Ocio y sociedad

Ciberacoso y sus profundas cicatrices

Fabrina Acosta Contreras

13/07/2018 - 08:05

 

 

Vivimos en un mundo donde el funeral importa más que el muerto, la boda más que el amor y el físico más que el intelecto.

Vivimos en la cultura del envase, que desprecia el contenido”.

Eduardo Galeano

Siempre será pertinente reflexionar sobre las diversas formas que tiene el ser humano para ejercer violencias, demostrando así que sin darnos cuenta mientras avanza a pasos acelerados la ciencia y la tecnología, nos alejamos también de valores que nos humanizan, por ello el mundo tiene urgencia de rehumanización.

Resulta paradójico que en la actualidad se continúen observando situaciones de racismo, misoginia, discriminación o violencias, por la dificultad que se tiene de respetar las diferencias y la libertad de cada persona, especialmente cuando éstas provienen de individuos que dicen tener perfiles profesionales, haber viajado a diferentes culturas o que acumulan títulos académicos. No basta con esto si en realidad no han vivido una transformación del ser y han logrado armonizar su relación con el mundo heterogéneo y dinámico.

De esta manera, el matoneo en redes sociales es algo que devela la crisis por la que pasa el ser humano. Unos podrán llamarlo envidia, cobardía o injuria; no es aceptable que se registren suicidios o conflictos familiares, por causa del matoneo, pareciera que estuviera ocurriendo una masacre tecnológica que en lugar de estrechar afectos y acortar distancias, genera miedo.

Ciberacoso: un delito que para algunos es juego

Si bien el concepto ciberacoso es (derivado del término en inglés cyberbullying) en nuestro idioma es denominado matoneo o acoso virtual / cibernético, su significado es el mismo, corresponde al uso de medios digitales para acosar a una persona o varias, mediante ataques personales, divulgación de información confidencial o falsa entre otros medios. Además, estos actos de ciberagresión poseen unas características concretas que son el anonimato del agresor, su inmediatez y su alcance; existen diversos tipos: académicos, profesionales, amorosos, sociales entre otros. Para las personas que lo cometen puede ser un juego o una forma de fastidiar, pero en realidad es un delito que afecta significativamente a las víctimas. Según Ronald Standler, el acoso pretende causar angustia emocional, preocupación, y no tiene propósito legítimo para la elección de comunicaciones.

Su impacto no se hace esperar

El matoneo puede ocasionar depresión, rabia o diversos conflictos e incluso las victimas pueden tomar decisiones de aislamiento que les afecta en su vida laboral, emocional o social.

Por todo lo que puede representar para las víctimas el acoso cibernético y las injurias, considero que la gente que dispone un tiempo para inventar perfiles y alterar la tranquilidad de los demás, no tienen paz en sus vidas por eso pierden el tiempo en actos violentos que le causan daño en primera instancia a ellos mismos, les envenena, les consume, les hace estallar de infelicidad - esa es mi percepción – y paralelamente afectan al entorno que recibe dichas acciones.

Mi turno

Ahora el turno fue para mí; ya no me corresponde apoyar a alguien, es el momento de activar mi carácter. Contrario a quienes pensaban que me moriría de rabia o tristeza, sigo firme, a pesar que desde el año 2016 alguien se ha encargado de afirmar cosas negativas de la causa social que lidero (Asociación Evas&Adanes) en varios perfiles falsos y también de mi vida hasta el punto de afirmar que “aunque siga bloqueando los perfiles falsos mi tate quieto me lo dan”; es cuando me fortalezco en aquella reflexión que hace mi amiga Ana Teresa Puente: “Cuando te lancen piedras, detente, recógelas, brillalas y construye con ellas”, y así he hecho, después del matoneo, me he enamorado más de lo que hago y sigo firme en los propósitos sociales que lidero y que aportan al tejido social. Asimismo, mi aliada Iliana Curie me dijo “entre más ataques recibas es porque estás revolucionando, sigue así vas por buen camino”, es inspirador todo el apoyo recibido y lo agradezco.

Parece que la vida me preparó por medio de las personas que antes que yo, padecieron ataques o amenazas en redes sociales, pues he encontrado unas herramientas para responder a esta situación - que no es nada agradable -, pero como dice la canción “Si del cielo te caen limones, aprende a hacer limonada”. Por eso afirmo que no detendré la causa social; porque atacar por medio de perfiles falsos que solo destilan odio, devela de que está contenida el alma de quien planifica cada acto de terrorismo en redes y me compromete a trabajar con más disciplina.

Mi criterio, mi respuesta

Si la persona que ocupa su tiempo atacándome se presentara, le daría un abrazo y le invitaría a aunar esfuerzos para seguir tejiendo nuevas realidades. Lástima que algo tan valioso como las redes sociales, se les dé un uso violento; porque es una radiografía de la perversidad que puede llegar a habitar las mentes. Como seres humanos estamos dotados de una capacidad prodigiosa que es la de comunicar-nos y solo esta razón, debería impedir cualquier acto violento.

Mi reflexión

Finalizo estas letras afirmando que quizás la solución de los conflictos no esté en algunas mesas, documentos o procesos políticos, sino en el compromiso subjetivo y genuino de respetar la otredad. Por eso es triste que en plena era del conocimiento, la información y las tecnologías, sigamos viviendo como primates instintivos que violentan, mostrando la incapacidad comprender la diferencia, la identidad y los derechos de los demás.  Como refiere Axel Honneth: “Los procesos de cambio social deben explicarse en referencia a pretensiones normativas construidas en relación al reconocimiento recíproco, en una lucha ético-normativa que permita repensar las relaciones intersubjetivas y aminorar los conflictos sociales”.

Creo que la violencia se erradica con justicia y confío en que el aparato judicial de respuestas a mis denuncias porque no es posible que sea victorioso el paradigma social que se tiene de que la “justicia cojea y nunca llega”, creo que esta vez cambiará y se dará un final efectivo a las investigaciones para que quienes delinquen puedan reorientar sus vidas y dejar de vivir para dañar a otros.

 

Fabrina Acosta Contreras

Sobre el autor

Fabrina Acosta Contreras

Fabrina Acosta Contreras

Evas&Adanes

Nieta de Rita Contreras leyenda viva de 108 años. Escritora e investigadora Guajira, Psicóloga, Magister en estudios de género, Magister en Gestión de Organizaciones y Especialista en Alta Gerencia. Es creadora de la Asociación “Evas&Adanes” desde la cual, lidera diversas iniciativas ciudadanas como los foros “La Mujer en el vallenato”, “Tejiendo esperanzas por la Guajira”, Programa radial Evas&Adanes, entre otras.

Ha recibido reconocimientos por la causa que lidera tales como: Joven sobresaliente de Colombia TOYP 2018 (JCI Colombia), máxima distinción del departamento de La Guajira medalla Luis Antonio Robles, personaje diez en el departamento de Amazonas, medalla a Mujer extraordinaria con proyección social otorgada por la Asociación de Mujeres de la Guajira.

Ha sido columnista por más de 10 años de varios medios puntualizando temas de género y derechos de las mujeres, así como las causas por la guajira; es autora de los libros Mujer Sin Receta: Sin Contraindicaciones para hombres, Evas culpables, Adanes inocentes” y “De esas costumbres que hay en mi tierra: una mirada a los imaginarios sociales de la violencia de género”.

@Facostac

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