Opinión

Tener suficiente y sentir que no es suficiente

Herlency Gutiérrez

02/12/2025 - 03:40

 

Tener suficiente y sentir que no es suficiente

 

Tener suficiente y, aun así, sentir que algo nos falta.

Tener suficiente y extrañar aquella rodaja de naranja, aunque el costal esté lleno.

Tener suficiente y sentir nostalgia por el pétalo que se cayó, a pesar de que el jardín está lleno de flores.

Tener suficiente y centrarnos en el granizo que se descongeló, cuando hay toneladas acumuladas de hielo.

Estar en la cima y sentir que el frío de la montaña no es suficiente.

Estar en una piscina llena de pelotas y desear la que saltó.

Tenemos suficiente y, sin embargo, sentimos que no resulta suficiente: el dinero recibido, los negocios concretados, el amor correspondido, el empleo conseguido, el cuerpo entrenado, las emociones controladas, la familia conformada, los amigos elegidos.

Respiremos.

Tener suficiente y sentir que nada está completo: que aún falta un poema de Neruda.

Correr y enfocarnos en los kilómetros no recorridos, aunque ya nos hayamos retado con lo alcanzado.

Tener cientos de mensajes en el celular y esperar aquel de quien nunca escribe.

Tenemos suficiente y, aun así, sentimos que no resulta suficiente: los juguetes de los niños, la educación que pagamos, la ropa que usamos, los viajes que hacemos, los destinos que conocemos, la salud que tenemos, las facturas que pagamos, los gustos que nos damos, los razonamientos que hacemos, las decisiones que tomamos, la vida que llevamos.

Respiremos.

Tener suficiente y sentir que le falta una pincelada al retrato, cocción a los alimentos, blanco al algodón, abono a las plantas, vagones al tren, concentración al ajedrecista, giro a la rueda.

Tenemos suficiente, pero parece no ser suficiente: los ahorros, las ideas, los proyectos, la cordura, la locura, la tinta, las letras, la risa, el llanto, la tristeza, la alegría, la vida misma.

Respiremos.

Tener al público aplaudiendo de pie y sentir que la puesta en escena debió ser mejor.

Tener un agujero permanente, sin lograr que se selle.

Una volqueta repleta de arena y seguir excavando.

Un desagüe rebosado, mientras insistimos en mantener la llave abierta.

Tenerlo todo en medio de nuestras circunstancias y sentir que no basta.

En esto quedé “hilando” luego de leer ‘La psicología del dinero’, de Morgan Housel, quien dice:

“El techo de la comparación social es tan alto que, en la práctica, nadie lo alcanzará jamás. Lo que significa que es una batalla que nunca se puede ganar, o que la única forma de ganarla es no librarla ya de entrada: aceptar que puedes tener suficiente, incluso si eso es menos de lo que tiene la gente a tu alrededor”.

Y luego concluye:

“La reputación no tiene precio. La libertad y la independencia no tienen precio. La familia y los amigos no tienen precio. Que te quieran las personas que quieres que te quieran no tiene precio. La felicidad no tiene precio. Y lo mejor que puedes hacer para conservar esas cosas es saber cuándo hay que dejar de asumir riesgos que podrían perjudicarlas. Saber cuándo tienes suficiente”.

 

Herlency Gutiérrez

Periodista, dos veces ganadora del Premio del CPB, del Premio de la Sociedad Interamericana de Prensa y reconocida por el jurado de los Premios Simón Bolívar.

Sobre el autor

Herlency Gutiérrez

Herlency Gutiérrez

Hilando libros y reflexiones

Periodista, dos veces ganadora del Premio del CPB y ganadora del Premio de la Sociedad Interamericana de Prensa. Reconocida por el jurado de los Premios Simón Bolívar, entre otras distinciones.

@HerlencyG

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