Opinión

Medio Oriente: la democracia que llega en portaaviones

Diógenes Armando Pino Ávila

06/03/2026 - 05:05

 

Medio Oriente: la democracia que llega en portaaviones
El portaaviones USS Gerald R. Ford se desplazó desde las costas de Grecia hacia Israel para el ataque de Estados Unidos a Irán / Foto: France 24

 

Cada cierto tiempo, Estados Unidos mira el mapa del Medio Oriente, se unge de seudo moral y anuncia que va a “llevar democracia”. Y cuando uno oye eso, de inmediato piensa: “trampa para cazar pendejos”. Porque la historia reciente muestra curiosamente que: Irak, Afganistán, Libia… siempre hubo una excusa noble. Armas de destrucción masiva que no aparecieron. Regímenes autoritarios que había que tumbar. Libertades que había que sembrar.

El problema es que la democracia no es semilla que se tira desde un bombardero. Y menos en regiones tan diferente a occidente, con cultura históricas distintas: monarquías, emiratos, sultanatos, repúblicas teocráticas, liderazgos religiosos. tradición política, otro tejido cultural y otra relación entre religión y poder. Pretender que la democracia gringa es exportable como si fuera franquicia de McDonald’s es un disparate que solo lo creen los gringos.

Cada vez que el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel escala, los titulares lo presentan como si fuera una pelea repentina, casi temperamental. Un misil aquí, una advertencia allá, un bombardeo “quirúrgico”, una amenaza diplomática. Pero este no es un conflicto de arrebatos. Es un conflicto de historia acumulada. Y la historia, cuando no se entiende, se convierte en pólvora.

Para comprender la tensión entre Irán y Estados Unidos hay que retroceder a 1953, cuando la CIA y el Reino Unido apoyaron el golpe que derrocó al primer ministro iraní Mohammad Mossadegh, quien había nacionalizado el petróleo. Desde entonces, para el pueblo iraní, Estados Unidos dejó de ser un país neutral: pasó a ser el codicioso que interviene donde hay petróleo y riquezas. En 1979, la Revolución Islámica tumbó al Sha respaldado por Washington; también convirtió la política exterior antiestadounidense en el eje ideológico del nuevo régimen. Ahí nació la enemistad estructural.

Con Israel, el asunto es diferente pero igualmente complejo. Irán no reconoce su legitimidad como Estado y ha financiado y apoyado actores armados hostiles a Israel en la región, como Hezbolá en Líbano y otros grupos en el entorno palestino. Desde la lógica política israelí, el programa nuclear iraní no es un asunto técnico: es una amenaza existencial. Y ahí aparece el desencuentro geopolítico: Irán ve a Israel como aliado occidental hostil en el mundo musulmán. Israel ve a Irán como potencia regional que aspira a rodearlo estratégicamente.

Pero, hay más, hay geopolítica y petróleo. El discurso siempre ha sido engañoso con tinte moral: derechos humanos, libertades, seguridad global.  Pero debajo de ese discurso siempre está el petróleo, rutas estratégicas, control de influencia y equilibrio de poder. El Medio Oriente no es solo un mapa espiritual. Es un mapa energético. Y el petróleo no solo mueve carros; mueve decisiones militares. Eso no significa que los regímenes de la región sean modelos de virtud. Muchos son autoritarios, represivos o profundamente conservadores. Pero la pregunta incómoda es otra:

¿Por qué la democracia se exporta con misiles solo donde hay petróleo… y no donde hay dictaduras sin crudo? Ahí empieza el olor a cálculo geopolítico.

Irán no es un país débil. Es una potencia regional con identidad histórica fuerte, cohesión nacional y memoria larga. Intervenido en 1953, sancionado por décadas, presionado diplomáticamente. Cuando se toca a Irán, no se toca solo a un gobierno; se toca una narrativa de resistencia. Y ahí es donde algunos analistas hablan de posibles errores de cálculo: subestimar la capacidad de respuesta de un Estado que no es improvisado ni frágil.

Es ahí donde al parecer Estados Unidos tuvo un grave error (pensó que Irán era Venezuela y la vio fácil), “acostumbrado a meterse con el flaco del salón… hasta que un día alguien les “para el macho”. La política exterior basada en intimidación puede funcionar con actores débiles. Con potencias regionales la cosa cambia.

En política internacional existe una teoría vieja: cuando hay turbulencia interna (Jeffrey Epstein), la tensión externa cohesiona. Los entendidos dicen que los conflictos internacionales a veces fortalecen liderazgos internos. Eso ha ocurrido en muchos países. Pero reducirlo todo a conspiración sería simplista. En este caso, al parecer hay un salpicón de cosas que condimentan la participación de Estados Unidos e Israel en esta guerra contra Irán.

No sobra decir que: la democracia no se impone, se construye. El gran debate de fondo es éste: la democracia no se implanta por decreto extranjero. Se construye desde procesos internos. Cuando se intenta imponer desde afuera, suele fracturarse el tejido social, radicalizar posiciones y fortalecer sectores más duros. Irán no se va a occidentalizar a punta de sanciones. El Medio Oriente no va a homogeneizarse por presión militar. Las culturas políticas no se reprograman con drones.

Hoy el tablero es multipolar. Rusia y China observan atentos. Europa duda. Estados Unidos ya no puede imponerse como en los años noventa. Aquí, repito, hubo error de cálculo, subestimaron identidades históricas, orgullo nacional y que Irán está armado hasta los dientes, el conflicto puede escalar más allá de lo previsto.

Y como siempre en las guerras grandes, los discursos los hacen los poderosos… pero los muertos los ponen los pueblos.

 

Diógenes Armando Pino Ávila

Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

@AvilaDiogenes

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