Ocio y sociedad

“En el Caribe sí hay procesos poderosos de transformaciones masculinas”

Andrés Morales

07/06/2021 - 04:50

 

“En el Caribe sí hay procesos poderosos de transformaciones masculinas”
La autora Fabrina Acosta Contreras / Foto: @Facostac

 

Mujeres sin recetas” es el título del cuarto libro de la activista y psicóloga Fabrina Acosta Contreras, quien lleva años promoviendo políticas de equidad en territorio guajiro y en todo el Caribe colombiano.

Mezclando testimonio y teoría, este libro nos sumerge en la realidad de la Mujer y nos acerca al trabajo de muchos líderes en el campo de la equidad de género y en la promoción de nuevas oportunidades para el cambio.

A continuación, la autora nos expone las claves de un libro necesario y transformador.

1-.¿Cómo surgió el libro “Mujeres sin recetas”?

Este cuarto libro, surgió de varios procesos académicos y activistas que viví. Fue fundamental el acercamiento a referentes feministas como Florence Thomas, que me permitieron revisar mis 3 primeros libros y observar algunos temas que necesitaba plantear desde una postura más elaborada y madura, eso me pareció desafiante y me motivó a escribir este libro y reivindicar algunos detalles de los anteriores.

Florence me invitó a escribir un libro que fuera cercano y no sólo uno estructurado desde lo académico, sino en un relato más cautivador para personas que no sean feministas o estudiosas del tema de género, pero a las cuales, es importante llegar como llegan los influencers a la sociedad con sus temas, para lograr una vida sin violencias basadas en género corresponde cautivar a nuevas comunidades y seguir “polinizando” formas de relacionamiento sin machismo y desde la inclusión real.

Este libro se basa para mí en una elaboración diferente, cambia en todo, desde los colores de la portada con respecto a los otros, es como la oportunidad de plasmar mi crecimiento como feminista y escritora. Actualmente, ya escribí el quinto libro y me lanzo con una narrativa de cuento, algo nuevo en mi camino pues siempre he tomado el ensayo y otras formas de relatar historias e investigaciones.

2-. En su libro, habla de “Sororidad” y alianza entre mujeres para abrir nuevas oportunidades. ¿Qué espacio se le concede a este concepto en la actualidad? ¿Va ganando aceptación? 

La sororidad es una de las herramientas femeninas para enfrentar todos los desafíos, vivimos en un mundo patriarcal que limita la garantía de los derechos humanos femeninos y que instala imaginarios sociales que establecen mandatos como “las mujeres son enemigas o envidiosas entre ellas”. Romper ese paradigma es incomodar al machismo. La sororidad es una herramienta poderosa de avance femenino, la hermandad entre mujeres no significa que nos relacionemos de manera perfecta, implica relaciones conciliadas aun desde las diferencias y se generan tejidos de mujeres que se fortalecen desde sus diversas capacidades.

La sororidad más que ganar aceptación, va posicionándose como una herramienta feminista de resistencia, transformación y grandes aportes. Así que cada vez va afianzándose la cultura sorora como forma de relacionamiento femenino.

3-. Promover nuevas masculinidades -más sensibles y abiertas al protagonismo femenino- es una solución para abrir espacios a la mujer. ¿Pero cómo alentar estas masculinidades en regiones –como la del Caribe- en donde el machismo es una marca identitaria?

El machismo es una marca identitaria en el mundo entero, no sólo en el Caribe, de hecho, muchas veces en los informes de ONU Mujeres se ha afirmado que ningún territorio por más “avanzado que parezca se puede establecer como libre de violencias basadas en género y de esta forma no se podrá llamar evolucionado”.

Promover las nuevas masculinidades no son solo soluciones para abrir espacios a las mujeres, son ante todo una forma de liberar al – macho – de su propio daño, la primera víctima de quien ejerce el machimo es él o ella misma, la primera liberación y reivindicación de los derechos, entonces es a quien ejerce la cultura machista, que busca dominar a otros, atropellar su autonomía y ejercer solo formas violencias de relacionamiento.

Conozco trabajos muy interesantes sobre masculinidades corresponsables o nuevas masculinidades en diferentes países y en Colombia, la buena noticia es que en el Caribe sí hay procesos poderosos de transformaciones masculinas. Es momento de renunciar a las narrativas de que el caribe es machista y que no hay otra forma de relacionamiento entre mujeres, hombres y diversidades sexuales. En el trabajo que lideramos con la asociación Evas&adanes, conocemos grandes testimonios de hombres que hacen parte de circulo de hombres que se han determinado a vivir desde otras formas y están en su transformación del ser. Hay cambios que no son tan rápidos como quisiéramos, pero no hay que desconocerlos, en Evas&adanes hemos mostrado esas nuevas masculinidades del Caribe y seguimos proyectándolos para promover transformaciones en otros, por ello en mis libros, en los foros y en el podcast que lideramos siempre incluiremos el tema de nuevas masculinidades, la transformación con perspectiva de género se debe desarrollar con las mujeres, con los hombres y las diversidades sexuales. Esto es holístico e incluyente, para lograr desarraigos estructurales que nos permitan tejer nuevas realidades libres de estereotipos de género.

4-. En su libro, cita a la filósofa francesa Simone de Beauvoir quien llegó a decir: “No se nace mujer: se llega a serlo”. ¿Qué implica este pensamiento?

Simone es demasiado sabia, su frase en sí misma se describe y se explica. Las mujeres desde antes de nacer y en toda nuestra vida tenemos el reto de garantizar nuestros derechos, de ejercer nuestras libertades y de blindar nuestro ser femenino. Por ello, ser mujer implica un proceso complejo y desafiante, en la actualidad la afirmación de Simone parece exagerada porque hemos avanzado en muchos aspectos y muchas mujeres piensan que siempre fue así, pero si nos remontamos a su época, las mujeres no tenían acceso a muchos derechos que en la actualidad se ven normales, por ello para Simone el gran reto era llegar a ser mujer, hacer respetar su identidad, libertad y derechos y de ahí en adelante ganar la lucha de vivirse desde el ser femenino, sin ser el complemento de un hombre como un ser que no pensaba o sentía de manera autónoma. Llegar a ser mujer es demostrar que somos sentipensantes, autónomas, lideresas y transformadoras, sin necesidad de tener que recibir una licencia masculina sino como seres sujetas de derechos, autónomas y con múltiples capacidades. La frase parece perder vigencia, pero lastimosamente, aún hay culturas donde las mujeres existen a través de lo masculino y bajo unos mandatos que demuestran que ser mujer es muy difícil.  Hay avances – repito-, pero falta aún mucho por lograr.

5-.  Habla de “Convertir el lenguaje en un cuerpo universal cargado de simbolismos de igualdad, equidad y dignidad humana”, pero ¿cómo se logra esto cuando las modas (musicales y demás) fomentan el mal gusto, la violencia y la ofensa?

Las narrativas son el punto de partida de grandes transformaciones, es importante seguir cambiando las narrativas y los imaginarios sociales basados en género. Las narrativas particulares y colectivas, que permitan dinamizar culturas, esto puede sonar romantizado y demasiado iluso, pero los lenguajes son fundamentales; ahora aclaro la música no es machista son machistas sus compositores, la moda no es machista o sexista sino sus diseñadores, entonces hay que apuntar a la pedagogía con perspectiva de género y se está haciendo aunque cueste mucho lograrlo, se está haciendo, por ejemplo –el lenguaje incluyente– tiene varias campañas.

Cada vez más se está trabajando en las escuelas y en las nuevas generaciones con el tema de los lenguajes no sexistas, incluyentes y la perspectiva de género; esto es desafiante porque el machismo disfraza los procesos, por ejemplo: “las ideologías de género” una categoría que tergiversa las realidades y los procesos de educación no sexista.

Yo soy una creyente absoluta de que la cultura merece llamarse cultura si es abierta a los cambios. Si no abraza dinámicas, se mantiene estática y suena a “aquí siempre se ha hecho así y así seguirá”. Hay que abrirse al cambio, los cambios culturales parten de las narrativas y es ahí donde las activistas y académicas entramos a ejercer acciones transformadoras.

6-. Uno de los campos elementales es la familia. Para que la mujer se empodere es importante que ciertos roles cambien. Desde su experiencia, cuáles son los puntos por los que hay que empezar.

El concepto de familia no es algo estático, ni trinitario (padre, madre e hijos) como se ha establecido, esto no es lineal es dinámico, integral y horizontal. Históricamente se han establecido jerarquías de poder donde hay uno que manda y otros que obedecen, en eso la mujer es un sujeto que recibía una carga enorme de cuidado de todos, de perfección, abnegación y olvido de ella.

El punto de partida es que las mujeres puedan vivir como seres perfectibles y no desde una idealización que les exige al límite de impedirles el goce pleno de sus derechos. Asimismo, la familia no puede seguir siendo un escenario de poderes verticales sino desde relaciones democráticas en las que cada integrante pueda pensar, decidir, aprender y desarollarse. Es importante des-romantizar y des-idealizar el concepto de familias para comenzar a transformar muchas practicas machistas que se viven en ellas.

7-. ¿Cuáles son sus proyectos de futuro? ¿Tiene algún libro en camino?

Claro, estoy escribiendo mi quinto libro, es sobre amor romántico y amor propio, además hay proyectos maravillosos con la asociación evas&adanes en pro de la equidad e igualdad de derechos, este camino es imparable y no hay tiempo para detenernos… 

 

Andrés Morales 

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