Ocio y sociedad

Crónica de un 1-3 en 8-39

José Luis Ropero de La Hoz

14/09/2012 - 07:25

 

8-39 en la biblioteca Rafael Carrillo“En una tarde calurosa, a orillas del Magdalena, tras la siembra y la faena, pescador y jornalero beben agua de maíz; exhaustos por el esfuerzo ahora quieren descansar y qué mejor que ir a mirar a la selección Colombia, en casa de doña Viviana, la única en el pueblo con TV a color. El número 8-39 pintado ligeramente sobre el marco de la puerta es destino de todo aquel que quiera llegar, el rancho se llena y aunque apenas alcanza no falta la hospitalidad...”

Esta escena tan habitual en cualquier pueblo pequeño de agricultores y pescadores, en el Caribe o en cualquier parte del mundo, se vivió de una manera surrealista en pleno corazón de Valledupar, aún más, dentro de una biblioteca, durante el partido que el combinado nacional derrotó tres goles por uno a la selección de Chile en Santiago.

La protagonista y cómplice de esta historia es “8-39” una creación de la artista conceptual nacida en Santa Marta: Viviana Covelli. La obra en mención es una casa hecha con retazos de tabla, pintada con cal por afuera y con techo de zinc, dentro de ella es posible observar una decoración inspirada en la visión que ofrecen muchas viviendas del suburbio ribereño de Tres Esquinas (Ariguaní - Magdalena), donde los habitantes se apropian de revistas, folletos de mercancías, fotografías y a modo de papel tapiz adornan coloridamente sus viviendas, burlándose así de la estrechez económica que tanto preocupa a otros.

Al tácito encuentro en “8-39” llegaron aseadoras, celadores, estudiantes, profesores, periodistas, palabreros y visitantes del 14 Salón Regional de Artistas que por estos días engalana a Valledupar con sus bellas exposiciones. Cada uno se acomodó en un banquito, en una silla, de pie y hasta en la hamaca, con tal de no perderse ninguna jugada y ningún gol.

Empezó el partido y empezaron los oficiosos técnicos a opinar; “que Falcao es el mejor futbolista” dijo uno, “que James se los lleva a todos” dijo otro, “que a Amaranto no le pasa nadie” añadió un tercero; mejor dicho Colombia era la mejor selección del mundo hasta que Chile metió el primer gol, entonces afloró el grupo de los comentaristas, “que se durmió la defensa”... “Que Yepes ya está viejo”... “Que fue gol de arquero”...

Avanzaba el tiempo y de un modo bastante extraño la gente veía el partido sin desatender sus deberes, el celador observaba con ojo el TV y con el otro los pasillos, las aseadoras se esmeraban por dejar los alrededores del rancho como una tacita de té y las palabreras aprovechaban que en esos instantes “8-39” era la obra más visitada, el único que parecía estar dedicado concienzudamente a su tarea era el periodista.

Gol de Colombia, James dispara un certero tiro libre y la casita se sacude peligrosamente, me pregunto quién responderá si algo le pasa por causa del sobrecupo. Las caras largas se destemplan un poco, la gente se anima y el aire vaporoso ahora se torna enrarecido.

Tras el segundo tanto parece haber un claro dominador del juego, la adoración es  para Falcao y ahora el criterio es que la defensa y el arquero lo hacen muy bien, “es que Pékerman sí sabe”. Al final, Teo marca el tercero y se siente un orgullo de patria, ése orgullo que mana cuando a pesar de la adversidad se vence el obstáculo y se sigue adelante con la esperanza de que el provenir sea mejor, tal como lo sienten los honrados jornaleros y pescadores de Tres Esquinas, que al final de su faena regresan al sencillo hogar para compartir con sus familias lo más bello de la vida.

 

José Luis Ropero de La Hoz

Sobre el autor

José Luis Ropero de La Hoz

José Luis Ropero de La Hoz

Enfoque directo

Valledupar (1985). Profesor y comunicador por vocación, su columna “Enfoque directo” ofrece una mirada del acontecer cultural sin formalismos. Admirador de la naturaleza y el talento humano.

@Roperodelahoz

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