Opinión

La UPC me apasiona… y me duele

Jorge Nain Ruiz

20/02/2026 - 04:35

 

La UPC me apasiona… y me duele

 

Nunca imaginé aspirar a la rectoría de la Universidad Popular del Cesar. La idea nació en una conversación desprevenida con amigos en Bogotá. Uno comentó que se abriría el proceso para elegir rector. Otro me miró y me dijo: “¿Y tú, que amas la docencia, por qué no lo intentas?”.

Sonreí. Me pareció una locura.

He dedicado mi vida a enseñar Derecho y a servir desde lo público. Siempre pensé que el ocaso de mi vida laboral lo pasaría en un aula, frente a estudiantes, aprendiendo con ellos. Por eso estudié una maestría en docencia. No soñaba con cargos; soñaba con pizarras, debates y libros abiertos.

Pero aquella pregunta no me dejó dormir varias noches.

Comencé a leer la historia de nuestra alma mater, a revisar el legado de quienes la han dirigido, a preguntarme qué necesita hoy la universidad pública de mi departamento. Y entendí algo que me golpeó el corazón: la UPC tiene más potencial del que hoy muestra. Merece más visibilidad, más dinamismo, más confianza en sí misma.

Y también entendí que quizá era el momento de que alguien sin compromisos políticos, sin maquinarias detrás, diera un paso al frente.

He sido un hombre de retos. Más de ejecuciones que de discursos. Por eso me inscribí.

Muchos me dijeron que estaba loco. Les respondí que probablemente sí. Otros fueron más duros: “Ahí no tienes nada que hacer. Esa universidad es de políticos”.

Confieso que esas frases no me desanimaron. Me impulsaron.

He recorrido pasillos y plazoletas conversando con estudiantes. Los he escuchado sin micrófonos ni tarimas. Me han hablado de sus sueños y de sus frustraciones. Con ellos he ido imaginando un plan de gobierno que no nace del escritorio, sino del diálogo.

Pensé que podría entrar a los salones a socializar propuestas, como ocurre en cualquier ejercicio democrático. Este año, extrañamente, esa posibilidad fue prohibida. Aun así, seguimos hablando, porque las ideas no se detienen con circulares.

He visitado a cientos de egresados. Muchos sienten que el vínculo con su universidad se debilitó con el tiempo. Con varios hemos comenzado a reconstruir ese cordón umbilical que nunca debió romperse. Una universidad no termina en la ceremonia de grado; apenas empieza allí su verdadera proyección social.

Hay algo, sin embargo, que me ha dolido profundamente.

Tengo amigos docentes en la UPC. Personas a las que aprecio y respeto. Pero durante esta campaña he sentido distancia. Llamadas que no se contestan. Conversaciones que se interrumpen cuando alguien más se acerca. Miradas que evitan encontrarse.

He percibido miedo.

Y eso me preocupa más que cualquier resultado electoral.

Una universidad pública no puede ser territorio del temor. Debe ser casa de la libertad, del pensamiento crítico, de la conversación abierta. Si los docentes y administrativos sienten que hablar con un candidato puede traerles consecuencias, entonces tenemos un problema que va más allá de una elección.

Mientras tanto, los estudiantes hablan con valentía. Se acercan, opinan, cuestionan. Ellos no temen imaginar una universidad distinta. Ellos ya viven en el siglo XXI.

Yo quisiera que nuestra institución también lo hiciera plenamente.

Colofón: Nos inscribimos 27 aspirantes. Hoy quedamos 24. En campaña visible solo se ven algunos. Me pregunto, con serenidad, qué mueve realmente ciertas candidaturas. También me pregunto de dónde provienen los recursos para campañas ostentosas en una elección que debería ser, ante todo, académica y transparente.

Pase lo que pase, este proceso me ha transformado. Me ha permitido reconciliarme con mi región y entender que nunca es tarde para intentar servir desde un lugar distinto.

No aspiro a la rectoría por ambición personal. Aspiro porque amo la docencia. Porque creo en la universidad pública. Porque me duele cuando el silencio reemplaza al debate.

La UPC no necesita más miedo. Necesita confianza, liderazgo y libertad. Yo estoy dispuesto a intentarlo.

 

Jorge Nain Ruiz

Sobre el autor

Jorge Nain Ruiz

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Vallenateando

Jorge Nain Ruíz. Abogado. Especializado en derecho Administrativo, enamorado del folclor Vallenato, cantautor del mismo. Esta columna busca acercarnos a una visión didáctica sobre la cultura, el folclore y especialmente la música vallenata. Ponemos un granito de arena para que la música más hermosa del mundo pueda ser analizada, estudiada y comprendida.

@jorgenainruiz

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