Ocio y sociedad

Voces del exilio colombiano: el Sí desde Suecia y Noruega

Samny Sarabia

07/10/2016 - 11:45

 

Asociación Tayawik: De pie, las esposas de los hijos de Edelberto y abajo, los esposos (hijos de Edelberto). Miembros y fundadores de la asociación.

A través de un acto de votación simbólica realizado en Oslo, 70 colombianos asilados en Suecia y Noruega alzaron su voz para decir SÍ al acuerdo logrado entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.

Desde la lejanía de la Europa del Norte, en un evento de integración socio cultural organizado por la Asociación Tayawik, los colombianos -que por diferentes razones no pudieron ejercer oficialmente su derecho al voto en estos países nórdicos-, se reunieron para ser y sentirse parte del cambio que según ellos necesitaba su nación.

Luego de viajar de Suecia a la capital Noruega, los 70 connacionales disfrutaron de una programación cultural organizada por la Asociación Tayawik que incluyó la muestra artística del pintor vallenato Kamilo Palomino Cáceres, un recital poético diferido realizado por la Fundación de Escritores del Cesar (FDESC) y la presentación de canciones del folclor vallenato alusivas a la paz interpretadas en guitarras.

Con la ilusión de obtener un resultado positivo en el plebiscito, estos colombianos y otras asociaciones sociales de Noruega, confiaban que el país al fin empezara a transitar la ruta hacia la paz; inicialmente con la guerrilla de las FARC y más adelante,  con otras fuerzas armadas que han desangrado a Colombia.

Principalmente, muchos de estos exiliados albergaban la esperanza de un pronto regreso a su tierra sin poner en riesgo su existencia y la de sus familiares, esa misma tierra que se mostró incapaz de garantizarles el derecho a la vida y de expresarse libremente, dejándoles como única opción el exilio.

Tayawik es una asociación cultural sin ánimo de lucro con sede en Strömstad, Suecia que orienta su trabajo al favorecimiento de la cultura, el desarrollo e integración de los habitantes de la localidad, independientemente de la nacionalidad que manifiesten.

Ser embajadores de paz y cultura en el exterior es el propósito de la asociación Tayawik cuya denominación se compone de las iniciales de los nombres de las comunidades indígenas asentadas en la Sierra Nevada de Santa Marta: Tairona, Arhuaco, Wiwa, Kogui y Kankuamo.  

Alrededor de 100 personas de nacionalidades diversas la conforman. Entre los miembros fundadores se encuentran tres de los siete hijos del activista y político colombiano Edelberto Palomino Arrieta; quien vivió de cerca los horrores del conflicto armado en Colombia.

El colectivo le apunta a una transformación generacional y de pensamiento a través de la cultura, una alternativa para sus vidas como víctimas de guerra y a la posibilidad de regresar al terruño del que jamás debieron haberse ido, no al menos de manera forzada.

Se fue para nunca más volver

La historia de Edelberto Palomino Arrieta es quizá repetitiva en muchos colombianos que en las décadas de los 80 y 90 salieron huyendo del país para evitar que las balas cegaran su vida. La violencia vivida en esa época silenció las voces de miles de personas que pensaron distintos, que creyeron y buscaron un país más incluyente y equitativo.

En abril de 1945, cuando en Europa finalizaba la Segunda Guerra Mundial, al otro lado del mundo, en Pijiño del Carmen un pintoresco municipio ubicado en el departamento del Magdalena en el norte colombiano, nacía Palomino Arrieta; allí  vivió con su mamá y sus hermanos.

Su padre fue asesinado cuando Edelberto tenía seis años. En ese tiempo, la pobreza le impidió formarse académicamente como él lo hubiera querido. Posteriormente, llega a Valledupar a refugiarse en casa de una hermana. Ya en esta ciudad se casa con Ángela Rosa Cáceres; quien le regala su mayor alegría, sus siete hijos: Silene, Edelberto, Kamilo, Dullis, José Gabriel, Rosangela y Dorian.

Dedico 23 años de su vida a la tarea de defender a los campesinos de la región y a visibilizar la injusticia social a la que fueron sometidos. Fue militante del ‘Nuevo Liberalismo’ partido del caudillo Luis Carlos Galán Sarmiento con quien compartió escenario en varias oportunidades. Así mismo cooperó con la causa e inconformidades de la Unión Patriótica.

Fue uno de los líderes que convocó el recordado paro campesino desarrollado entre el 10 y el 13 de junio de 1987 en el cual campesinos marcharon desde Norte de Santander hasta Valledupar. Algunos de los dirigentes con los cuales militó fueron asesinados hasta la desaparición sistemática de la UP en el Cesar, entre los que se cuentan José Francisco Ramírez, Jairo Urbina, José David López Terán y Rene Costa Gutiérrez.

En 1990 cuando el M-19 entregó sus armas su efervescencia política estaba más viva que nunca; posteriormente decide proponer su nombre como candidato a la Asamblea del Cesar. Después de sufrir el asedio de la muerte y de esconderse por un tiempo para salvaguardar su vida, logra de la mano de Imelda Daza, llegar exiliado a Suecia junto a su familia el 13 de enero de 1993 bajo un programa de asilados políticos.

Estando en Suecia su fervor político no se apagó. Al llegar se dedicó a aprender el idioma y se empleó en la multinacional Electrolux. Sus oficios en la empresa fabricante de electrodomésticos  los alternaba con la escritura y dictando conferencias a la comunidad latina en ese país.

En Colombia perteneció a Asociación Nacional de Usuarios Campesinos ANUC, fue escritor, conferencias y columnista en el periódico El Pilón y el Diario Vallenato.  Entre sus libros se destacan, ‘El hijo del pescador’, ‘Palabras de fuego’ ‘Hacía una nueva sociedad’, ‘Después de la tormenta’ y ‘Con los pies descalzos’.

Después de tanta lucha, su corazón no soportó más el deseo de regresar a Colombia junto a su familia, un infarto lo confinó para siempre en la fría Suecia el diciembre de 2011. Ahora su esposa, hijos y nietos esperan que el futuro incierto que se vislumbra en el país en esta parte de la historia sea rápidamente modificada con el final del conflicto y que su país se convierta en un lugar más pacífico, justo, equitativo y esperanzador, tanto como don Edelberto lo imaginó.

 

Samny Sarabia

@SarabiaSamny 

 

1 Comentarios


Kamilo Palomino 09-10-2016 01:03 AM

Desde estas tierras lejanas de la fantasia. un Saludo de reconciliacion a todos nuestros hermanos Colombianos. Vivimos un momento muy importante para Colombia, ya es la hora del cambio que todos merecemos. El sueño de volver de nuevo a Colombia esta muy cercano. Gracias Sammy Sarabia por tus palabras, son un aliento muy caluroso para todos los exiliados colombianos que estan en otras partes del mundo. Desde Suecia Kamilo Palomino

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