Ocio y sociedad

Las Mujeres y una pandemia llamada Violencia basada en Género

Fabrina Acosta Contreras

13/07/2020 - 05:10

 

Las Mujeres y una pandemia llamada Violencia basada en Género

 

Es pertinente hablar de las mujeres en plural y no en singular, porque ellas no son una sola; son afros, indígenas, rurales, urbanas, amas de casa, políticas, deportistas, artistas, adultas, niñas, entre muchas otras maneras de ser mujeres; son seres dinámicos y cambiantes, capaces de transformar realidades y reinventarse.

A este respecto, superar estereotipos de género es un reto que debe afrontar la humanidad. Apremia desarraigar el machismo para que las mujeres logren espacios de poder y autonomía en el ámbito político, económico y social.

Las violencias un problema: más allá de las cifras

Existen imaginarios sociales que arraigan las violencias contra las mujeres, por ello las féminas representan la población con mayor vulnerabilidad a ser víctimas de diferentes tipologías (sexuales, psicológicas, patrimoniales físicas); Colombia es uno de los países con el más amplio marco normativo de protección a las mujeres y paradójicamente con el índice mal alto de violencias en contra de ellas, esto debe llevar a reflexiones acerca de la influencia de dichos imaginarios sociales que determinan comportamientos colectivos y culturales.

Las cifras son sólo un indicador

Cuando se hace referencia a las cifras de violencias contra las mujeres, se debe partir del hecho que son sólo indicadores de la gravedad del asunto y no corresponden a la totalidad de los casos, dado que gran parte de la información está supeditada a las denuncias y judicialización por lo que las cifras disponibles no se aproximan a la verdadera ocurrencia del hecho violento y no son representativas de toda la población.

Esto tiene que ver con la desconfianza que tienen las mujeres en la efectividad de las rutas de atención, la dificultad de trasladarse a denunciar en algunos lugares rurales del país, al temor de la revictimización, el subregistro que ocurre por la normalización de la violencia de género contra las mujeres, algunas entidades reportan un tipo de violencias (por ejemplo las sexuales o físicas) dejando por fuera (las patrimoniales y psicológicas) lo cual, genera subregistros o no registros  y por los imaginarios sociales alrededor del género que llevan a decirle a las victimas por ejemplo que “sobrelleve al marido o que un hecho no es violencia sexual porque fue ejercido por su pareja” además de aconsejarle no denunciar, estos sucesos generan silencios que condenan a las victimas y les otorgan licencias a los victimarios para violentar, por ello el problema de las violencias es grave pues las cifras solo son un indicador y son desgarradoras, sería peor si se registraran todas.

Las violencias exacerbadas en tiempos de pandemia

Es preciso mencionar que las mujeres y las niñas son el 51% de la población en Colombia y representan el 86% de los casos de violencia sexual según el INMLCF[1] (2019). Datos como éste llevan a comprender porque la OMS estableció la Violencia Basada en Género como una pandemia y se considera a las mujeres sus mayores víctimas. Asimismo, es importante mencionar que más del 90% de las personas que llamaron a la línea 155 de atención a mujeres víctimas en el marco de las medidas de Aislamiento Preventivo Obligatorio fueron por hechos de violencia intrafamiliar, según el (Observatorio Colombiano de las Mujeres, 2020).

Se encuentra que, durante el Aislamiento Obligatorio decretado por el Gobierno Nacional debido al COVID-19 del 25 de marzo al 14 de mayo, las llamadas realizadas a la línea 155 aumentaron un 154,36%, al pasar de 2.647 en 2019, a 6.733 durante el mismo periodo en 2020. Igualmente, se presenta un preocupante incremento de las llamadas por violencia intrafamiliar de 169,75%, al pasar de 1.861 llamadas en 2019 a 5.020 en 2020.

Mientras en el 2019 (del 25 de marzo al 14 de mayo) aproximadamente, cada 28 minutos se recibió una llamada a la línea 155 de atención a mujeres víctimas de violencias, para el año 2020, durante el periodo de Aislamiento Obligatorio, la frecuencia se incrementa en al menos una llamada cada 11 minutos aproximadamente. Por último, es importante mencionar que, según el Observatorio de feminicidios de Colombia, en el 2020 con corte al mes de mayo, van 188 feminicidios en el país, esta realidad no debe generar solo impactos mediáticos en redes sociales o en las noticias, sino compromisos contundentes que erradiquen la violencia estructural y sistemática en contra de las niñas y las mujeres.

Impactos de la pandemia

Respecto al incremento, de las denuncias, las violencias y los feminicidios ocurridos en el tiempo de cuarentena obligatoria en el país, es importante mencionar un análisis realizado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas respecto a la repercusión del COVID-19 en la eliminación de la violencia de género, que debe alertarnos como sociedad:

-Es probable que la pandemia de COVID-19 socave la labor dirigida a poner fin a la violencia de género de dos maneras: una reducción de las iniciativas de prevención y protección, así como de servicios sociales y atención; y un aumento en la incidencia de la violencia.

-Es probable que la pandemia de COVID-19 reduzca en un tercio los avances alcanzados en aras de poner fin a la violencia de género para 2030.

-Si el confinamiento se prolonga durante 6 meses, se prevén 31 millones de casos más de violencia de género. Se espera que, por cada 3 meses de confinamiento, haya 15 millones de casos adicionales de violencia de género.

Mujeres sujetas de derechos

Los derechos humanos se configuran como el valor inherente a las libertades y facultades que todos los seres humanos poseen por el solo hecho de existir, encaminados siempre a proteger la dignidad humana tanto individual como colectiva.

Por lo tanto, es importante que se haga consciencia de que las violencias, en sus múltiples formas, constituyen una violación de los derechos humanos y un problema social; la violencia es de dominio público-político y merece el compromiso responsable del Estado y la atención de la ciudadanía para no asumir criterios que conlleven su normalización.

Es el momento para que las mujeres participen en las transformaciones como protagonistas. Es decir, deconstruir la dominación masculina como obstáculo para la garantía de los derechos de las mujeres, hecho que Bourdieu (1998) denomina el inconsciente androcéntrico, capaz de operar las diferentes categorías sociales; él lo llama la Cabilia, la cual representa una forma paradigmática de la «visión falonarcisista» y de la cosmología «androcéntrica» de las sociedades mediterráneas.

Si estos imaginarios sociales de dominación masculina cambiaran, seguramente no tendríamos casos como el de las violaciones a niñas, feminicidios o golpizas a mujeres, las noticias no tendrían que reportar situaciones violentas que informan de la deshumanización que padece –la humanidad– y, seguramente, las violencias contra las mujeres no serían un peligro constante para la integridad de sus vidas, es hora de analizar que hay pandemias milenarias que han dejado mas muertes que el Covid-19.

Por ello, es importante reconocer el liderazgo de las mujeres que se atreven a generar transformaciones sin detenerse por las barreras impuestas por el machismo, logran aportar a una vida en equidad e igualdad de derechos, donde no se normalice ningún tipo de violencias en contra de las mujeres y se avance en alianza con las masculinidades corresponsables dado que esto no se trata de una competencia entre géneros sino una causa por la vida en plenitud y libre de violencias para todos y todas. Cuando eso ocurre, se puede afirmar que la sociedad está viviendo una real evolución.

Es tiempo de propiciar escenarios culturales, sociales, académicos o políticos que permitan elaborar nuevos discursos sobre las relaciones de género y del desarrollo de las mujeres como cuerpo social que tiene derechos y capacidades para ejercer roles de poder en lo público, desde la autonomía de ellas como seres sentipensantes.

 

Fabrina Acosta Contreras

@Facostac

 

Referencias: 


[1] Instituto Nacional de Medicina Legal y ciencias Forenses

Sobre el autor

Fabrina Acosta Contreras

Fabrina Acosta Contreras

Evas&Adanes

Nieta de Rita Contreras leyenda viva de 108 años. Escritora e investigadora Guajira, Psicóloga, Magister en estudios de género, Magister en Gestión de Organizaciones y Especialista en Alta Gerencia. Es creadora de la Asociación “Evas&Adanes” desde la cual, lidera diversas iniciativas ciudadanas como los foros “La Mujer en el vallenato”, “Tejiendo esperanzas por la Guajira”, Programa radial Evas&Adanes, entre otras.

Ha recibido reconocimientos por la causa que lidera tales como: Joven sobresaliente de Colombia TOYP 2018 (JCI Colombia), máxima distinción del departamento de La Guajira medalla Luis Antonio Robles, personaje diez en el departamento de Amazonas, medalla a Mujer extraordinaria con proyección social otorgada por la Asociación de Mujeres de la Guajira.

Ha sido columnista por más de 10 años de varios medios puntualizando temas de género y derechos de las mujeres, así como las causas por la guajira; es autora de los libros Mujer Sin Receta: Sin Contraindicaciones para hombres, Evas culpables, Adanes inocentes” y “De esas costumbres que hay en mi tierra: una mirada a los imaginarios sociales de la violencia de género”.

@Facostac

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