Opinión
Los valores que nos unen: el puente hacia una sociedad más justa

En un mundo cada vez más polarizado y marcado por la desigualdad, es vital preguntarnos: ¿qué es lo que realmente nos une como sociedad? Más allá de las diferencias políticas, culturales o económicas, existen ciertos valores universales que siguen siendo el lazo invisible que mantiene unida a la humanidad.
Valores como la solidaridad, la justicia y la cooperación no solo fortalecen nuestras relaciones interpersonales, sino que nos impulsan a trabajar juntos por un bien común. Son los cimientos de una sociedad equilibrada, equitativa y capaz de avanzar con sentido colectivo. En tiempos de crisis, son precisamente estos principios los que permiten construir relaciones más sanas y resilientes.
En nuestra vida cotidiana, aspiramos a practicar —y sobre todo, a transmitir— valores esenciales a las nuevas generaciones. Enseñamos a nuestros hijos sobre la lealtad, el patriotismo, la igualdad, la abnegación, el coraje y el espíritu de superación, con la esperanza de formar ciudadanos íntegros y comprometidos con su comunidad.
A nivel individual, cada persona se rige por un conjunto de valores que definen su forma de actuar y tomar decisiones. Entre ellos se encuentran la libertad, la igualdad, el respeto a la diversidad, la sostenibilidad, el civismo, la democracia, la cooperación, la sensibilidad, el compromiso y la capacidad de soñar con un mundo mejor. A esto se suman principios éticos fundamentales como el respeto, la honestidad, la gratitud, la humildad, la responsabilidad, la solidaridad, la tolerancia y la lealtad. Aunque su intensidad o relevancia puede variar entre individuos, todos ellos cumplen un papel crucial en la construcción de una sociedad más justa, pacífica y humana.
Sin embargo, debemos reconocer que hoy muchos de estos valores están en crisis. La injusticia social, la exclusión, el racismo, la corrupción y la creciente desigualdad han debilitado el tejido moral de nuestras sociedades. Lo más preocupante es la falta de políticas y programas efectivos por parte del Estado que promuevan la recuperación y el fortalecimiento de estos principios fundamentales. Esta responsabilidad ha recaído, casi por completo, en las familias, que a su vez enfrentan retos cada vez más complejos y se encuentran, muchas veces, fragmentadas y sin el acompañamiento adecuado.
Rescatar los valores que nos unen es una tarea urgente que requiere el compromiso de todos: gobiernos, instituciones, comunidades y, sobre todo, de cada individuo. Solo a través del ejercicio constante de estos valores podremos construir una sociedad más solidaria, empática y digna para las futuras generaciones.
Luis Carlos Guerra Ávila
Sobre el autor
Luis Carlos Guerra Ávila
Magiriaimo Literario
Luis Carlos "El tachi" Guerra Avila nació en Codazzi, Cesar, un 09-04-62. Escritor, compositor y poeta. Entre sus obras tiene dos producciones musicales: "Auténtico", comercial, y "Misa vallenata", cristiana. Un poemario: "Nadie sabe que soy poeta". Varios ensayos y crónicas: "Origen de la música de acordeón”, “El ultimo juglar”, y análisis literarios de Juancho Polo Valencia, Doña Petra, Hijo de José Camilo, Hígado encebollado, entre otros. Actualmente se dedica a defender el río Magiriamo en Codazzi, como presidente de la Fundación Somos Codazzi y reside en Valledupar (Cesar).
0 Comentarios
Le puede interesar
Una Francia para Colombia
“Será el siglo de las mujeres” De ahí que se necesitan más mujeres en espacios de poder que garanticen una representación ...
Los fenómenos que atacan a Colombia (2nda Parte)
En Colombia pasan las cosas más absurdas e increíbles. Da la sensación de que solo pasan aquí, como un fenómeno extraño de real...
Editorial: Los artistas invitan, los políticos se expresan
El periodo que precede las elecciones tiene como característica la necesidad de entablar un diálogo. Los candidatos, impelidos por ...
Mis favoritos a la corona de Rey de Reyes
Como ya tengo esa costumbre de vaticinar y dar mis favoritos a quedarse con la corona en algunas categorías de cada edición del...
Érase una vez un fabuloso país sin derechos humanos
Sucedió hace unos días. En aquel país-selva poblado por fantasmagóricos votantes y polarizado entre: timoratos y belicosos, que...










