Ocio y sociedad

Fútbol, el deporte de las pasiones: entre el amor y el odio

Ramiro Elías Álvarez Mercado

26/04/2024 - 04:50

 

Fútbol, el deporte de las pasiones: entre el amor y el odio

 

"El fútbol es un pensamiento que se juega más con la cabeza que con los pies " (Milan Kundera)

Muchos aspectos de nuestra cotidianidad se ven reflejados en el fútbol; de tal manera que podríamos decir que, para los que nos gusta este maravilloso deporte, el fútbol es vida.

El amor, la moral, la justicia, el aprendizaje, los contratiempos, las tristezas, los desahogos y hasta la rabia y el odio, entre otros aspectos, pueden entenderse mejor en el escenario del fútbol. Es algo que, aunque parezca exagerado, tiene algo de cierto y contrastable.

El fútbol es quizás el deporte más popular a nivel mundial desde hace mucho tiempo, por eso se le conoce como "El deporte rey", dado el impacto que genera en millones de personas alrededor del mundo y la inversión astronómica de dinero que implica. Pero, además, por su carácter simbólico y cultural. Es importante no sólo a nivel deportivo, como juego y pasatiempo, sino también a nivel comercial y social en razón a que une o separa a grupos, a clubes o a naciones, incluso el fútbol, como juego y como deporte, es una importante fuente para la educación integral de los niños. A través de su práctica, además de los aspectos técnicos específicos, se fomentan valores humanos muy importantes tanto en los entrenamientos como en las competiciones. Los técnicos implicados en la formación de los pequeños desde la base, no solo son entrenadores, deben ser educadores y transmitir una serie de valores que vayan asociados al fútbol, porque esta disciplina no es solo técnica, táctica y físico, sino también valores que sin ninguna duda les ayudará más a rendir en el terreno de juego, en su vida personal y profesional.

Como toda actividad que mueve masas, encontramos otro grupo de seguidores de este juego que van mucho más allá, que dejan de ser simples hinchas y se convierten en fanáticos enfermizos y lo ven como "una nueva religión", como lo explica el arquitecto, urbanista y doctor en ciencias sociales ecuatoriano Fernando Carrión Mena: "el fútbol se ha convertido en una religión, los tradicionales templos de cultos son reemplazados por los estadios, hoy convertidos en catedrales;  los santos son sustituidos por los jugadores que terminaron convertidos en 'ídolos deportivos', los clubes de fútbol suplantan a las congregaciones religiosas, los fieles o devotos se transforman en hinchas o fanáticos".

Con la masificación de los medios de televisión y redes sociales, casi la totalidad de los seres humanos puede percibir que ya se está quedando atrás la antigua definición del fútbol; es decir, el "Fútbol es un deporte practicado con dos equipos de 11 jugadores cada uno, donde se toma posesión de un balón pateándolo y el objetivo es que el esférico entre a la portería contraria y anotar el gol: el equipo que mayor cantidad de goles anote será el ganador". En esta época ya le damos poca importancia a la técnica, táctica, al posicionamiento en una cancha planteada por los equipos o hablar con propiedad de la diferencia entre un buen equipo y un gran equipo, que está básicamente en la capacidad de saber manejar varios registros en las distintas fases de juego que tiene un partido: fase defensiva, fase ofensiva, transición defensiva, transición ofensiva y las acciones de pelota parada.

Ese amor desmedido por cierto club o selección se ha ido convirtiendo poco a poco en odio a su similar, algo que vengo notando desde hace tiempo en los mundiales y los distintos torneos de clubes y selecciones, y las ligas nacionales que se juegan a nivel orbital, siguiendo las distintas páginas y noticias relacionadas con el fútbol. Los detractores de ciertos jugadores no ven la calidad futbolística, por el simple hecho de no jugar en el club o selección de su preferencia, esas publicaciones dejaron de ser análisis del desarrollo del juego para convertirse en memes, burlas, ofensas y hasta lenguaje soez y vulgar.

En el fútbol, como en la vida, debemos aprender a disfrutar el momento, a levantarnos después de cada caída, dar siempre lo mejor de uno, aprender de quien tiene más experiencia y conocimiento y ayudar a quien se inicia; porque parece que disfrutamos más con los fracasos de los demás, que con nuestros propios logros y esto es el fiel reflejo de la sociedad en la que vivimos. Si bien es cierto que es el deporte que más pasiones mueve entre la gente, también es importante reconocer que tiene gran impacto en la sociedad ya que puede ser utilizado como un elemento catalizador y una gran oportunidad para desarrollar lazos afectivos y permitir potenciar en los niños el desarrollo de otros puntos de vista como: ponerse en el lugar del otro que es una habilidad difícil de reforzar en otros campos.

Cómo me gustaría volver a la verdadera apoteosis del fútbol que viví en mi infancia y adolescencia, la que defino como las "Cuatro G": ganar, golear, gustar y gozar, pero en paz y armonía y sobre todo respetando el pensamiento y gusto de los demás.

Con esto no busco evangelizar a nadie, los que me conocen saben que hablo de fútbol, como lo veo y siento, según mi sensibilidad tratando siempre de ser objetivo con la razón y sin apasionamientos desmesurados, siempre admirando y respetando a los grandes jugadores y entrenadores sin importar su país de origen o el club o selección que juegue o dirija. Como dijo el Dr. Henry Kissinger, quien por mucho tiempo se desempeñó como Secretario de Estado de Los Estados Unidos: "el fútbol al más alto nivel es una complejidad disfrazada de simplicidad". En conclusión, el fútbol habla un lenguaje universal, es una experiencia de vida, por más fama, dinero, talento, amigos que tengas en este medio, al final sólo te llevas esas experiencias vividas y, aunque el deporte profesional tiene más que demostrada cierta cuota de conflicto, la historia nos ha mostrado que el fútbol es un promotor de la unidad.

En este sentido debemos seguir luchando para que "El Deporte Rey" siga siendo un poder para unir las comunidades como ha sido históricamente.

 

Ramiro Elías Álvarez Mercado

Sobre el autor

Ramiro Elías Álvarez Mercado

Ramiro Elías Álvarez Mercado

Una copa de folclor

Nacido en Planeta Rica, Córdoba, el 14 de octubre de 1974, radicado en Bogotá hace casi tres décadas. Amante de la lectura, los deportes, la escritura, investigador nato de las tradiciones, costumbres, cultura, música, folclor y gastronomía del Caribe colombiano. 

Estudió coctelería, bar, etiqueta y protocolo con dos diplomados en vinos y certificación de sommelier, campo profesional en el que tiene más de 20 años de experiencia. 

Escribe de manera empírica, sobre fútbol y otros deportes, vinos y todo lo relacionado con el tema, así como publicaciones en distintos medios sobre cultores de la música vallenata y de otras expresiones musicales que se dan en el Caribe colombiano. Sus escritos han sido publicados en distintos medios virtuales.

Desde temprana edad le ha gustado escribir, sin embargo, fue en Bogotá, muy lejos de su terruño, que se le despertó ese deseo incesante de recrear las semblanzas de personajes que han hecho un aporte significativo al vallenato y otras expresiones musicales de la Costa Atlántica de Colombia.

@RamiroEAM

1 Comentarios


Ulises Gelves Ortiz 26-04-2024 05:40 PM

Mil felicitaciones mi hermano, muy clara y descriptiva su columna, el fútbol l es de pasiones, ese fanatismo lo ha dañado.

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