Opinión

Tres coincidencias en tres heroínas de Colombia

José Atuesta Mindiola

14/02/2013 - 09:55

 

María Concepción LoperenaDecía el historiador  Germán Arciniegas: “El soldado raso de las marchas oscuras y de las grandes victorias es un héroe cuyo recuerdo queda escrito en el humo de la pólvora. Los libros registran al general, al resto se lo lleva el viento”.

Algo similar ha pasado con los sucesos de Valle de Upar en la gesta de la independencia. Los libros oficiales de enseñanza de la historia de Colombia registran del Nuevo Reino de Granada, los hechos de las grandes ciudades, las de los puertos marítimos, y de otras, entre ellas: El Socorro, quien en 1771 obtuvo el título de “Villa muy Noble y Leal” y era epicentro de artesanías, cultivos de algodón y tabaco.

La  Villa de Guaduas, muy cercana a Santafé, fue uno de los centros de experimentación de la Expedición Botánica. Pero los acontecimientos de provincias pequeñas y lejanas de la capital, como los de Valledupar  no aparecen en las páginas de estos libros y  han quedado como el soldado raso, en la humareda del olvido.

El libro  “Historia de Colombia” de la autoría de Jesús María Henao y Gerardo Arrubla, fue el texto oficial de la enseñanza de la historia de Colombia, desde 1910 hasta 1980. Henao había nacido en Medellín, pero vivía en Bogotá y Arrubla era bogotano; ambos eran miembros de la recién creada Academia de la Historia de Colombia y ocupaban altos cargos en el gobierno central.

En ninguna página del texto, que tuvo más de 70 años de vigencia en las aulas de clases, aparece algún episodio de la independencia de Valle de Uparmenos el nombre de nuestra heroína María Concepción Loperena; pero sí destaca los nombres de Manuela Beltrán y Policarpa Salavarrieta. Y como este libro ha sido bibliografía de consulta para otros autores de textos de la enseñanza de historia, sigue la  ausencia de Heroína de Valledupar y  por eso los estudiantes colombianos no  conocen nada de ella.

Por fortuna, las obras de los historiadores del Cesar (Pedro Castro Trespalacios y Tomás Darío Gutiérrez) han rescatado a la heroína vallenata y sus aportes a la causa independentista. Ahora su nombre es reconocido en el panorama nacional al lado de otros personajes.

De María Concepción Loperena no se conocen con precisión su fecha exacta de nacimiento, pero nos llama la atención que lo mismo sucede con Manuela Beltrán y Policarpa Salavarrieta. Tres coincidencias en tres heroínas. De sus registros de nacimientos los investigadores no dan evidencias; pero en el Socorro donde Manuela Beltrán pasó a la historia de la Nueva Granada el 16 de marzo de 1781, cuando, rompió el edicto del Ayuntamiento por el cual se fijaba el impuesto, nadie duda de la existencia de ella. Tampoco en Guaduas, niegan a Policarpa Salavarrieta, y aquí, dos o tres personas cuestionan la existencia de María concepción Loperena Ustàriz  por la falta del  registro de nacimiento.

La historia de los pueblos se conoce cuando aparecen personajes que superan la tradición oral y se encargan de registrar los hechos memorables a través de la escritura. Los historiadores del Cesar surgidos a  mitad del siglo XX han resucitado a nuestra heroína, y a través de su figura emblemática se ha cimentado parte de la identidad vallenata.

El pasado 4 de febrero, Valledupar celebró 200 años del grito de independencia, y el alcalde Fredys Socarrás Reales ha declarado al 2013 el Año del Bicentenario, y se ha comprometido a apoyar eventos académicos y culturales para resaltar la importancia de María Concepción Loperena en la historia de Colombia.

Sobre el autor

José Atuesta Mindiola

José Atuesta Mindiola

El tinajero

José Atuesta Mindiola (Mariangola, Cesar). Poeta y profesor de biología. Ganó en el año 2003 el Premio Nacional Casa de Poesía Silva y es autor de libros como “Dulce arena del musengue” (1991), “Estación de los cuerpos” (1996), “Décimas Vallenatas” (2006), “La décima es como el río” (2008) y “Sonetos Vallenatos” (2011).

Su columna “El Tinajero” aborda los capítulos más variados de la actualidad y la cultura del Cesar.

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