Opinión

Valledupar: el rincón que desafía la lógica

Nerio Luis Mejía

17/02/2026 - 03:10

 

Valledupar: el rincón que desafía la lógica
La Plaza Alfonso López en Valledupar / Foto: archivo PanoramaCultural.com.co

 

Lo que llamamos invierno no es más que una temporada de lluvias poco frecuentes, pero abundantes, capaces de irrigar el paisaje con generosidad. El verano, en cambio, se impone con sequías intensas y un calor insoportable; sin embargo, cuando estamos lejos de nuestro mágico rincón, lo extrañamos con un dolor profundo. No existen estaciones definidas, pero en lo que llamamos primavera las plantas se visten de flores multicolores, el verde de las hojas crea un mundo encantado, animado por la alegría de su gente, siempre movida por ritmos que dan encanto a esta tierra que muchos creen que no debería existir.

Al final, el clima es lo de menos. Lo que realmente importa es el cariño que conquista tu alma. El calor permanece allí, como la más auténtica muestra de que vivir en este paraíso encantado exige su cuota de sacrificio. Los cañahuates exhiben con orgullo sus flores, que al caer sobre calles y veredas forman una alfombra natural única en el mundo, recibiendo a todo aquel que camina por las calles de Valledupar.

Sí, ésta es la tierra donde no se habla: aquí se canta. Se entonan las más bellas notas de acordeón, imposibles de escuchar en otro lugar del planeta. Un majestuoso río recorre la ciudad, refrescando el ambiente. Visitantes y nativos se sumergen en sus aguas cristalinas, que descienden desde lo más alto de la sierra para acariciar piedras y pieles con la frescura de la vida. El imponente Guatapurí, en tiempos de sequía, se convierte en testigo fiel de la fuerza del sol, que con sus rayos transforma el río en un hilo de agua, como si quedara desnuda su alma, la misma que comparte con el pueblo vallenato que lo visita de día y de noche.

Para el visitante acostumbrado a climas suaves, llegar a Valledupar es sumergirse en una aventura épica. Los árboles y plantas de trinitarias lo envuelven; las mariposas danzan al son de la brisa; el calor se disipa bajo la sombra de un frondoso palo de mango, que deja caer sus frutos como regalo al caminante, endulzando su andar y hechizándolo con su aroma y color. Todo esto parece imposible en un clima tan abrasador, pero aquí la vida florece contra toda lógica.

Al amanecer, los picos nevados de la sierra nos saludan. Sus amplias calles y avenidas transmiten tranquilidad, ofreciendo espacio para todos. La mezcla cultural se conserva en su esencia más pura: interactuar con los pueblos nativos es cotidiano para nosotros, pero extraordinario para los visitantes, que ven en nuestra tierra un ejemplo de respeto hacia quienes llegaron primero. Aquí nadie se siente extraño. Y cuando llega el Festival Vallenato, el viento se detiene, y una brisa sacude los pitos de los acordeones, llevando la música por toda la comarca. El festival no es solo una fiesta, es la expresión del alma caribeña. Ese indomable acordeón ha conquistado corazones en Colombia y más allá, compartiendo nuestra vida con el mundo.

Tal vez este lugar no debería existir en un mundo donde lo normal es levantarse y acostarse sin mirar al cielo. Aquí, la noche se adorna con constelaciones que vibran al son de nuestra música, y los días soleados se refrescan en el mágico Guatapurí, que no solo enfría el cuerpo, sino que bautiza el alma con el más sagrado acto ceremonial: un río que se desgaja desde los picos más altos de la sierra para sumergirnos en su frescura.

 

Nerio Luis Mejía

Sobre el autor

Nerio Luis Mejía

Nerio Luis Mejía

Pensamientos y Letras

Nerio Luis Mejía es un líder comunal, defensor de los Derechos Humanos, quien ha realizado de manera empírica un trabajo de investigación acerca de las causas que han propiciado -y siguen alimentando- el conflicto armado y social colombiano. Mediante sus escritos, contextualiza las realidades territoriales.

@NerioMejia24

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