Ocio y sociedad

Recordando a Germán Piedrahita, el ciudadano colombiano

Redacción

05/07/2012 - 11:53

 

Stella Durán Palabras enternecedoras y recuerdos vibrantes se ligaron este miércoles 4 de julio en un homenaje dedicado al artista que removió los cimientos de la cultura en la ciudad de Valledupar.

La pérdida de Germán Piedrahita, el pasado 14 de junio, sorprendía a todos y, sobre todo, a los que seguían la actualidad cultural de la capital del Cesar. Para muchos fue un punto de referencia y así quedó reflejado en los discursos de la mayoría de los ponentes.

El profesor Camilo Hoyos, gran amigo del difunto, recalcó la cercanía y la fraternidad que existía entre ambos. “Quizás nos conocimos desde siempre –dijo con un tono movido–. Quizás lo conocí en Cali, al salir de una exposición de arte. Mi memoria no da para recordar… Pero cuando nos encontramos en Valledupar, ya nos conocíamos”.

La proximidad no impedía las discusiones. Germán Piedrahita era, según Camilo, un gran polemista que no perdía una sola ocasión para confrontar sus ideas y mejorar lo que él consideraba injusto. “Teníamos siempre grandes discusiones –explica Camilo Hoyos–. Siempre hubo entre él y yo una controversia”.

Nacieron el mismo año y llegaron a Valledupar en la misma época. Esto hace de Germán y Camilo dos almas gemelas unidas por la Cultura y el afán de cambiar las cosas.

“Germán nos deja con la imagen del hombre cívico –expresó Camilo–: Germán Piedrahita es EL ciudadano colombiano”.

Por su parte, el director del Cluster de Cultura y Música Vallenata, Carlos Llanos Diazgranados, se trasladó al año 1990 cuando recién llegaba a la ciudad de Valledupar: “Inmediatamente le conocí a través de sus artículos de prensa –explicó–. Y al escribir en el Diario Vallenato, eso nos acercó”.

Germán Piedrahita fue, además, un hombre que participaba en la organización de los eventos de la cámara de comercio sin esperar nada a cambio. “Nos acompañó en el proceso de creación del Cluster –manifestó Carlos Llanos– y él siempre acababa firmando las actas de reunión”.

En su intervención, la gestora cultural Stella Durán describió el vínculo de amistad que la unía con Germán y sus familiares, y también subrayó la increíble energía de un hombre que nunca dejaba de proponer ideas e incorporarse en nuevos proyectos.

“Pintó el mural de la entrada de la cámara de comercio que representa toda la idiosincrasia vallenata –comentó Stella–, participaba en las tertulias del jueves y nos hacía caer en cuenta que existían muchos más valores en Valledupar que el acordeón”.

El director de la Alianza Francesa, David Siegrist, admitió no haber conocido al artista a fondo pero supo reconocer a tiempo su sencillez, su disponibilidad, su curiosidad y amor por la cultura. No pasaban quince días sin que Germán Piedrahita no viniera a visitar la institución cultural.

Además, David destacó su gran apertura con las generaciones más jóvenes: “La última vez que propuse a Germán exponer me dijo ¿y por qué siempre los mayores? ¿Y los jóvenes”.

Así pues, quedan expuestas en estas breves líneas la inquietud y apertura de un hombre que, hasta el último suspiro, se dedicó a trabajar por la cultura sin esperar nada a cambio.

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