Opinión
La propuesta vacacional de Agua dulce

Aquella tarde, antes de la prima noche, el ambiente caluroso reinante en el universo comarcal fue paliado por un aguacerito que cayó, con aguas mansas, en tres momentos sin que parara, con solo arreciar cada vez. Ese 1 de enero de 1551, los potreros circundantes daban paso a los mulos, yeguas, potros y hechores de Fintonel, muchísimos años antes de que apareciera el gran Enrique Borrego, auspiciado por su hermana Pascuala, en preludio geográfico del callejón de la Purrututú. A punto de cumplirse el primer aniversario fundacional, las candelillas libelulizaban la noche mientras lechuzas se contoneaban por el que sería varios siglos después el callejón de los Ariza.
Precisamente, el 6 de enero de 1550 es considerada, como registro histórico, la fecha fundacional de Valledupar, Ciudad de los Santos Reyes. Se tiene presente que antes de llegar los españoles, en la primera mitad del siglo XVI, el poblamiento en la Provincia de Padilla residía en los chimilas, grupo etnolingüistico que se ubicaban, al norte la región del Cacique Upar y al sur las bajas planicies de Chiriguaná, sin que se tuviera conocimiento de lo que en épocas posteriores se convirtió en vitrina promocional de galletas de cresto, panochas medialuna y los infaltables queques. Fue fundada por los conquistadores españoles, capitán Hernando de Santana y Juan de Castellanos, 10 años después erigida en parroquia.
El magistral compositor Marciano Martínez, le cantó en su obra musical, Con el alma en la mano, ganadora del concurso de la canción inédita en el Festival de la Leyenda Vallenata, denominándola, Valledupar prócera ciudad. Su significado es, según el Diccionario de la Real Academia Española, eminente, elevado, alto. Entiéndase que el compositor acude a ese epíteto o título honorífico, para destacar su gran importancia histórica, cultural, geográfica y musical.
(…) Hoy vengo yo con el alma en la mano
casi llorando con esta canción
en nombre de algo tan puro y sagrado
para pedir que me hagas un favor,
porque en tu seno tienes escondida
la fuente divina de mi inspiración
la hembra más nobla qué hay en mi Guajira
para mí prohibida por ser lo que soy,
compositor de esta música linda
por cual feliz daría mi corazón
protesto entones pa’que su familia
comprenda que ha cometido un error,
que si la pierdo se acaba mi vida
se acaba mi vida y se enluta el folclor.
Edénico lugar
Clíparo, era el perro de uno de los primeros españoles que pisaron tierra vallenata, se habituó todas las tardes a hacer el mismo recorrido circular, idéntica cuadratura emocional que llevó a Nano’e la Cruz a repetirlo en sentido inverso cuidándose de nunca mirar para la acera contraria mientras iba del parquecito Altagracia instantes antes de cruzar a la izquierda rumbo a la placita de entonces.
En plena efervescencia de radio Guatapuri, bajo el mando y liderazgo de don Manuel Pineda Bastidas, un grupo de locutores arribó a Valledupar, entre otros el también reportero, escritor, compositor, presentador y narrador deportivo, Andrés Salcedo González, nacido en Puerto Colombia-Barranquilla el 2 de octubre de 1937, quien partió a la eternidad el 7 de enero de 2022. Fabricó buenos recuerdos en nuestra tierra y le regaló para siempre una hermosa canción cuya sencillez textual es inversamente proporcional a la profundidad del mensaje, a la riqueza melódica y a la gustadera que horada mientras se la disfruta, escucha y/o baila. Valledupar, llevada al disco por la Orquesta de Los Hermanos Martelo, con el canto novel de Juancho Piña cuyo corazón también echó raíces afectivas en El Valle y en el Vallenato.
Valledupar edénico lugar
que brilla bajo el cielo de la tierra mía
el corazón no puede soportar
el profundo pesar que da tu lejanía;
Valledupar el corazón confía
a tu paisaje volver algún día
Valledupar coqueta y vanidosa
yo volveré para cortar tu rosa.
Para ese tiempo, recién comenzaba la égida cultural del Festival de la Leyenda Vallenata, Juan Piña hizo animaciones certeras, Vallenato canta Vallenato, la tierra del Pibe Felizzola y El Chorrobalín. Él, como los más, conocía los personajes puesto que, desde niño, acompañaba a su padre, como integrantes de la Orquesta del maestro Juan Piña y sus muchachos, anidando afectivamente en la familia Duran Porto, con Jando, Imelda y Ocha Porto a la cabeza, mientras los números de los capuchones del carnaval, la prensa diaria y los turrones, dulces y más de la inestimable Aminta Monsalvo, se comercializaban en El Supernocturno mucho antes que las arepas de queso, el hígado encebollao’ y los chicharrones se tomarán para siempre la continuidad gastronómica de Álvaro y su corte felizzolana.
El acierto fundacional
Qué maravilla, señalaba reiteradamente el elegantísimo Tomás Cipriano Mejía, al dar cuenta del acierto fundacional de Valledupar, cuya celebración ocurre cada 6 de enero, cinco días después de la de transportes Cosita Linda, mientras que don Silvano Gómez, ese ciudadano ejemplar que la vida me permitió conocer y aprenderle, enfatizaba en la importancia intercultural del día de la Epifanía, que los alemanes, y su esposa era ascendiente, celebran el 6 de enero con tradición multicolor, regalos y el auténtico roscón de Reyes, contrastándolo con la costumbre pueblobellana de comer más panela ese día, como tácito homenaje a la laboriosidad de la molienda.
Más que acierto, constituye un mundo de oportunidades en gracia de su fuerza cultural que se funda en la creatividad y en la labor creadora de gente sencilla, humilde, cuya musicalidad cabalga en la brisa sostenida de los tiempos. Ancestros atanqueros, con vaciamiento afectivo a posteriores hijos ilustres como mi amigo Johnny Hernández Mindiola, uno de los motivos principales de mi gratitud a Dios por permitirme participar en el gobierno de la transformación de Valledupar.
Pepe Castro fue alcalde de 1965 a 1967, con preparación premonitoria del pueblo grande que, a partir del 21 de diciembre de 1967, se convirtió en la capital del Departamento del Cesar inaugurado ese día por el entonces presidente de Colombia, Carlos Lleras Restrepo, quien nombró al Doctor López Michelsen Alfonso como primer gobernador. Desde los tiempos de Hurtado, La ceiba, El triángulo, sin locaciones habilitadas, cero amoblamiento urbano e infraestructura primaria, hasta este tiempo en que cada vez aumenta el número de visitantes, no sólo durante la realización del Festival de la Leyenda Vallenata, también en otras épocas del año. Cada vez gana más seguidores la bien llamada propuesta de agua dulce que, desde 2012, agitó, promovió y posicionó el alcalde Socarras, iniciándose cada anualidad con motivo de la celebración fundacional de Valledupar. Una robusta programación cultural que, languidece con el paso de los años, se puso en marcha y bien vale la pena su fortalecimiento, en tratándose del aumento creciente de turistas en nuestra tierra en esta época del año. Hoy día el turismo cultural y emancipatorio se abre paso como punto de generación de empleos, divisas y momentos de afianzar el alto nivel de anfitrionismo excelente que caracteriza a los vallenatos, de manera que el alcalde Ernesto Orozco tienen en sus manos ‘la bolita’.
Vamos adelante, ahora con más opciones que concitan el interés de propios y visitantes, con el evento mayor que es el Festival de la Leyenda Vallenata, la Casa Beto Murgas Museo del Acordeón, el agua inquieta, refrescante, musical y fría del río Guatapurí, el Museo Cocha Molina, la Academia de Historia de Valledupar, la gestión operacional y cuasi cultural de la Cámara de Comercio de Valledupar, los recorridos y la oferta callejonística de Fundación Aviva, el vivaz Parque de la Vida, la Casa Arte, el testimonio de las artes plásticas, Maderos Teatro, la variada oferta gastronómica que incluye restaurantes de alto nivel, y el encanto musical vallenato.
Bien lo deja dicho Gustavo Gutiérrez, borracho flaco que ha dado lidia:
Valledupar tu cielo tiene
un tinte azul pálido y sereno
no hay cantador que no te inspire
ni sienta dicha bajo tu seno,
Valledupar te canto y te añoro
Valledupar tu eres mi tesoro,
tierra de paz y de esplendor
te doy esta humilde canción
inspirada por el amor
viva mi Valle y su folclor.
Alberto Muñoz Peñaloza
Valle del Cacique Upar
Sobre el autor
Alberto Muñoz Peñaloza
Cosas del Valle
Alberto Muñoz Peñaloza (Valledupar). Es periodista y abogado. Desempeñó el cargo de director de la Casa de la Cultura de Valledupar y su columna “Cosas del Valle” nos abre una ventana sobre todas esas anécdotas que hacen de Valledupar una ciudad única.
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