Opinión
Aguachica requiere el compromiso de todos para su transformación

Debido al lamentable fallecimiento del joven alcalde de Aguachica, se interrumpió el el normal desarrollo de su administración, forzando unas elecciones atípicas, que permitieron contar con una nueva gobernante, la implementación de un nuevo plan de desarrollo y articularlo con el presupuesto para garantizar que los objetivos del estado garanticen la satisfacción de las necesidades básicas de la población.
A pesar de las circunstancias, las dificultades, la grave situación financiera y múltiples procesos judiciales en contra del ente territorial, heredados de las administraciones pasadas, el reto de contribuir a mejorar las condiciones de calidad de vida de los habitantes del municipio de Aguachica-Cesar, se ha asumido con decisión, convicción y compromiso.
Es por ello, que desde el primer día se ha gestionado e impulsado ante las diferentes instancias departamentales y nacionales para que el Proyecto del Plan Maestro de Alcantarillado Sanitario y Fluvial del municipio de Aguachica sea una realidad, contribuyendo con esto a brindar una solución definitiva a una problemática que aqueja a toda la comunidad.
Aguachica, además como segunda ciudad del Cesar, y postulada a convertirse en la capital de un nuevo departamento, requiere de inversión y obras que garantice un mejor servicio de acueducto, afianzando el suministro del preciado líquido de manera continua y eficiente a sus habitantes, mejorar su malla vial, permitiendo un desplazamiento y acceso eficaz y seguro, mejoramiento y dotación de sus centros hospitalarios y educativos, permitiendo unos servicios de salud y educación idóneo, de calidad y altamente calificados, programas que permitan vivienda digna a su gente, generación de empleo, impulso de su cultura y economía que admita consolidarle como el epicentro político, administrativo, comercial y cultural de 4 departamentos.
Para lograr estas obras y lograr el bienestar y mejores condiciones de vida de los Aguachiquense se requiere de unos recursos económicos considerables, con los cuales la ciudad no cuenta, puesto se encuentra atravesando una crisis financiera, debido al pago de créditos y deudas heredadas que cercenan la capacidad de invertir los recursos necesarios para satisfacer estas necesidades.
Por esta razón, a través de la articulación de los procesos presupuestarios con una planificación estricta, implementado metodologías y acciones que sirvan como pilares de la gestión del ente municipal se busca la inversión de los pocos recursos con que se cuenta en las necesidades más sentidas, que requieran atención y propicien mejorar las condiciones de vida y progreso a los ciudadanos.
Aunado a esto, se gestiona el trabajo mancomunado y tripartida entre el municipio, departamento y nación para que se logre la consecución de los recursos suficientes que permitan las grandes inversiones y obras que requiere convertir a Aguachica en un entorno de paz, progreso y sostenibilidad.
Desafortunadamente, la planeación, inversión y obras planteadas se han visto cercenadas por una lluvia de acciones judiciales que, de manera particular e individual, buscan la satisfacción de necesidades, mas no la solución en conjunto de la problemática que nos afectan a todos, es por ello, que los pocos recursos se han tenido que utilizar para cumplir con decisiones judiciales, negando la oportunidad a la administración hacer una bolsa y caja que permitan la inversión en obras de mayor impacto en la comunidad en general.
Aguachica merece ser transformada, convertirla en la ciudad futuro, donde su infraestructura, bienes y servicios la deslumbren como el polo de desarrollo y progreso del sur del Cesar, Bolívar y Santanderes, pero para ello debemos permitir que su gobernante, actúe sin condicionamientos y trabas, de lo contrario, condenamos a la ciudad al atraso, subdesarrollo y grandes obras estancadas.
Diógenes Armando Pino Sanjur
Sobre el autor
Diógenes Armando Pino Sanjur
Tamalamequeando
Diógenes Armando Pino Sanjur, más conocido como May Francisco, nació el 24 de junio de 1976 en un pueblo mágico lleno de historia, cultura y leyendas situado en la margen derecha del Río Magdalena llamado Tamalameque. Hijo de los docentes Diógenes Armando Pino Ávila y Petrona Sanjur De Pino, tiene 2 hijos, May Francisco y Diógenes Miguel, los cuales son su gran amor, alegría, motor y mayor orgullo. Abogado de Profesión, despertó su interés con la escritura de su padre quien es escritor e historiador, se declara un enamorado de su pueblo, de su cultura (la tambora) y apasionado por la política como arte de servir.
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