Opinión

Época preelectoral y variación en el comportamiento

Diógenes Armando Pino Ávila

16/01/2026 - 05:35

 

Época preelectoral y variación en el comportamiento

 

El apacible paisaje social de los municipios pequeños de la Costa Caribe Colombiana comienza a mostrar algunos cambios que el ojo desprevenido no ve. La familiaridad entre vecinos del barrio, la camaradería entre amigos de dominó, la mamadera de gallo entre amigos de siempre, comienza a tener unas sutiles variaciones que indican que una época de presiones se acerca.

En la época preelectoral, me comenta un amigo, la gente comienza a cambiar, algunos, según el grupo político que les convenga, asumen la pose y la actitud que identifica a su jefe o grupo. En mi pueblo, me dijo, yo no voté por el alcalde actual, pero gran parte de mis amigos sí, a pesar de ello, como debe ser, no interrumpimos ni avinagramos la amistad. Después del debate, seguimos actuando como de costumbre, nos emparrandábamos, nos visitábamos, charlábamos como siempre.

Últimamente, he venido notando algunos signos que me comentas, me dijo, noto que esos amigos evitan saludarme en publico y si lo hacen, procuran dar un saludo de gesto, un saludo rápido como evitando que lo vean hablando conmigo. Empiezo a sospechar que están ejerciendo presión sobre ellos y, pobres, por la necesidad del trabajo actúan de esta manera. Mientras lo escuchaba pensaba en Pierre Bourdieu: La violencia simbólica no golpea el cuerpo, golpea la mente y la autoestima social. Funciona cuando los dominados aceptan como “natural” su lugar en el mundo.

Relacionaba lo narrado con algunas lecturas, entre ellas la de Gramsci: sobre hegemonía, consenso y autocensura social, donde no es necesaria la violencia directa, porque el control ya fue interiorizado. Los amigos ya no saludan en público. Nadie los obliga físicamente. Pero ya aprendieron qué comportamientos son seguros y cuáles son peligrosos. Esto es hegemonía cultural en acción. La hegemonía no se sostiene solo por coerción, sino por: Adaptación psicológica, prudencia aprendida, autocensura, normalización del silencio. Esto trae como resultado:  el que la comunidad se fragmenta, la amistad se vuelve riesgosa, la vida cotidiana se politiza bajo lógica de control. Gramsci diría que el poder logró colonizar incluso el sentido común del pueblo: “Mejor no saludar, mejor no hablar, mejor no exponerse”.

Lo evidente del caso es que, a estas alturas de enero, no saben, si continuarán en el cargo los que están por nombramiento y los otros no han sido contratados, es más, enfatizaba el amigo, deben trabajar enero y febrero gratis, pues la entidad contratante tiene como argumento que no puede contratar por algún legalismo o tecnicismo contable, lo que quiere decir deben regalar dos meses de su trabajo, para ver si le repiten contrato por cuatro o seis meses en esta vigencia. En este caso distingo apuntes de Max Weber sobre dominación, racionalidad y miedo a perder la subsistencia.  Observo una forma de dominación social no formalizada, pero con una efectividad total. Aquí aparece una perversión de la dominación legal-racional: la institucionalidad pública (contratos, tecnicismos contables, legalismos) es usada como mecanismo de control. “No podemos contratar todavía por temas legales”, pero el efecto real es: “Trabaja gratis y demuestra lealtad si quieres seguir existiendo económicamente”. El funcionario precarizado actúa no por convicción política, sino como diría Weber, por: Miedo a perder el ingreso, dependencia económica, cálculo racional de supervivencia. No hay adhesión ideológica: hay obediencia estratégica.

Charlamos sobre otros síntomas de los cambios que están ocurriendo en el comportamiento de nuestra gente en esta época preelectoral, pero sería largo analizarla en esta columna. De todas maneras, remato con Michel Foucault en su microfísica del poder y vigilancia difusa. La comunidad convertida en una especie de panóptico social informal:  cada quien regula su conducta para no poner en riesgo su supervivencia laboral.

 

Diógenes Armando Pino Ávila

Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

@AvilaDiogenes

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