fue la musa de genios de talla universal como Langston Hughes, Ernest Hemingway, Scott Fitzgerald, Pablo Picasso, Grace Kelly, Le Courbusier, Georges Simenon, Giuseppe Sabatino y Frida Kahlo, entre otros.

En 1936, intenta actuar de nuevo en su tierra natal, St. Louis, pero regresa a Europa, despreciada por su gente y la prensa estadounidense. A pesar de ello, volvería a los Estados Unidos en los 50 para luchar junto a Martín Luther King por la integración y contra la discriminación racial. Cuando el Strok Club de Nueva York la rechazó, Josephine inició una batalla periodística, por la que la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP) eligió el 20 de mayo como Día de Josephine Baker.

En esa época, Baker comenzó a adoptar a niños desamparados, hasta formar una familia con 11 de ellos, de diferentes etnias, religiones y nacionalidades que llamaba la "Tribu Arco Iris".

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, con el gobierno de Vichy, Josephine, también conocida como la Perla Negra o la Diosa Criolla, se muda al sur de Francia donde mantiene a varios refugiados belgas. Como artista podía moverse por Europa con salvoconductos. Sirvió con la Cruz Roja y fue miembro activo de la Resistencia, usando su profesión como tapadera para llevar mensajes secretos escritos con tinta invisible en las partituras musicales.

Su fama entre el pueblo francés y también entre las tropas alemanas le permitían abrir puertas sin que nadie le hiciera preguntas. Viajó a España y Portugal, a las colonias francesas en África y a Marruecos para entretener a las tropas francesas y llevar mensajes de la Resistencia. También perteneció a las Fuerzas Femeninas Auxiliares de la Aviación Francesa con el grado de Subteniente. Después de la guerra, fue condecorada por el presidente Charles DeGaulle con la Legión de Honor y recibió la Medalla de la Resistencia con Rosette y la Croix de Guerre.

Tras hacer frente a la bancarrota fruto de una pésima gestión de sus finanzas a sus 60 años y sufrir un derrame cerebral, en 1975, Josephine Baker recibió honores militares en la Iglesia de la Madelaine ante una multitud de 20.000 personas que ocuparon los alrededores. Fue enterrada en el Cimetiére de Mónaco.

 

Liliana Kancepolski

Psicóloga y escritora 

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