Ocio y sociedad

La novia de Barrancas

Arnoldo Mestre Arzuaga

24/06/2019 - 05:45

 

La novia de Barrancas
La iglesia de Barrancas / Foto: Mapio

 

En todas las comisarías de La Guajira solo se hablaba del matrimonio que pronto se realizaría, no solo por la crianza y belleza de la novia, sino por las actividades comerciales del apuesto -y aparentemente millonario- novio. Cuando apareció en el pueblo vendiendo sus sementales cebuinos traídos de las lejanas sabanas del departamento de Córdoba, todas las muchachas casanderas e incluso algunas casadas hablaban del misterioso y acaudalado sabanero. Muchos jóvenes del lugar imitaban su hablar go´peado para llamar la atención, pero ellas solo pensaban en el forastero de tez blanca y ojos verdes, que las llevaría en una carroza llena de flores como en un cuento de hadas.

Sin embargo, él solo se fijó en ella. La vio por primera vez en una misa dominguera, y al terminar la ceremonia la siguió hasta su casa. Antes le habló directamente: quiero casarme contigo, que sea pronto, acabo de verte y ya siento que siempre te he amado. Ella, sin inmutarse, le respondió: debes primero hablar con mi padre. Entonces, sin pérdida de tiempo, procedió a tocar la puerta, y precisamente le abrió el futuro suegro. Buenos días, señor, vengo a pedir la mano de su hija, quiero su consentimiento para hacerla mi esposa. El padre aturdido no daba crédito a lo que estaba pasando, solo se limitó a decir: adelante, caballero, me ha tomado por sorpresa su petición, pero sería bueno que empezáramos con un noviazgo para conocernos mejor.

La desesperación y el apuro del atrevido y galante pretendiente obligaron a la familia de la novia a anunciar el compromiso matrimonial. Todas las familias adineradas querían ser invitadas al evento matrimonial, de tal forma que la seda, el olán y el lino se agotaron en Maicao, por eso fue necesario que el turco Farid Abdala, hiciera un viaje urgente a Curazao para cumplir con la demanda de sus exquisitos clientes. También aprovechó el viaje para surtirse de regalos para la ocasión y perfumes finos, traídos de Francia.
Por fin llegó el gran día. El pueblo de Barrancas se vistió de fiesta, hasta los wayúu se lucieron. Los hombres con camisas nuevas, gafas Rayban oscuras y guallucos limpios y coloridos, las mujeres con sus mejores mantas.

La iglesia parecía un rosal, no sólo por el olor de los perfumes finos, sino por la elegancia de las mujeres. La banda musical, dirigida por el maestro Cilié y traída de Riohacha, armonizaba la entrada de la novia con el vals “Tristezas del alma”. Todo estaba listo, sólo se esperaba la entrada triunfal del elegante novio. Fueron minutos de espera, luego horas, hasta que finalmente dedujeron que nunca aparecería.

La burla fue total. La familia ofendida buscó por todas partes al incumplido y atrevido ofensor incluso pistoleros reconocidos se ofrecieron para lavar con sangre la ofensa, pero más nunca se supo del aparecido sabanero que de todo el pueblo se burló. 

Los religiosos creyeron que fue un castigo y culparon al padre José Castejón, quien engañó a la comunidad religiosa en 1912 prometiéndoles hablar directamente con el papá Pío X para que esté reconociera el oficio del Pilar y registrara oficialmente la aparición de la virgen en Barrancas a orillas del río Ranchería. Después de que la comunidad reuniera una gruesa suma de dinero, viajó a Roma y más nunca se supo de su regreso a Colombia.

 

Arnoldo Mestre Arzuaga

Sobre el autor

Arnoldo Mestre Arzuaga

Arnoldo Mestre Arzuaga

La narrativa de Nondo

Arnoldo Mestre Arzuaga (Valledupar) es un abogado apasionado por la agricultura y la ganadería, pero también y sobre todo, un contador de historias que reflejan las costumbres, las tradiciones y los sucesos que muchos han olvidado y que otros ni siquiera conocieron. Ha publicado varias obras entre las que destacamos “Cuentos y Leyendas de mi valle”, “El hombre de las cachacas”, “El sastre innovador” y “Gracias a Cupertino”.

2 Comentarios


Juan Rincón Vanegas 30-06-2019 04:09 PM

Interesante historia, pero faltaron los nombres de los protagonistas principales, asi como apareció el nombre del sacerdote y del turco negociante que fue el único beneficiado con la trama del matrimonio donde no se supo si hubo la prueba de amor adelantada.

Antonio Rafaél Córdoba Muñoz 01-07-2019 11:21 AM

Docror Mestre Arzuaga.: Felicitaciones. Es reconfortante, en estos tiempos de polarización y odios sucitados por la perversidad del poder excluyente, reencontrarnos con una narrativa amena de nuestra cultura y costumbres populares, que evocan nostalgicamente aquellos tiempos en que eramos mejores personas. Le exorto a seguir publicando sus escritos. Gracias.

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