Opinión
¿Y si empezamos a hablar de sexualidad sin miedo?

Durante siglos nos enseñaron a callar. Crecimos escuchando frases como: “Tocarse es un pecado”, “El sexo es sucio”, “De eso no se habla”.
¿Y si más bien resignificamos el concepto del sexo como una unión sagrada de dos almas conscientes que deciden compartir y comprometerse en su camino de evolución?
Hubo un momento de mi vida donde siempre supe que el sexo no podía ser algo superficial, sin embargo, nadie, absolutamente nadie, nos instruye conscientemente de dicha información.
En las casas, no solían hablarnos de sexo porque se consideraba con mucha cautela y miedo. En las escuelas, veíamos una materia "educación sexual " lo más artificial posible. Sólo aprendimos la punta del iceberg.
Tanto silencio dejó huellas. Palabras tan naturales como vulva o pene todavía generan vergüenza, como si pronunciarlas nos convirtiera en “pecadores” o “sucios”. El resultado es una sociedad que niega su sexualidad, pero que, al mismo tiempo, la vive de manera desbordada y desinformada.
Porque aquí está la otra cara de la moneda: se calla en la educación, en la familia, en los medios, pero en la práctica las personas tienen relaciones con más de una pareja, muchas veces desde el impulso inmediato, buscando saciar una necesidad antes que crear un encuentro consciente en una relación consciente.
La pregunta entonces es clara: ¿por qué seguimos guardando silencio sobre algo que está en el centro de nuestra vida, nuestra salud y nuestras relaciones?
Hablar de sexualidad no debería ser un tabú, sino un acto de responsabilidad y libertad. Nombrar las cosas por su nombre no nos hace menos dignos, nos hace más humanos. Tal vez ha llegado la hora de abrir la conversación, de dejar atrás la vergüenza y empezar a construir una sexualidad basada en el respeto, el gozo consciente, el amor propio, como un acto sagrado que nos permite la unión con el otro.
Este tema tiene mucha tela por cortar, así que, nos vemos en la próxima.
Gracias por leer.
Angelic Schrieder






