Ocio y sociedad
Guamaleros ilustres

El municipio de Guamal, Magdalena, la “Tierra colorá”, ubicado a mitad de camino entre los viejos e históricos puertos de Mompox y El Banco, fundamentales en el desarrollo económico y cultural de la región, se destaca por ser cuna de grandes músicos, artesanos y literatos, además de la gran riqueza hidrobiológica con la que cuenta en su territorio y el desarrollo de algunas manifestaciones culturales que han alcanzado relevancia a nivel regional, como es el caso de las procesiones de Semana Santa, debido a lo cual se le considera como el epicentro del turismo religioso del departamento.
El propósito de este texto es hacer una reseña acerca de los guamaleros más destacados en las artes.
Antonio Brugés Carmona, a quien se le considera el introductor de la idea de Juglar vallenato y precursor del realismo mágico garciamarquiano; Gnecco Rangel Pava, autor de dos libros importantes para la historiografía regional y nacional: El país de Pocabuy y Aires Guamalenses, contribuyendo con el primero a la consolidación del mito de un pasado indígena heroico en nuestra región, así como a la difusión de los testimonios de los conquistadores y primeros pobladores de la zona y, con el segundo, a la conexión entre la música vallenata y las cumbiambas de las riveras del Magdalena, citado en los libros fundacionales de la vallenatología.
El abogado, pedagogo y periodista Carlos Delgado Nieto, quien colaboró con El Tiempo, El Espectador y France Press, además de haber colaborado con el Boletín cultural y bibliográfico del Banco de la república; la periodista y pedagoga María Isabel García Mayorca, colaboradora por varios años de la desaparecida Radio difusora nacional y autora de los libros: Todo abril y lo que va de mayo y Viaje entre relámpagos, quien además fue incluida en el libro Marejada, antología de mujeres poetas del Magdalena, selección del poeta Hernán Vargas Carreño y el Neumólogo e Internista, Jhon Carlos Pedrozo Pupo, catedrático de la Universidad del Magdalena y autor de los libros: Julio Erazo Cuevas, el mester de la juglaría Pocabuyana y Melambo, tradiciones e historias de Guamal.
En lo musical, Guamal ha contado con tres juglares, exponentes destacados de la música vallenata en la ribera del Magdalena: El maestro José Garibaldi Fuentes, tuvo la oportunidad de codearse con el juglar cienaguero Guillermo Buitrago, quien le grabó “El hijo de la verraca Luna” y compuso, además, las exitosas canciones vallenatas: “Me dejaste solo”, “Mi acordeón bohemio”, “La despedida” y “Con los ojos del alma”, grabadas por Alfredo Gutiérrez; y “Alud mortal” y “El ocaso de una flor”, grabadas por Lisandro Meza.
El maestro Epiménides Zambrano, quien se inició en la música, de manera profesional, acompañando al maestro Julio Erazo en la grabación del LP Rosita guamalera en 1963, como corista y cajero. Hizo parte del conjunto de Francisco “Chico” Cervantes, La banda 11 de enero de Murillo y la orquesta Yeyo y sus Playeros. Algunas de sus composiciones fueron grabadas por Los Corraleros de Majagual, Julio Erazo, Chico Cervantes, la Banda 11 de enero, Alberto Fernández, Calixto Ochoa, Jorge Oñate y Julio de la Ossa. El maestro Indalecio Rangel Flórez es un destacado compositor e instrumentista, quien permite, con sus antepasados y herederos, construir un arco desde la primera agrupación registrada en el municipio en 1884 (Pupo, 2020) hasta La gran banda de Guamal, agrupación cuyos miembros o son sus discípulos o son sus familiares. Hizo parte de La banda 11 de Enero de Murillo, La banda de Chico Cervantes, Los Corraleros de Majagual y creó su propio grupo: Yeyo y sus playeros, con el cual tuvo éxito a nivel regional y en los Carnavales de Barranquilla, con las canciones: Nos queremos, Tu llorarás, Por ti, Me voy pal carnaval, Tremendo verano y Franco Páez. El maestro Julio Erazo es el músico más importante de nuestro municipio.
Además de sus propias agrupaciones, participó en grupos de renombre nacional como El combo del maestro Lucho Bermúdez, la Orquesta de Pacho Galán, la Orquesta de Edmundo Arias, el Combo de Willy Quintero y Los Corraleros de Majagual. Muchas de sus más de 350 composiciones han sido interpretadas por artistas y agrupaciones de gran renombre, dentro y fuera del país, entre ellos sobresalen: Los Melódicos, La Billo’s Caracas Boys, Los Corraleros de Majagual, Los Hispanos, El Cuarteto Imperial, Los Betos, Los Caballeros del Tango, Bovea y sus Vallenatos, Los Teen Agers, Los 50 de Joselito, Los Tupamaros, Julio Jaramillo, Gabino Pampini, Noel Petro, Jorge Oñate, Pastor López, Alejo Durán, Aníbal Velásquez, Lisandro Meza, Pedro Laza, Ramón Ropaín, Miguel Herrera, Pello Torres, Daniel Celedón, Juan Piña, Alfredo Gutiérrez, Jaime Llano, Silvio Brito, Rolando La Serie y Rubén Darío Salcedo, entre otros. En el 2018, fue destacado con el Premio Nacional Vida y Obra del Ministerio de Cultura, del cual surgió el libro, sobre su vida y obra: “Un secreto bien guardado que canta al río Magdalena”.
El músico guamalero de más reciente figuración en el ámbito nacional e internacional es Jimmy Zambrano, hijo del maestro Epiménides, quien debutó de manera profesional en la música acompañando en el acordeón a Los Melódicos de Renato Capriles en el tema Luzmila, de Poncho Zuleta, en 1984. De 1995 a 1999 fue tecladista de Los Diablitos, año en el que inició la exitosa fórmula al lado de Jorge Celedón, que perduró hasta el 2012, tiempo durante el cual consiguieron varios Discos de Oro y de Platino y un Grammy Latino en 2007. En el 2014, como productor y arreglista, ganó un segundo Grammy Latino con la producción Celedón sin fronteras.
En 1884 se creó la primera banda musical del municipio, siendo seguida por varias, hasta que en 1945 se creó la Banda 11 de enero de Murillo, la de mayor trascendencia a nivel regional, a la cual pertenecieran varios delos músicos integrantes del grupo Yeyo y sus playeros, liderado por el destacado multiintrumentista y compositor Indalecio Rangel, quien fuera homenajeado poniendo su nombre a la escuela de música del municipio, donde formó a varios de los actuales integrantes de la Gran banda de Guamal, ganadores de varios festivales nacionales, como el de San Pelayo y Sincelejo.
En el ámbito deportivo, se destaca la atleta Martha Lilia Hernández Florián, medallista de bronce en los juegos paralímpicos de Río de Janeiro, 2016, en la prueba de 100 metros planos T36, convirtiéndose, de esta manera, en la primera atleta colombiana en subirse a un podio en estas competiciones. Además de esta gran gesta, participó en los Paralímpicos de Londres 2012, donde logró dos novenos lugares en el lanzamiento de disco. A partir de ahí sus logros fueron en ascenso: en 2013 se llevó dos quintos lugares en el Campeonato Mundial de Lyon; en 2014 consiguió dos medallas de bronce en los Juegos Parasuramericanos de Chile; en 2015, en los Parapanamericanos de Toronto, ganó dos medallas de bronce y una de plata. El pasado 14 de mayo de este 2021 logró record nacional y ubicarse tercera en el ranking mundial, con un registro de 9,58 mts en impulsión de bala, que le dio la medalla de oro en el Grand Prix de Paraatletismo Nottwil, Suiza.
Entre los artesanos guamaleros, se destacan los miembros de la familia Ávila Martínez, herederos del multifacético autodidacta Luis Rafael Ávila Estrada, a quien se le atribuye la construcción de la mayoría de los pasos de la Semana Santa Guamalera y la composición de varias de las marchas fúnebres que se interpretan durante sus procesiones. Sus hijos se han destacado en diferentes artes: Albenio (Q.E.P.D.), fue ebanista; Milton se ha dedicado a la publicidad exterior; Oliverio (Q.E.P.D.) fue pintor de tendencia primitivista y tallador; Antonio ha construido carrozas premiadas en el Carnaval de Barranquilla; Aldo ha sido el constructor de la Gigantona y su comitiva, que alegra en las fiestas patronales de la Virgen del Carmen, así como del año viejo de la comedia con la que tradicionalmente se despide cada año, desde hace no menos de cuarenta años en Guamal; Jorge es pintor, tallador y ebanista y Luis Rafael es un destacado tallador y ebanista que llegó a ser invitado por el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez en el 2012, a exponer su obra La otra historia de Bolívar en el museo caraqueño María Teresa Carreño.
En la fabricación de imágenes religiosas, de esta familia, se han destacado Aldo, Luis Rafael y Jorge, cuyas obras están en las puertas y en los altares de las iglesias de Guamal, El Retén, Tigrera, Guaimaral, Bellavista y Hato Viejo (Magdalena), Mompox y Doña Juana (Bolívar) y Albania (La Guajira). Luis Rafael, entre otras, talló en alto relieve las tres puertas de la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Guamal; Aldo, con un estilo más primitivista, ha hecho 7 pasos de la Semana Santa. Jorge Eliecer fue el constructor del sepulcro, por encargo de la Junta y con patrocino del entonces gobernador del Magdalena, Humberto Sinning Herazo, además de la capilla del corregimiento de Bellavista.
Esta reseña, tomando como eje articulador del relato las artes y oficios, más que una ojeada al pasado, necesaria por la falta de costumbre documentadora en el pueblo, es un bosquejo y un insumo necesario para la valoración del patrimonio de los guamaleros que, seguramente, se verá enriquecida con otros aportes en otros ámbitos, pues, estoy convencido, faltan muchos paisanos ilustres por reseñar, que poco a poco iremos dando a conocer.
Luis Carlos Ramírez Lascarro
Sobre el autor
Luis Carlos Ramirez Lascarro
A tres tabacos
Luis Carlos Ramírez Lascarro (Guamal, Magdalena, Colombia, 1984). Historiador y gestor patrimonial, egresado de la Universidad del Magdalena y Maestrante en Escrituras audiovisuales en la misma universidad.
Autor de los libros: Confidencia: Cantos de dolor y de muerte (2025); Evolución y tensiones de las marchas procesionales de los pueblos de la Depresión Momposina: Guamal y Mompox (en coautoría con Xavier Ávila, 2024), La cumbia en Guamal, Magdalena (en coautoría con David Ramírez, 2023), El acordeón de Juancho (2020) y Semana Santa de Guamal, Magdalena, una reseña histórica (en coautoría con Alberto Ávila Bagarozza, 2020).
Ha escrito las obras teatrales Flores de María (2020), montada por el colectivo Maderos Teatro de Valledupar, y Cruselfa (2020), monólogo coescrito con Luis Mario Jiménez, quien también lo representa. Su trabajo poético ha sido incluido en antologías como: Quemarlo todo (2021), Contagio poesía (2020), Antología Nacional de Relata (2013), Tocando el viento (2012), Con otra voz y Poemas inolvidables (2011), Polen para fecundar manantiales (2008) y Poesía social sin banderas (2005), y en narrativa, figura en Elipsis internacional y Diez años no son tanto (2021).
Como articulista y editor ha colaborado con las revistas Hojalata, María mulata (2020), Heterotopías (2022) y Atarraya cultural (2023), y ha participado en todos los números de la revista La gota fría (No. 1, 2018; No. 2, 2020; No. 3, 2021; No. 4, 2022; No. 5, 2023; No. 6, 2024 y No.7, 2025).
Entre los eventos en los que ha sido conferencista invitado se destacan: Ciclo de conferencias “Hablando del Magdalena” de Cajamag (2024), con el conversatorio Conversando nuestra historia guamalera; Conversatorio Aproximaciones históricas a las marchas procesionales de los pueblos de la Depresión Momposina: Guamal y Mompox (2024); Primer Congreso de Historia y Patrimonio Universidad del Magdalena (2023), con la ponencia: La instrumentalización de las fuentes históricas en la construcción del discurso hegemónico de la vallenatología; el VI Encuentro Nacional de Investigadores de la Música Vallenata (2017), con Julio Erazo Cuevas, el juglar guamalero; y el Foro Vallenato Clásico (2016), en el marco del 49º Festival de la Leyenda Vallenata, con Zuletazos clásicos.
Ha ejercido como corrector estilístico y ortotipográfico en El vallenato en Bogotá, su redención y popularidad (2021) y Poesía romántica en el canto vallenato: Rosendo Romero Ospino, el poeta del camino (2020), donde además participó como prologuista.
Realizó la postulación del maestro cañamillero Aurelio Fernández Guerrero a la convocatoria Trayectorias 2024 del Ministerio de Cultura, en la cual resultó ganador; participó como Asesor externo en la elaboración del PES de la Cumbia tradicional del Caribe colombiano (2023) y lideró la postulación de las Procesiones de semana santa de Guamal, Magdalena a la LRPCI del ámbito departamental (2021), obteniendo la aprobación para la realización del PES en 2023, el cual está en proceso.
Sus artículos han sido citados en estudios académicos como la tesis Rafael Manjarrez: el vínculo entre la tradición y la modernidad (2021); el libro Poesía romántica en el canto vallenato: Rosendo Romero Ospino, el poeta del camino (2020) y la tesis El vallenato de “protesta”: La obra musical de Máximo Jiménez (2017).
1 Comentarios
Excelente Reseña De los Autores , escritores, compositores, Guamaleros, felicidades
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