Ocio y sociedad
El día del dibujante, dedicado a un artista comprometido
Invitados por el colectivo Dibujo Valledupar y la diseñadora Ana Ligia Galindo, diversos artistas de Valledupar se encontraron este miércoles 4 de julio en el centro comercial Guatapurí y casi todos lo hicieron con unas hojas en la mano y un lapicero.
La cita tenía un fin: celebrar el día del dibujante, pero también y sobre todo, homenajear al pintor y gestor cultural de Valledupar, Germán Piedrahita, quien falleció el pasado 14 de junio.
Entre los presentes estaban José Luis Molina “El Turri”, José Anibal Moya, John Arias, Celso Castro y Joner Rojano. Todos ellos compartían anécdotas de la vida de Germán, momentos que marcaron sus trayectorias artísticas y que les incitaban a mirar las fotografías expuestas con nostalgia.
La vida del artista fue el tema de múltiples conversaciones. Se habló del compromiso social y la lucha por una enseñanza digna. De la precariedad. Del dinero y su relación con el arte. Pero también de inspiración y diálogo, de musas y del contexto citadino. ¿Luchar desde dentro o desde fuera? ¿Dónde exponer y cómo hacerlo? Sentir y vivir el arte, pero ¿de qué manera?
Cuestiones que el mismo Germán Piedrahita comentó innumerables veces en tertulias y programas de radio, y que el artista John Arias nos relató con algunas lágrimas en los ojos. Él conoció al artista como pocos, fue su mano derecha en muchos proyectos y en uno especial: el gran mural del concejo que hoy ilumina la plaza Alfonso López.
La añoranza fue palpable en cada instante. Desde que sonaron las primeras notas de música clásica, cuando actuaron los mimos con sus semblantes pálidos (pero expresivos), y mientras hablaban los ponentes invitados para la ocasión: Stella Durán, Camilo Hoyos, Carlos Llanos Diazgranados, David Siegrist, Sandra García y Jorge Castro.
“Gracias por todos esos años de sabiduría –manifestó la gerente del centro comercial Guatapurí–. Gracias por el tiempo que compartimos. Gracias por sus comentarios críticos pero sabios”.
Las palabras fueron reconfortantes y los gestos también. La esposa del difunto artista Silvia Betancourt y su hija Ángela Piedrahita recibieron una placa de reconocimiento. Un detalle más de la comunidad.
Luego, y para cerrar este evento, un muro fue puesto a disposición de los presentes para que escribieran sus mensajes. El cariño se expresó de manera libre y en el papel quedaron las manifestaciones de admiración.
Así transcurrió el día del dibujante: vallenatísimamente emotivo.
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