Ocio y sociedad

Infancia y delitos sexuales: llamemos las cosas por su nombre

Beatriz Ramírez David

03/09/2020 - 04:10

 

Infancia y delitos sexuales: llamemos las cosas por su nombre

Según el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, entre enero y mayo de 2020 se han practicado 7.544 exámenes médicos legales por presunto delito sexual que representan el 43,49 por ciento de las lesiones no fatales en el país. De estos, 6.479 fueron realizados a menores de edad que se desagregan de la siguiente forma: Edad: 0-4 años: 744 exámenes, 5-9 años: 1.749 exámenes, 10-14 años: 3.001 exámenes, 15- 17 años: 985 exámenes. Con estas cifras tan desalentadoras debemos tomar medidas con el fin de reducir los riesgos y prevenir la violencia sexual.

Mi primera invitación es a erradicar el imaginario en el que pensamos que una agresión sexual es únicamente si hay penetración. Nuestros niños y niñas, desde muy temprana edad, pueden estar expuestos a tocamientos, besos y caricias inadecuadas que constituyen diferentes formas de violencia sexual. Entonces las madres, padres y personas a cargo de menores deben desarrollar acciones de prevención desde sus hogares y una de ellas es el respeto por sus cuerpos y su intimidad para lograr que ellos aprendan a detectar aquellas situaciones que los vulneran y los ponen en riesgo, acudiendo a un adulto protector ante la mínima sospecha.

Mi segunda invitación es que debemos llamar las cosas por su nombre, nada de pipí, sauli, cosita, pirulito, florecita, cartera, galleta o cualquier otro apodo con el que se suele llamar a las partes íntimas del cuerpo. No se imaginan lo que podemos prevenir si los llamamos por los nombres que son, porque no son una grosería y evitamos que los menores no se confundan cuando cambiamos las denominaciones reales de las partes íntimas. Desde sus primeros años de vida, los niños y las niñas deben aprender a reconocer sus órganos genitales y a referirse a ellos por su nombre correcto: pene en el caso de los hombres y vulva en el caso de las mujeres. Aquí quiero aclarar la vulva es el conjunto de los genitales femeninos: incluye los labios vaginales, el clítoris, la abertura vaginal y el orificio uretral (por donde se orina). Si bien la vagina es solo una parte de la vulva, muchas personas dicen “vagina” cuando, en realidad, están hablando de la vulva.

Una vez, las niñas y niños han aprendido a identificar las partes de su cuerpo, tal y como se denominan biológicamente, podemos entrar a enseñarles qué partes del cuerpo pueden ser tocadas por otras personas (el pelo, las manos, los hombros, las mejillas, por ejemplo) y cuáles no. Este, según las expertas, es el momento ideal para enseñar el concepto de privacidad. “Las niñas y niños deben comprender, desde temprana edad, que sus genitales son partes del cuerpo íntimas, que nadie puede tocar y que ellos tampoco pueden tocar las de los demás, puesto que son privadas y hay que respetarlas”. Ahora bien, las niñas y los niños deben tener claro que sólo algunas personas, en determinadas situaciones, podrían tocar sus partes íntimas. Estas personas podrían ser sus padres o cuidadores al momento de bañarlos o de limpiarlos cuando están aprendiendo a ir al baño, o el médico pediatra si es necesario examinar el estado de salud de esa zona y siempre con el acompañamiento de los padres. “Siempre que los padres o cuidadores toquen las partes íntimas de los niños deben decirles lo que va a suceder mediante expresiones como ‘te voy a limpiar’, ‘te voy a ayudar a bañarte bien’, ‘el doctor te va a examinar y yo voy a estar contigo’. Esto les permite tener claridad sobre las circunstancias en las que un adulto podría tocarlos”, aconseja Lina María Herrera, referente técnica nacional en promoción de derechos sexuales y reproductivos del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).

Otro tema que debemos analizar y tomarnos en serio es ¿cómo les contamos a nuestras niñas de qué se trata menstruar? La mayoría de las niñas tienen su primera menstruación alrededor de los 12 años de edad. Pero puede ser en cualquier momento entre los 10 y los 15 años de edad. El cuerpo de cada niña tiene su propio calendario. Entonces como podemos ver, “las niñas pueden menstruar o no, pero cuando lo hacen, no se convierten en "señoritas": son niñas que menstrúan, no se convierten en mujeres, no les llegó el momento en que tienen "el cuerpo preparado para tener un bebé", no están preparadas en absoluto”. Este fragmento lo tomé del movimiento regional “Niñas no Madres”, quienes vienen luchando a favor de los derechos de las niñas latinoamericanas.  Teniendo esto claro sigamos llamando las cosas por su nombre, las niñas no son madres ni deben serlo, son niñas.  Mi tercera invitación es unirnos para asegurar que todas las niñas puedan crecer sanas, fuertes y seguras, y puedan tomar decisiones libres e informadas sobre su salud y su futuro, como lo viene haciendo #NiñasNoMadres.

No podemos perder de vista es el tema de sexualizar a las niñas y en algunos casos a los niños. Esta es una forma de violencia de género contra las niñas que está muy normalizada y que pasa desapercibida muchas veces. Entonces, ¿qué es la sexualización? No es sinónimo de sexualidad sino que debe entenderse como un enfoque instrumental de la persona mediante la percepción de la misma como objeto sexual, siendo valorada en función de su atractivo personal, supone también la imposición de una sexualidad adulta a los niños y sobre todo a las niñas.

Es realmente preocupante este tema cuando vemos que los medios nos presentan niñas miniadultas, sexualmente excitantes, y el tema no queda ahí, lo vemos también en los disfraces, solo por poner un ejemplo; los niños visten de policía y reproducen los caracteres de las películas americanas, mientras que vemos a las niñas vestidas con minifalda y usan medias de rejilla.

Abordo este tema, porque por estos días Netflix dio a conocer el cartel y la sinopsis de su nueva película original “Cuties” o “Guapis”, la molestia no se hizo esperar y aquí me incluyo, porque al ver la promoción consideramos que la nueva producción de la plataforma streaming hipersexualiza a las niñas de once años. Este desagrado hizo que diversos usuarios en redes sociales promovieran un boicot en contra del servicio online con el hashtag #NetflixPedofilia y ante las protestas, se lanzó una campaña en Change.org para que a través de firmas electrónicas la gente se sumara al movimiento de boicotear el estreno del filme. Con esta polémica desatada se logró que la compañía rectificara y cambió tanto la imagen como la sinopsis inicial.

Ahora muchos se preguntarán ¿por qué tanto revuelo por esta película? ¿cuál es el problema? De acuerdo con la primera sinopsis publicada en Netflix, Guapis cuenta la historia de “Amy, de 11 años, se queda fascinada con un grupo de baile de twerking. Queriendo entrar en el grupo, comienza a explorar su feminidad, desafiando las tradiciones de su familia”. Esto, unido al póster que muestra una imagen sexualizada de las niñas protagonistas.  Ahora, Netflix ha cambiado la sinopsis (y el cartel) y muestra algo muy diferente: “A los 11 años, Amy empieza a rebelarse contra las tradiciones familiares. Y es que está fascinada con un grupo de baile del colegio donde la norma es la libertad”. ¿Suena muy diferente verdad? Pero muchos se quejan de que en lugar de hacer algo, la compañía haya intentado venderla de manera diferente. Guapis, una película francesa que critica la hipersexualización y está escrita y dirigida por Maïmouna Doucouré, una cineasta franco-senegalesa que reunió sus experiencias propias de cuando era pequeña con lo que ha visto en la calle en los últimos años. Desafortunadamente su buena intención no está de acuerdo a la imagen mostrada que tuvo un efecto negativo.

Considero importante compartirles estas diferencias: “La hipersexualización es la obsesión por resaltar los atributos sexuales por encima de todas las demás cualidades que pueda tener un individuo. Uno de sus principales promotores son los medios de comunicación en su conjunto, ya que tienen un gran alcance a nivel social y cultural. La sexualización no es sinónimo de sexualidad sino que debe entenderse como un enfoque instrumental de la persona mediante la percepción de la misma como objeto sexual, siendo valorada en función de su atractivo personal, Supone también la imposición de una sexualidad adulta a los niños, sobre todo a las niñas”.

También me parece pertinente tener claro: ¿cuál es la diferencia entre pedofilia y pederastia? La pedofilia se refiere a la atracción sexual por menores y la pederastia al abuso sexual infantil. El abuso sexual infantil es un delito severo que tiene graves efectos en el desarrollo psicológico de los menores. La mayoría de la gente emplea indistintamente los términos “pedófilo” y “pederasta” para referirse a quienes realizan este tipo de actos, considerándolos sinónimos.

Para finalizar, estos son algunos consejos de las expertas del ICBF:

1.- Enséñales a decir NO: desde temprana edad, las niñas y los niños deben aprender a identificar y a diferenciar las caricias positivas de las negativas y, así mismo, a decir “no” cuando algo les desagrada, con el fin de afianzar su autoestima y autocuidado.

2.- Evita darles besos en la boca. Los besos se pueden dar en la mejilla o en la frente.

3.- Secretos buenos y malos: Podemos explicarles que los buenos son aquellos que se acaban y tienen como objetivo sorprender a alguien y hacerlo feliz como, por ejemplo, preparar una fiesta sorpresa para celebrar el cumpleaños de la abuelita sin que ella se entere. Por lo tanto, el secreto se termina cuando ocurre la celebración. En cambio, los secretos malos nunca acaban, generan miedo, no hacen feliz a nadie y por lo general están condicionados: si tú cuentas, ya no te traigo más dulces o si tú dices algo, todos se van a poner bravos contigo.

4.- Responde a sus preguntas: el primer paso será validar positivamente su pregunta e inmediatamente indagar de forma amorosa el origen de la inquietud y el nivel de conocimiento que el niño tiene del tema mediante expresiones “¡Qué pregunta tan interesante! “¿Dónde escuchaste eso o por qué lo estás preguntando?”

5.- Enséñales el concepto del mal, Aprovecha el valor pedagógico de los villanos presentes en los cuentos, los dibujos animados y las películas infantiles para educar intencionalmente a niñas y niños, y reflexionar sobre la maldad y sobre cómo, independientemente de lo cercanas, amigables y amorosas que puedan parecer algunas personas, inclusive aquellas que pertenecen a la familia, a veces, tienden a ganarse nuestra confianza o se valen de engaños y amenazas para hacernos daño.

6.- Créeles, ¡siempre! Permite que niñas y niños expresen sus ideas, emociones y pensamientos. Escúchalos sin interrumpirlos, créeles y valida sus sentimientos. La evidencia ha demostrado que, en circunstancias de violencia sexual contra niñas y niños, ellos no mienten.

7.- Hay que recordar que, en Colombia, todo acto sexual con menores de 14 años se constituye como violencia sexual y está tipificado como delito en el código penal.

 

Beatriz Ramírez David

 

Bibliografía

https://www.icbf.gov.co/

https://www.ninasnomadres.org/

Sobre el autor

Beatriz Ramírez David

Beatriz Ramírez David

Mundo en femenino

Consultora en temas de Mujer y Género, facilitadora social y comunitaria, conferencista, online speaker y escritora. Embajadora de mujeres liderando América Latina y Global Ambassador NERDS RULE INC. Página web: https://beatrizramirezdavid.wordpress.com/

1 Comentarios


Enipe 03-09-2020 10:44 AM

Muy interesante este artículo, ojalá las entidades pertinentes se apropien de este tema, ya que se dice , pero no hay un seguimiento a estás propuestas, felicidades

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