Opinión

El docente tampoco tiene quien le escriba

Diógenes Armando Pino Sanjur

23/07/2025 - 06:15

 

El docente tampoco tiene quien le escriba

 

“El coronel no tiene quien le escriba” es una novela corta de nuestro nobel Gabriel García Márquez publicada en 1961, que trata la historia de un viejo Coronel que espera una pensión que nunca llega.

Después de más de 65 años de publicada esta historia, en la Colombia del Estado Social de Derecho, de las reformas laborales y pensionales, pareciera una utopía que la historia del viejo coronel se repitiera; pero no, lastimosamente, en nuestra patria, siguen los pensionados padeciendo situaciones adversas, injustas y violatorias de los derechos humanos, laborales y fundamentales.

En un hermoso pueblo macondiano del Caribe colombiano, en el año 2023, un docente con más de 19 años de servicio (de los cuales 14 en el ejercicio público en entidades del orden nacional y municipal) fue obligado a retirarse de su cargo como docente por la Secretaría de Educación debido a haber alcanzado la edad para el retiro forzoso.

Desde ese día comenzó el calvario y padecimiento del abnegado docente, puesto que, mes a mes ingresa a su correo y revisa para ver si el Fondo Nacional de Prestaciones del Magisterio le confirma su pensión de vejez a la que tiene derecho por cumplir con los requisitos exigidos por la Ley (edad y tiempo de servicio).

El docente, debido a la negligencia y falla del servicio de las entidades encargadas de otorgar su pensión, se ha visto en la imperiosa necesidad de iniciar una batalla judicial en busca de garantizar sus derechos, salvaguardar sus necesidades básicas y proteger su subsistencia.

La Secretaria de Educación tuvo como fundamento jurídico para decretar el retiro forzoso del docente la Ley 1821 de 2016, pero desconoció las múltiples y reiteradas jurisprudencias de la corte constitucional que decantan que “para proceder al retiro automático se debe analizar cada una de las causas y situaciones particular de cada caso y persona, para garantizar el mínimo vital y el derecho al trabajo”.

Tanto la Secretaría de Educación como el Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio no han dado cumplimiento a los términos establecidos por el Decreto 1272 de 2018 para el Reconocimiento y Pago efectivo de la Pensión del docente, dejándolo en un estado de vulnerabilidad e indefensión, consumado de manera reiterada y continua con la vulneración de sus Derechos a la Seguridad Social, al Mínimo Vital y la Vida Digna.

Al docente le han negado la posibilidad y el derecho de contar con su ingreso mensual vitalicio que busca garantizar su sustento económico, su bienestar y estabilidad, por el contrario, ha sido condenado por las entidades estatales a padecer necesidades, penurias y sufrimiento.

Como en la novela de nuestro nobel García Márquez, el Estado le da la espalda a este docente que le brindó más de 30 años de servicios a su país y región, quien con amor, compromiso y sacrificio dedico gran parte de su vida laboral a impartir conocimiento y forjar a las nuevas generaciones. El Estado pisotea así su dignidad y lo condena a una situación oprobiosa que sólo su férrea voluntad y la solidaridad de su familia le dan la oportunidad de vivir con decoro y mantener con dignidad su vida.

Habrá otros en igual circunstancia y, a lo mejor, tengan al igual que él familia y voluntad para afrontar con dignidad la vida, pero a otros que como en la novela los están condenado a comer mierda, o peor aún, solo les dejen dos opciones: la mendicidad o el suicidio.

 

Diógenes Armando Pino Sanjur

Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Sanjur

Diógenes Armando Pino Sanjur

Tamalamequeando

Diógenes Armando Pino Sanjur, más conocido como May Francisco, nació el 24 de junio de 1976 en un pueblo mágico lleno de historia, cultura y leyendas situado en la margen derecha del Río Magdalena llamado Tamalameque. Hijo de los docentes Diógenes Armando Pino Ávila y Petrona Sanjur De Pino, tiene 2 hijos, May Francisco y Diógenes Miguel, los cuales son su gran amor, alegría, motor y mayor orgullo. Abogado de Profesión, despertó su interés con la escritura de su padre quien es escritor e historiador, se declara un enamorado de su pueblo, de su cultura (la tambora) y apasionado por la política como arte de servir.

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Te puede interesar

Elector burlado

Elector burlado

Hace dos semanas traté en esta columna el caso de los alcaldes municipales, y palabras más y palabras menos, los tipifiqué entre...

Canciones inéditas, una letanía poco creativa

Canciones inéditas, una letanía poco creativa

Cerrado el telón de la versión conmemorativa de medio siglo del Festival de la Leyenda Vallenata, con mente reposada y diluida la...

El castellano: un idioma para hablar con Dios

El castellano: un idioma para hablar con Dios

Siempre, desde mi época de estudiante en los recordados claustros de la celebérrima Universidad de Tunja y más tarde en mi larga...

Impetrando

Impetrando

El pensamiento político de Gustavo Petro me parece de corte izquierdista moderado. Ha proscrito de su dicho la estatización de las...

Qué se puede hacer en los festivales

Qué se puede hacer en los festivales

En varias columnas anteriores, me he dado a la tarea de visibilizar algunos problemas que afrontan los compositores e intérpretes de...