Ocio y sociedad

Albert Einstein: brevísima semblanza de un hombre de genio

Marco A. Martínez Negrete

15/03/2021 - 05:30

 

Albert Einstein: brevísima semblanza de un hombre de genio
El científico y premio Nobel, Albert Einstein / Foto: getty images

 

La primera infancia de Albert Einstein transcurre en Alemania y, para quien sostenga que “infancia es destino”, vale la pena anotar que su padre Hermann y el hermano de éste, Jacob, dirigían en Munich una fábrica de aparatos eléctricos, de modo que la electricidad y el magnetismo con seguridad fueron parte de las pláticas familiares y un indudable antecedente de su teoría de la relatividad especial de 1905. Ya a la edad de catorce o quince años (según el propio Einstein recuerda en 1950) envía a Bélgica, a su tío materno César Koch, un ensayo titulado “Una investigación sobre el estado del éter en un campo magnético”.

Nace el 14 de marzo de 1879, a las 11:30 am, en Ulm. En 1880 la familia se cambia a Munich, en donde nace su hermana María y transcurre su educación básica. Entre 1891 y 1895 estudia por su cuenta matemáticas avanzadas, incluyendo el cálculo diferencial e integral. Luego, en 1894, la familia se muda a Italia, primero a Milán, después a Padua y posteriormente regresa a Milán. Einstein permanece en Munich para terminar la escuela (equivalente a la preparatoria), que abandona para reunirse con la familia en Padua. Decide inscribirse en el Instituto Federal de Tecnología de Zurich, pero no pasa el examen de admisión, aunque logra excelentes calificaciones en matemáticas y física. Cursa entonces un año en la escuela preparatoria suiza del cantón de Aarau, al término del cual, en 1896, obtiene el ingreso al Instituto, en donde estudia física.

En 1900 obtiene su grado. En 1902 consigue trabajo en la oficina de patentes de Berna, en donde permanece hasta 1909 (en los primeros años realiza sus tres primeras grandes contribuciones a la física). En 1905 recibe el grado de doctor por la Universidad de Zurich con la tesis Una nueva definición de las dimensiones moleculares, en 1909 fue profesor asociado en la misma universidad, en 1910 se cambia con el puesto de profesor a la Universidad de Praga, y en 1912 regresa a Zurich. En 1913, se traslada a Alemania como profesor de la Universidad de Berlín y es nombrado miembro de la Academia Prusiana de Ciencias. Permanece en Alemania durante la primera guerra mundial y la república de Weimar, para finalmente mudarse a Estados Unidos en 1933 como consecuencia del nazismo. Muere el 18 de abril de 1955 en Princeton.

En su infancia estudió violín y continuó tocando este instrumento durante toda su vida. La pasión por la música es un componente muy importante de su personalidad, tanto que hasta formó parte de su estilo de trabajo (como se verá enseguida). Viajó por varios países dando pláticas sobre su obra científica, pero también sobre la paz y el desarme, ya como un personaje público. Se casó en 1903 con una condiscípula, Mileva Maric, con quien tuvo tres hijos, primero una hija cuya suerte se desconoce, y luego dos hijos. El mayor, Hans Albert, radicó en Estados Unidos donde trabajó como ingeniero en California y el menor, Eduardo, víctima de un desorden mental crónico permaneció en una institución psiquiátrica suiza. En 1918, inicia el proceso de divorcio de Mileva, acordando darle el importe del premio Nobel en ciernes. En 1919 se casa con su prima Elsa con quien vive hasta su muerte. Al parecer, en ninguno de sus dos matrimonios fue feliz, aunque la correspondencia con Mileva refleja su gran amor por ella y el contento por la vida en común durante los primeros años de su matrimonio.

Dos de sus colaboradores, P. G. Bergmann y N. Rosen, nos han dejado sus observaciones sobre el estilo de trabajo de Einstein. Primeramente destacaba por su tremenda persistencia, pues una vez que percibía los problemas realmente importantes, nunca los abandonaba. Si encontraba el camino cerrado dejaba el problema por un tiempo y atacaba entre tanto otro igualmente interesante, para después regresar al primero. Con frecuencia hacía pausas para tocar el violín y que la mente trabajara sola en el problema. Así, tardó diez años en formular la teoría de la relatividad especial, de la que enfrentó los primeros problemas a los dieciséis años; de manera similar sucedió con la teoría general de la relatividad: la primera idea sobre ella la tuvo ocho años antes de su formulación final. En segundo lugar, siempre trataba las dificultades con nuevos enfoques o con nuevos trucos matemáticos, lo que habla del ejercicio constante de la creatividad. En tercer lugar, tenía una enorme capacidad para dar un paso atrás en su trabajo científico y fríamente observarlo, lo que es raro hoy en día, no dudando en abandonarlo al percibir una falla fatal. Era capaz de retornar con una idea completamente diferente, incluso en un lapso de días. De la simple idea que era, por regla autoimpuesta, la más sencilla, empezaba a construir la teoría, paso a paso.

Einstein enfrentó su fama con modestia y sentido del humor. El año de 1919 marca el inicio de su conversión en figura pública de fama mundial; ese año un equipo de científicos ingleses mide la desviación de la luz de una estrella al pasar cerca del Sol durante el eclipse solar y comprueba que corresponde al valor predicho por su teoría general de la relatividad formulada en 1915 (aunque la primera predicción la realiza desde 1907, mediante un cálculo aproximado). Se le compara en los periódicos con Copérnico, con Newton, con los grandes diseñadores de nuestra imagen del universo y es convertido en el nuevo gurú que logra destronar a este último. Alternó con todo tipo de gente, desde los más humildes hasta los más famosos y poderosos (fue invitado, incluso, a formar parte de éstos cuando en 1952, quizá como consecuencia de su activismo sionista, se le ofreció la presidencia de Israel a la muerte de su primer presidente, Chaim Weizmann). Solía tocar música de cámara con la reina madre de Bélgica, ella al piano, él al violín. A ella le escribió, como respuesta a la felicitación por el que sería su último cumpleaños:

Debo confesar que la exagerada estimación en que se ha mantenido mi obra hace que me sienta sin remedio enfermo. Me siento obligado a pensar de mí mismo como un estafador involuntario. Pero si trato de hacer algo al respecto solamente logro empeorar la situación”.

Una idea de la intensidad de su fama nos la puede dar la comparación con los Beatles, pues ambos fueron recibidos en ciudades estadunidenses en automóvil descubierto, con confeti, y hubo actos de histerismo durante sus actuaciones. Ya en 1921, al tratar de explicar el entusiasmo masivo por su persona, dijo que “parecía psicopatológico”. Pero, con tal de combatir el nazifascismo, utilizó esta fama todo lo que pudo, como cuando en 1943 escribió a mano una copia del artículo de la relatividad de 1905, que se logró subastar en seis y medio millones de dólares, que fueron a un fondo para la guerra contra los países del Eje. La copia manual de otro artículo sobre relatividad consiguió cinco millones de dólares adicionales para el mismo fin.

 

Marco A. Martínez Negrete

Doctor en Física por la UNAM

Acerca de esta publicación: El artículo titulado “ Albert Einstein: brevísima semblanza de un hombre de genio ”, del profesor Marco A. Martínez Negrete, corresponde a un capítulo del ensayo académico “ Albert Einstein: un retrato multifacético ” publicado anteriormente por el mismo autor.

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